Gracias a los árboles
Desde niño me divertía trepándome a los árboles en la casa, en la huerta, en la sierra; disfrutaba sentir la adrenalina por la altura y el movimiento de las ramas, o al “volar” en la “liana” o el columpio. Era también una sensación de conquista, cada metro alejado del suelo, cada nueva rama; subir al
