Jude Bellingham, el héroe inglés del Mundial, marcó dos goles contra Noruega, pero unos consejos muy familiares de su madre podrían resultar igual de importantes
Hay algunas cosas que nunca se llegan a superar del todo; y que tu madre te de un consejo y diga que cuides el lenguaje es, al parecer, una de ellas. Tal es el caso de Jude Bellingham. La estrella del fútbol inglés, de 23 años, vivió una noche memorable el sábado, al marcar los dos goles en la dramática victoria por 2-1 de su selección en la prórroga de los cuartos de final del Mundial contra Noruega, lo que clasificó a Inglaterra para enfrentarse a Argentina en las semifinales.
Sin embargo, detrás de su heroica actuación había una voz familiar que le ofrecía un consejo muy conocido: la de su madre. Bellingham saltó al campo sabiendo que otra tarjeta amarilla le dejaría fuera de la semifinal, una perspectiva especialmente frustrante cuando tu equipo está, potencialmente, a solo dos partidos de levantar la Copa del Mundo. Al parecer, su madre, Denise, se había pasado toda la semana asegurándose de que su hijo entendiera perfectamente la situación.
«Mi madre me estuvo diciendo toda la semana que cuidara mi lenguaje, mis entradas, mi expresión facial y mis emociones», explicó Bellingham tras el partido. Y añadió que ella «me lo había repetido hasta la saciedad toda la semana» para que tuviera cuidado con esa tarjeta amarilla.
En otras palabras, «compórtate, Jude».
Y, por suerte para los aficionados de Inglaterra, así lo hizo. Bellingham evitó la temida tarjeta, al tiempo que encontró tiempo para marcar dos goles y llevar a Inglaterra a las semifinales del Mundial. No estuvo nada mal para un joven que hizo caso a su madre.
Una madre que conoce bien a su hijo
Por supuesto, la influencia de Denise Bellingham sobre su hijo mayor va mucho más allá de un recordatorio oportuno para que controle su temperamento en el campo de fútbol. Ha desempeñado un papel fundamental en su extraordinaria carrera, trasladándose al extranjero mientras él perseguía sus sueños futbolísticos en Alemania y, más tarde, en España, mientras que el padre de Jude, Mark, se quedó en Inglaterra apoyando la carrera de su hijo menor, Jobe.
Y a pesar de toda la fama y el éxito de Bellingham, él nunca ha ocultado la importancia de tener a su madre cerca. Tal y como publicó la página web de la selección inglesa, él ya le ha atribuido el mérito de mantenerlo con los pies firmemente en la tierra, afirmando que sin ella podría «caer demasiado bajo en los momentos difíciles o elevarse demasiado en los momentos de jubilo».
«Me mantengo bastante humilde porque la tengo a mi lado», ha señalado. También ha añadido que ella es «muy divertida», lo que quizá explique por qué su relación parece haber conservado una normalidad tan atractiva a pesar de la vida bastante extraordinaria que lleva ahora su hijo.
Los superpoderes de las madres
Quizá ese sea uno de los superpoderes ocultos de las madres. Conocemos a nuestros hijos de una forma que ningún entrenador, compañero de trabajo, amigo o admirador podrá llegar a igualar jamás. Sabemos qué punto débil concreto puede hacerles tropezar, cuándo necesitan ánimos y cuándo simplemente necesitan que alguien les diga que cuiden su expresión.
Y aunque nuestros hijos puedan llegar a ser más altos que nosotras, viajar por el mundo, labrarse una carrera o incluso convertirse en estrellas internacionales del fútbol, los consejos de una madre tienen una forma extraordinaria de acompañarlos.
Por supuesto, a veces los ignoran; al fin y al cabo, esa es otra característica bastante universal de la maternidad. Sin embargo, de vez en cuando, los escuchan justo en el momento adecuado. Y quizá eso es lo que nos ayuda a seguir adelante.
La Iglesia católica tiene el ejemplo por excelencia de la perseverancia maternal en santa Mónica, que rezó durante años por su hijo descarriado, Agustín, antes de su conversión. Es cierto que la mayoría de las madres simplemente esperan que les respondan a un mensaje o que digan un poco menos de palabrotas, pero el principio no es del todo diferente.
Así pues, mientras Inglaterra se prepara para enfrentarse a Argentina, los aficionados volverán a poner sus esperanzas en Bellingham para que haga un poco de magia. Pero quizá Denise merezca una pequeña parte del mérito por asegurarse de que él esté realmente sobre el terreno de juego.
Al fin y al cabo, puede que Inglaterra cuente con un centrocampista de talla mundial. Pero incluso un futbolista campeón a veces necesita que su madre le diga que cuide lo que dice.
Por Cerith Gardiner
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