Santoral 18 de mayo | San Juan I, San Leonardo Murialdo, San Félix, Santa Rafaela, Santa María Josefa, Beata Blandina…

San Juan I, Papa y mártir (+ 526)

Fue electo Papa en el año 523. Teodorico, rey arriano, lanzó una persecución contra todos los que sostuvieran la verdadera fe católica acerca de Cristo. El Papa Juan fue uno de los primeros en ser castigados: primero fue enviado por el rey a Constantinopla con una embajada destinada a fracasar; después, también por órdenes del rey, fue confinado en una cárcel de Ravena, en donde murió de hambre. Hay que demostrar nuestra fidelidad a la Iglesia aún en ambientes adversos.

San Leonardo Murialdo (1828-1900)

Leonardo Murialdo no es un hombre lejano: nace en Turín (Italia) el 26 de octubre de 1828 y muere en la misma ciudad el 30 de marzo de 1900. Es una persona dulce y noble, un hermano que se entrega todo a otros hermanos que no tienen casa y familia, que están solos y sin cariño, que non conocen a Dios.

A los 17 años, después de una crisis religiosa, decide consagrarse a Dios y en 1851 recibe la ordenación sacerdotal. Es el cura de los barrios pobres, el apóstol de los pequeños limpiachimeneas, de los chicos de la calle, de los encarcelados, de los jóvenes obreros.

Piensa en la formación profesional de los jóvenes, en su capacitación para el mundo adulto y obrero. En 1866 acepta dirigir el colegio «Artesanitos», una institución para chicos pobres y huérfanos.

Dócil a la voluntad de Dios y para dar continuidad a su misión educativa, el 19 de marzo de 1873 dio vida a la Congregación de San José (Josefinos de Murialdo), formada por sacerdotes y laicos.

La pedagogía de san Leonardo se puede resumir «en el espíritu de dulzura, de paciencia y de familiaridad, porque éste es el secreto para realizar el bien entre los niños y los jóvenes». Este estilo educativo encuentra su fuente en el amor misericordioso de Dios que Murialdo experimentó desde su juventud. Todo esto se puede resumir en el vivir con los niños y jóvenes como «amigo, hermano y padre».

Hoy los Josefinos de Murialdo continúan en la Iglesia su amor hacia los niños y los jóvenes en los centros juveniles, colegios, casa-hogar, parroquias, misiones… Están presentes en varios países de América Latina, de Europa y de África.

El 3 de mayo de 1970 Leonardo Murialdo es proclamado santo por el Papa Pablo VI. Su fiesta se celebra el 18 de mayo.

San Félix de Cantalicio (1513-1587)

Había sido mozo de labranza y pastor por las tierras de su Umbría (Italia) natal, hasta que un día oyó la lectura de unas vidas de santos y entendió que él quería ser como ellos. Al preguntar dónde era posible vivir como un anacoreta, le dijeron que en el convento de capuchinos que había en Città Ducale, y allí ingresó como hermano lego.

Dos años más tarde era enviado a Roma, donde hizo de limosnero hasta su muerte. El “hermano deogracias”, como se le llamaba, porque era lo que decía al recibir una limosna, fue muy pronto un personaje popular en la ciudad, barbudo y sonriente, con su talego al hombro.

Sentía predilección por los niños, a quienes enseñaba catecismo atrayéndolos con sus chanzas y cancioncillas que improvisaba. Eran proverbiales su sentido de humor, su humildad y su paciencia, y en el convento no había fraile más mortificado y con más horas dedicadas a la oración que él.

Ésta era una de sus grandes fórmulas, rezar, y cuando su amigo san Felipe Neri y el cardenal Carlos Borromeo pidieron consejo a aquel pobre lego acerca de la proyectada reforma del clero diocesano, san Félix recomendó solamente que los curas rezaran con devoción el oficio divino.

“Los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en las manos el rosario”, como gustaba de repetir, iba por Roma recogiendo mendrugos de pan y limosnas, dando gracias a Dios por todo y rezando por todos. Hasta que ya en la vejez sintió acercarse la muerte, que anunció con una de sus habituales sonrisas.

Santa Rafaela María Porras Ayllón (1850-1925)

Nació en Pedro Abad, cerca de Córdoba, España, en el seno de una familia de agricultores acomodados. Después de que murieron sus padres, Rafaela y su hermana Dolores salieron a Córdoba para abrazar el estado religioso. Aunque ingresaron en el convento de Santa Cruz, al final de un año se dieron cuenta que Dios les pedía una nueva fundación y con la ayuda del gobernador eclesiástico de la diócesis, quedó esbozado el plan de esta nueva fundación: un instituto enraizado en la Eucaristía, con una especial dedicación al culto eucarístico y empeñado, al mismo tiempo, en la educación cristiana. Su nombre: Instituto de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.

Durante más de treinta años dirigió el Instituto Rafaela con el apoyo de su hermana, y se fundaron escuelas en varias ciudades. Después empezaron las diferencias de opinión, y Rafaela cedió el generalato a su hermana, y se inició entonces la etapa mas larga de su vida: casi treinta años, hasta su muerte, los vivió en la sombra, pero con extraordinaria magnanimidad, vibrando siempre con la vida del instituto.

Murió Rafaela María el día 6 de enero de 1925, y su tránsito fue tan silencioso como lo fuera la mayor parte de su vida, sin exequias solemnes ni representaciones oficiales. Pero, según el sentir general, había muerto una santa. El 23 de enero de 1977 fue canonizada por S. S. Pío XII.

Santa María Josefa Sancho (1842-1912)

Nacida en Vitoria, España, profesó como religiosa con las Siervas de María, pero el Señor le hizo ver que quería algo más de ella y dejó el convento con otras dos compañeras para fundar en Bilbao el instituto religioso de las Siervas de Jesús de la Caridad, dedicadas al cuidado de los enfermos.

En sus cuarenta años como superiora general de esta Congregación, María Josefa recorrió de punta a punta la geografía de España fundando nuevas comunidades. Su última fundación, la más ardua pues comprendía el salto del Atlántico para llevar sus religiosas a América, fue en Chile.

Murió poco después en Bilbao y todos estaban seguros que había muerto una santa. Una multitud inmensa, que la casa no conseguía contener, llegaba pidiendo ver a “nuestra madre”, venerándola ya desde ese momento.

El 1º de octubre del año 2000, María Josefa Sancho fue canonizada por S.S. Juan Pablo II.

Beata Blandina Merten (+1918)

Nació en la región de Tréveris, Alemania. Obtuvo el título de maestra y dio clases por algún tiempo. Tras su ingreso en la vida religiosa en la Orden de Santa Úrsula, siguió con su labor docente. A los treinta y cinco años contrajo una enfermedad pulmonar a consecuencia de la cual murió. Fue beatificada por Juan Pablo II el 4 de noviembre de 1987.

Beato Gerardo Meccati (+1245)

Nació cerca de Florencia, Italia. Después de repartir sus bienes a los pobres, tomó el hábito de la Tercera Orden de San Francisco. Se retiró a un lugar solitario donde llevó una intensa vida de oración.

* Reza hoy, muy en especial, por aquellos que están encarcelados.

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