¿Y quienes no pueden quedarse en casa?
Mientras caminaba temprano por una soleada banqueta, me encontré con un hombre mayor, de esos que ahora les decimos “vulnerables” por su edad, traía el ajado cubrebocas puesto, y cargaba además de su mochila de jornalero, todos sus años, enfermedades, angustias y pensamientos con la mirada en el suelo como observando un sendero invisible. No
