S. SIXTO II (257-258) Nació en Atenas. Fue un hombre de gran cultura y doctrina. Le calificaron "amante de la paz". Y efectivamente un poco de paz sí se apresuró a llevarla, apenas fue elegido, a las iglesias de Roma y de Cartago en cruenta lucha por la cuestión del bautismo a los herejes. (ver S. Esteban, n. 23) .

 

Tuvo una reconciliación con S. Cipriano, pero no tuvo tiempo para profundizar un diálogo, pues tuvo que enfrentar una nueva emergencia: Valeriano desató una segunda persecución contra los cristianos. Éstos fueron invitados a abjurar, so pena la expropiación de los bienes y la decapitación.

 

Sixto fue detenido, procesado y condenado. La historia cuenta el conmovedor encuentro que tuvo con su diácono Lorenzo, en el camino hacia el martirio. A Lorenzo que le iba pidiendo que le llevara con él hacia la muerte, él le contestó amorosamente con una predicción: muy pronto habría sufrido una muerte más gloriosa en el nombre de Cristo. Efectivamente a los cuatro días Lorenzo moriría quemado vivo en la hoguera. En ese mismo encuentro Sixto ordenó a su diácono que repartiera entre los pobres los tesoros de la Iglesia.

 

Sixto fue conducido a las catacumbas de S. Pretextato y le decapitaron en su misma silla episcopal. Fue enterrado en la cripta de los papas del cementerio de S. Calixto. 

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