A Dios no lo ha hecho nadie

Dios no ha empezado nunca a existir. Siempre ha existido y nunca dejará de existir. Es decir, que no ha tenido principio ni tendrá fin. Dios es eterno. Boecio definió la eternidad como la posesión total, simultánea y perfecta de una vida interminable.

Boecio definió la eternidad como la posesión total, simultánea y perfecta de una vida interminable. Sería un absurdo decir que hubo un tiempo en el que no existía absolutamente nada. En ese caso, jamás podría haber empezado nada a existir: no existirían seres de ninguna clase. No creados por otro -pues hemos supuesto que en un principio no existía absolutamente nada-, ni tampoco creados por sí mismos, pues sería un absurdo decir que una cosa que no existe pueda hacer algo . Luego si en algún momento no existió nada, nada existiría ahora; pues el primer ser no tuvo modo de empezar a existir. Nada hubiera empezado a existir. Como dice el conocido filosofo francés Claude Tresmontant : «Si en un momento dado nada existe, nada existiría eternamente. La nada absoluta no puede producir ningún ser»(64). Si no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir. Es así que nosotros existimos en un mundo y estamos rodeados de seres de todas clases, luego por fuerza tiene que haber existido, desde toda la eternidad, un Ser que no ha tenido principio y que ha dado origen a todos los seres que hoy existen. Ese Ser, que existe desde toda la eternidad, y es causa de todo lo que existe, es DIOS. Allan Sandage ayudante de Hubble, hasta la muerte de éste en 1953, y que hoy trabaja en el Observatorio de Monte Wilson, Pasadena, California, dice: «Dios es la explicación de que haya algo en vez de nada»(65).

Dios es el único ser eterno e increado que existe necesariamente. Dios es el Ser Necesario que existe desde siempre, que no puede dejar de existir, que es eterno, porque su esencia es existir, no depende de nadie para existir, por eso es increado. El cosmos es limitado en el tiempo y en el espacio, es decir, es contingente. La materia se transforma continuamente, es extensa, limitada, compuesta y divisible, es decir, es contingente. Todo ser limitado es contingente, porque toda limitación supone una carencia. Y lo contingente -como se demuestra en Filosofía- es metafísicamente imposible que sea increado. Se llaman seres contingentes, aquellos que pueden existir o no existir, existir antes o después, existir de una manera o de otra. Todo lo que nace y muere, todo lo que cambia de tamaño, forma o lugar, como el hombre, la flor o la Tierra, es un ser contingente. Y lo contingente no tiene en sí mismo la razón de su existencia. Los seres contingentes deben su existencia a otro (66). Por ejemplo: un año antes de que tu nacieras, no eras nada, y nada podías hacer para existir. Como eres un ser contingente tu existencia no dependía de ti. Eras nada, y en nada te hubieras quedado toda la eternidad, si alguien distinto de ti (tus padres) no te hubieran traído a la existencia: la nada, dejada a sí misma, permanece siempre en nada. Lo mismo que te ha ocurrido a ti, ha ocurrido con tus padres, tus abuelos, etc. Todos recibieron la existencia de otro. No podían existir por sí mismos. «Todo lo que no tiene en sí mismo la razón suficiente de existir, debe recibir de otro la existencia…El ser contingente podría no existir, porque su esencia no exige la existencia…Lo que es mudable es contingente, y todo ser contingente exige, como causa suficiente ultima, un SER NECESARIO: DIOS. Que la materia es esencialmente mutable no es discutible…Así llegamos a la afirmación del Universo como contingente y, por lo tanto, creado, porque tiene que recibir su existencia de un SER no material»(67).

Dios es el único Ser Necesario. Ser Necesario es el que existe por sí mismo, que no recibe de otro la existencia, que no depende de nada para existir. Existe siempre, sin principio ni fin. Todos los seres existentes se dividen en necesarios o contingentes, según existan por sí mismos o por otros. Como el ser contingente es indiferente para existir, no existe necesariamente. Por lo tanto necesita una razón para pasar de la no existencia a la existencia. Esta razón suficiente no puede ser una serie infinita de seres contingentes, pues una carencia no se remedia con otros seres que tienen la misma carencia: una colección de ciegos no ve más que un solo ciego. Es que creemos que reuniendo ceros podemos conseguir la unidad? La razón de la existencia de los seres contingentes hay que buscarla en un ser que no sea contingente, es decir, en un ser que no necesite de otro para existir, de un ser que exista por sí mismo, porque su esencia es existir. Ese es Dios (68).

