S. CALIXTO I (217-222) Nació en Roma en el seno de la noble familia de los Domicios. Tras una vida tumultuosa y seguramente no edificante durante la cual, por delitos, comunes, fue incluso encarcelado y exiliado, Calixto finalmente cambió tanto conducta, que fue elegido por el papa Ceferino como su secretario particular.

 

Contemporáneamente a Calixto fue elegido también Hipólito, que gozaba del respaldo de algunos obispos y presbíteros, y que fue por lo tanto el primer antipapa de la historia. El desacuerdo con Calixto se manifestó violentamente en el plano de la disciplina eclesiástica.

 

Hipólito acusaba a Calixto de ser demasiado blando. De sí mismo decía que era el sucesor de los apóstoles y que era igualmente partícipe de la gracia del supremo sacerdocio. La comunidad fundada por él duró el tiempo de tres pontificados: de Calixto, de Urbano y de Ponciano. Exiliado en Cerdeña junto con el papa S. Ponciano, murió en el año 235. Antes de morir se reconcilió con la Iglesia, que le admitió entre sus santos.

 

Calixto hizo construir y organizó las catacumbas que tomaron su nombre, donde fueron enterrados 46 pontífices y más de 170.000 mártires. A él se debe también la construcción de la basílica de S. María en Trastevere, que además de tener gran riqueza de mosaicos, es la primera iglesia dedicada a la Virgen.

 

Calixto murió mártir durante unos tumultuos contra los cristianos, y fue enterrado en el cementerio de Calepodio, en la vía Aurelia. 

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