Los afanes nos alejan de lo mejor

«Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Muchas veces vivimos afanados por el día a día, pensando sólo en lo que tenemos que hacer y nos olvidamos que Jesús esta a la puerta tocando esperando que le abramos nuestros corazones para que El entrando en nuestras vidas pueda poner en orden lo que nosotros hemos desordenado por los afanes que el mundo nos quiere imponer y exigir haciéndonos creer que es mas importante cumplir con nuestras obligaciones que dedicarle un tiempo a El.

Muchas veces se nos olvida que sólo Dios puede poner el orden en nuestras vidas y sólo El puede dirigirla. Pero las cosas nunca saldrán bien si no permitimos que sea Dios quien desde el amanecer hasta el anochecer vaya delante de nosotros marcando el camino.

Como Marta nos afanamos por tender camas, lavar baños, limpiar cocina, cocinar, etc. etc. y no es que no tengamos y haya que hacerlo, claro que si pero hagamos siempre un buen inicio a todo eso que tenemos que realizar día a día dándole tiempo a Dios primero. Una oración que inicie nuestro día, un buenos días Señor, un buenos días a nuestra Madre Santísima. Sentarnos ante el Señor en un rinconcito de nuestra habitación conversar con El y participarle de nuestro día invitándolo a que nos acompañe a realizar el deber diario.

Desafortunadamente hoy los afanes del mundo nos mantiene no sólo entretenido sino engañados y creemos que nuestra felicidad esta en cumplir con los compromisos sociales, compromisos laborales, y repito no es que no sean parte de nuestra vida claro que lo son pero no permitamos que sean mas importante que nuestra conversación con Dios, nuestro rato de oración el encuentro con el amado.

Seamos más como María a los pies del Señor escuchemosle sus consejos, sus enseñanzas, dejemos que en el silencio nos marque el camino, nuestro día a día para que de esa manera podamos realmente cumplir con nuestras obligaciones, quehaceres domésticos y laborales. No nos perdamos de esa riqueza tan grande de poder vivir de la mano de Jesús dejándonos guiar por el camino que nos lleva realmente a la verdadera felicidad.

Tengamos en cuenta que la escucha de la Palabra nos marca ese camino para que nuestra acción y oración puedan estar unidas centradas en Cristo de tal manera que nuestro servicio vaya dirigido a los mas necesitados especialmente a nuestro prójimo, esposos, hijos, hermanos, amigos, nuestras comunidades de lo contrario si no están unidas terminamos egoístamente sirviendonos a nosotros mismos.

Recordemos que nuestro trabajo diario, nuestras obras de misericordia con nuestro prójimo nos llevan a Dios que esta en cada uno de ellos. Que el poner en acción la palabra del Señor con amor, verdad y justicia es lo único que permitirá que realicemos nuestra misión más concreta y con verdadera actitud de discípulos.

Pidamos a Maria Santísima nuestra madre que nos ayude a ser verdaderos hijos de Dios, fieles, obedientes y con un corazón lleno de amor atento a las necesidades de los demás y mantener siempre nuestra mirada en su amado hijo tratando cada día de ser verdaderos imitadores de El para que realmente podamos colaborar con la restauración de Su reino.

Por Luce Bustillo Schott

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