Las cosas que vemos en el mundo se han hecho unas a otras. Un hombre viene de otro hombre, una flor de otra flor, una estrella de otra estrella. Cada ser existente de este mundo es como un anillo de una cadena. Cada anillo está colgado de otro anillo, que es quien lo sostiene, quien lo ha puesto en la existencia. Si subimos por esa cadena de seres existentes llegaremos al primer anillo. ¿Quién sostiene el primer anillo? No puede ser otro anillo, pues entonces no sería el primero, sería el segundo. Pero el primer anillo, ¿estará colgado en el aire? Entonces toda la cadena caería en el fondo de la nada. Si la cadena de seres que han venido a la existencia no cae en el fondo de la nada, es porque la sostiene alguien que está fuera de la cadena y no necesita de otro para existir. Ese Ser, que sostiene la cadena de seres existentes, que no necesita de otro para existir y que por lo tanto tiene que existir por sí mismo, ése es Dios. Dios sostiene todos los seres en la existencia, lo mismo que el Sol sostiene la vida en la Tierra. Si apagas el Sol, desaparece la luz y el calor en la Tierra. Sin la luz del Sol, la Luna tampoco se ve, y la Tierra estaría a oscuras; y sin calor las aguas de los ríos y mares no se evaporan. Consiguientemente desaparecen las nubes y las lluvias. Las fuentes y ríos terminarían por vaciarse en el mar y se secarían. Las plantas morirían por falta de agua, y los animales se morirían de frío. El aire se envenenaría, pues no habría plantas para restituir el oxígeno. Es decir, que el Sol solo con su presencia, hace posible la vida en la Tierra. Lo mismo ocurre con Dios. él sostiene toda la cadena de seres existentes. Si veo una chaqueta colgada en la pared, dice Sheed, aunque no vea el clavo que la sostiene, no digo que la chaqueta desafía las leyes de la gravedad. Comprendo que tiene que haber un clavo que la sostiene. Si en un paso a nivel ves pasar, desde tu coche, un largo tren de mercancías en que un vagón tira de otro, comprendes que tiene que haber una locomotora que tire de todo el tren. Aunque tu no la veas. Lo mismo: hay que pensar en un primer Ser eterno al ver que unos seres hacen a otros, y por lo tanto todos necesitan de otro para existir; menos el primero que tiene que se eterno. Dios es ese Primer Ser que no necesita de otro para existir, sino que existe por sí mismo, es decir, que su esencia es existir, que no puede dejar de existir, que existe necesariamente, que siempre ha existido y nunca dejará de existir. Por eso decimos que Dios es ese primer Ser Eterno. Dios es el único ser eterno.


(1) – Evangelio de SAN JUAN, capítulo 4, versículo 24.

(2) – Evangelio de SAN JUAN, 1:18

(3) – SAN PABLO: Carta a los Romanos, 1:20

(4) – ANTONIO DÚE, S.I.: Vida y muerte del cosmos, II. Ed. FAX, Madrid.

(5) – MANUEL CARREIRA, S.I.: Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.); Antropocentrismo científico y religioso. Ed. A.D.U.E. Madrid, 1983.

(6) – BERNARD LOWELL, Director del Observatorio de Radioastronomía e Jodrell Bank: Conocimiento actual del universo, II Ed. Labor. Barcelona, 1975.

(7) – MANUEL CARREIRA, S.I.: El creyente ante la Ciencia, II, 3, Cuadernos BAC, n. 57. Madrid 1982.

(8) – Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, n. 45 (VI-80), pg.. 78.

(9) – STEPHEN W. HAWKING: Historia del tiempo, II. Ed. Crítica. Barcelona, 1988.

(10) – STEPHEN WEINBERG: Los tres primeros minutos del Universo, II. Alianza Editorial, Madrid, 19.

(11) – FRED HOYLE: El Universo inteligente, pg. 169. Ed. Grijalbo, 1984.

(12) – PASCUAL JORDAN: creación y Misterio, I, 2. EUNSA. Pamplona, 1978.

(13) – Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, n.80 (V-83), pg.

(14) – ISAAC ASIMOV: Diario EL DÍA de San Juan de Puerto Rico, 19-III-89, pg. 60.

(15) – Revista MUNDO CIENTÍFICO: 42(XII-84), 1.197.

(16) – Revista MUNDO CIENTÍFICO: 42(XII-84), 1.191.

(17) – MANUEL M. CARREIRA, S.I. Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): Antropocentrismo científico y religioso. Ed. A.D.U.E., Madrid, 1983.

(18) – IGNACIO PUIG, S.I.: Astronomía popular, v.6

(19) – STEPHEN WEINBERG: Los tres primeros minutos del Universo, II. Alianza Editorial. Madrid.

(20) – STEPHEN WEINBERG: Los tres primeros minutos del Universo, III. Alianza Editorial. Madrid.

(21) – COLIN A. Román: Secretos del Cosmos, V.2. Ed. Salvat. RTV. Madrid.

