El convite

No es fácil describir lo que sintió Leví al entregarse, pero un dato revela su alegría: celebra una comida multitudinaria.

"Leví le dio en su casa un gran banquete. Y asistían gran número de publicanos y otros que estaban sentados con ellos a la mesa"(Mt). Más que una comida familiar, es un gran banquete; para muchos -no para unos pocos íntimos- pues su corazón acababa de agrandarse para dar cabida al mundo entero. La alegría de Mateo es evidente, y no puede dejar de comunicarlo a todos los vientos.

La primera consideración ante este convite es mirar y admirar la alegría de Leví. Siempre que se vive con generosidad, la alegría inunda el alma. Pero si la generosidad es una respuesta a una llamada divina, la alegría es desbordante.

Una alegría no comunicada a los amigos es rara, y Mateo quiere comunicar su gozo a todos. No puede callar. Quiere celebrarlo.

Acudieron a la fiesta "en gran número". La procedencia de los invitados es de lo más diverso, la expectación es grande. Todos miran al Maestro que actúa con naturalidad y con afecto. Sus palabras son escuchadas con atención. Pero una sombra alteró el grato ambiente de la fiesta. La provocaron los escribas y fariseos cuando se dirigieron a los discípulos de Jesús con un escándalo, que después hemos llamado farisaico, pero que podemos llamar sencillamente hipócrita, al decirle: "¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?". La respuesta parece obvia, Jesús estaba viviendo la caridad. Un obstáculo, que después surgirá con frecuencia, sale a la luz: la interpretación legalista y estrecha de la Ley iluminada, o ensombrecida, por la envidia de bajo calado. Quizá los discípulos no supieron contestar, llevaban poco tiempo con el Maestro. Y es Jesús mismo el que contesta en público a lo que decían aquellos pocos, y todos pensaban, diciéndoles: "Id y aprended qué significa misericordia quiero y no sacrificio. Porque no he venido a llamar justos, sino pecadores, no necesitan médico los sanos, sino los que están mal"(Mt).

Reproducido con permiso del Autor,

Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales universitarias

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8 pensamientos sobre “El convite

  1. Quiero darles mil gracias por esos escritos muy espirituales, ya que son para mí y mi familia de mucho conocimiento Espiritual al Padre del Cielos. Que Dios los Bendiga.

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