(22) – M. LÓPEZ ARROYO, Astrónomo del Observatorio de Madrid: Diario YA de Madrid, 26-VI-73

(23) – GEORGE GAMOW: Materia, Tierra y Cielo, XVIII. Universidad de Colorado (Estados Unidos).

(24) – JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Alma y cerebro. Revista COMMUNIO, III, 87, pg.223.

(25) – JAMES JEANS: Los misterios del universo, pg.175

(26) – DESIDERIO PAPP: Einstein, 3º, XIII, 7. Ed. Espasa Calpe. Madrid, 1979.

(27) – Revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, V, 1.963, pg.53

(28) – ISAAC NEWTON: Scholium Generale de sus Philosophiae Naturalis Principia Mathemática.

(29) – ANTONIO DÚE, S.I. : El cosmos en la actualidad científica, I, 5. Ed. FAX. Madrid.

(30) – MAX BORN: Ciencia y conciencia de la Era Atómica, 1º, IX. Alianza Editorial. Madrid, 1971.

(31) – Salmo, 19:2

(32) – ANDRÉS BRITO: Ciencia 3versus2 Astrología. La Gaceta de Canarias, 9-IX-90, pg.39.

(33) – LUIS MIRAVITLLES: Visado para el futuro, II, 4. Libros RTV. nº3, 1969.

(34) – YELENA SAPÁRINA: El hombre, animal cibernético, V, 11. Ed. Planeta. Barcelona, 1972.

(35) – SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, 2º, III. Ed. Planeta. Barcelona, 1975.

(36) – VINTILA HORIA: Viaje a los centros de la Tierra, 2º, II, 3.Ed. Plaza y Janés. Barcelona, 1971.

(37) – CLAUDE TRESMONTANT: El problema del alma, II, 1. f. Ed. Herder. Barcelona, 1974.

(38) – YELENA SAPÁRINA: El hombre, animal cibernético, IV, 1. Ed. Planeta. Barcelona, 1972.

(39) – MANUEL M. CARREIRA, S.I.Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): El creyente ante la Ciencia. Cuadernos BAC, n.57, I, 1. Madrid, 1982.

(40) – P. RIAZA, S.I. : Ciencia moderna y Filosofía, n.54. BAC.

(41) – MANUEL M.CARREIRA,S.I.: Metafísica de la materia, VII,1.Universidad de Comillas. Madrid.

(42) – JESÚS SIMÓN, S.I.: A Dios por la Ciencia,XIV. Ed. Codesal. Sevilla. Este interesantísimo libro, da mucha cultura sobre las maravillas de la Naturaleza, y engrandece la sabiduría de Dios, Autor de ella.

(43) – MIGUEL RUBIO: La Biónica. Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.16 (X-63) 400-402.

(44) – Revista. IBÉRICA de Actualidad Científica, n.138 (X-73)551.

(45) – FOTHERGILL: Evolución, marxismo y cristianismo en Teilhard de Chardin, II. Ed. Plaza.

(46) – ANTONIO ROMAÑÁ, S.I.:Estado actual de la cosmología. Epílogo. Publicaciones del Observatorio del Ebro. Tortosa.

(47) – ISAAC NEWTON: Optics, 3º edición. London 1721, pg. 344s.

(48) – SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, Introduccion. Ed. Planeta. Barcelona.

(49) – JOSé M. CIURANA: Pruebas racionales de la existencia de Dios, V.C. Difusora del libro.

(50) – JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Teología de la creación, 2ª, VIII, 3, 3. Ed. Sal Terrae. Santander

(51) – JOSÉ M. RIAZA, S.I.: Azar, Ley, Milagro, X, 7. Ed. BAC. Madrid.

(52) – JOSé M. CIURANA: La existencia de Dios ante la razón,3º, II, A, b. Ed. Bosch. Barcelona,

(53) – Salmo 14:1.

(54) – Salmo 19:2.

(55) – SAN PABLO: Carta a los Romanos, 1:19ss.

(56) – Revista ECCLESIA, n.2498 (20-X-1990) pg. 7.

(57) – PARENTE: De Dios al hombre, II, 4. Ed. Atenas, Madrid.

(58) – RUDOLF LIEBIG: La otra revelación, II, B, b. Ed. Sal Terrae. Santander, 1977.

(59) – JUAN HUARTE: Evolución y problema religioso, pg. 303. Unión Editorial. Madrid, 1984.

(60) – ABC, enero 1972.

(61) – JOSÉ M. CIURANA: Pruebas racionales de la existencia de Dios,

(62) – CONCILIO VATICANO II: Gaudium et Spes: constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, n.16; San Pablo: Carta a los Romanos, 2:15.

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