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En la fiesta de la Dedicación

EnriqueCases
29 abril 2008
Sección: Vida de Jesús

En la segunda quincena del mes de diciembre se celebra en Jerusalén la fiesta de la Dedicación, también como la de los Tabernáculos, solemne y festiva; la noche de Jerusalén queda envuelta, una vez más, en la luz y el fuego de muchas antorchas encendidas.

En esta ocasión, no era obligatoria la peregrinación, pero la dedicación tiene un gran significado que Jesús quiere aprovechar para importantes revelaciones.

La fiesta conmemoraba la consagración del Templo y del altar después de la profanación de Antíoco Epifanes dos siglos antes. Este rey sirio había instalado en el altar un ídolo pagano, lo que se sentía como la abominación de la desolación y llenaba de horror a los israelitas. Los Macabeos vencieron al impío rey, y, después de destruir el altar profanado, construyeron uno nuevo, similar al viejo, como mandaba la ley, y santificaron la Casa y los atrios. Hicieron nuevos objetos sagrados y colocaron dentro del Templo el candelabro, el altar del incienso y la mesa. Quemaron incienso sobre el altar y encendieron las lámparas del candelabro, que iluminaron el Templo. Pusieron panes sobre la mesa, colgaron cortinas y dieron fin a la obra que habían comenzado. Dios tenía otra vez una morada digna para habitarla con su presencia. En las casas se encendían cirios todos los días que dura el festejo.

Era invierno, y Jesús estaba en el atrio de Salomón. La fiesta recuerda el núcleo de los más profundos sentimientos religiosos del Pueblo elegido: el altar era el centro de sus sacrificios a Dios. La consagración del altar era el inicio de una nueva etapa en la que Yahvé, que estaba ausente, vuelve a estar entre los suyos. La santidad del Templo venía de la presencia de Dios en él, por eso se consagraba y se separaba el altar para Dios, era sagrado. Jesús viene al Templo esos días para señalar una presencia más intensa de Dios en el mundo.

"Paseaba Jesús por el Templo, en el pórtico de Salomón. Entonces le rodearon los judíos y le decían: ¿Hasta cuándo nos vas a tener en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente"(Jn). La pregunta de los judíos, especialmente fariseos y escribas, no es fruto de un deseo de conocer la verdad para creer y seguir a Jesús, sino que nace de la mala intención de hacerle caer en una trampa. Si afirma claramente que es el Mesías rey es fácil comprometerle con las autoridades romanas. Si no lo confiesa, ya nada hay que creer en él; el reino prometido será algo que se desvanece. Y Jesús, por enésima vez, no sólo no rehuye la contestación, sino que a la revelación de ser, en efecto el Cristo, añade la de ser el Hijo de Dios. "Les respondió: Os lo he dicho y no lo creéis; las obras que hago en nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí"(Jn). Es una contestación similar a la que dio a los discípulos de Juan Bautista. Los milagros son signos del querer de Dios y las palabras iluminan los hechos. "Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas". No tienen el corazón limpio propio de que busca Dios con todo el corazón y le ama sobre todas las cosas; es por eso que no ven. No ven porque no quieren ver. "Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y me siguen". No basta oír, es necesario escuchar; descubrir, reconocer en el fondo del alma la verdad y estar dispuesto a vivir como el Dios verdadero pide. "Yo les doy vida eterna; no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos; y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre"(Jn). Jesús habla del Padre y de su providencia con la que cuida de los hombres. A partir de aquí va a venir la revelación principal de Jesús al mostrar su relación con el Padre. "Yo y el Padre somos uno" (Jn).

Vale la pena detenerse en esta revelación importantísima sobre su unidad con el Padre. Lo primero revelado es que la paternidad de Dios es infinita, divina, total, hasta el punto que engendra y da toda su vida al Hijo, y es eterna. La paternidad humana es más limitada, porque ser padre –según la carne- significa transmitir la vida física, biológica al hijo que va a nacer; pero ningún padre, en la tierra, puede ni podrá nunca identificar su yo con el ser de su hijo; ningún padre podrá vivir la vida de su hijo. El Hijo, en cambio, recibe toda la vida del Padre, hasta el punto que es igual al Padre. Son dos personas diversas, pero sólo en la relación que les une: el Padre es el Amante que engendra, y el Hijo es el Amado que es engendrado como una luz de la divina inteligencia. La unión entre ambos es tan grande y tan total que es una auténtica comunión, y el Padre y el Hijo son uno, son un único Dios en una unión de amor riquísima y plena. Jesús revela la intimidad del Dios único. De momento sólo les habla de dos personas en Dios. Poco más tarde les revelará la persona del Espíritu Santo como Amor que une al Padre y al Hijo, como un tercero en el amor, espirado, no engendrado por el amor del Padre y el Hijo en su comunión eterna.

De un modo breve, y conciso, la revelación de quién es Jesús está hecha: es el Hijo de Dios, es decir, es Dios mismo, igual al Padre y engendrado por Él. También es el enviado como Cristo. La Humanidad de Jesús está unida al Verbo y es ungida por el Espíritu Santo para la gran misión de redimir a los hombres. Todas las expectativas de los hombres quedan superadas en Jesús. Dios Padre quiere salvar a los hombres enviando a su Hijo para que se haga hombre y se convierta en cabeza de la nueva humanidad salvada del pecado. Se ha alcanzado el máximo progreso en la estirpe humana. Ahora avanzar es unirse a la perfección de Jesús creyendo en Él y viviendo su vida que llegará a los hombres por los cauces que quiera establecer.

Reproducido con permiso del Autor,

Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales universitarias

pedidos a eunsa@cin.es

Comentarios
7 Comentarios en “En la fiesta de la Dedicación”
  1. D. Zussy Lopez Paiz Dijo:

    Me encanta el comentario sobre la Fiesta de la dedicacion, es una informacion muy valiosa, gracias.
    Muchas bendiciones :)

  2. ALFONSO Dijo:

    Cada día la palabra de Dios es una revelación. Gracias por la explicación que ayuda a entender el contexto social e histórico de Jesús, para nosotros ajenos a las tradiciones judías, pero que pretendemos llegar al cielo prometido por El Salvador de la humanidad.

  3. ramon velasco gomez Dijo:

    muy interesante,me ayuda a profundizar en mi fe como catolico que desea crecer en ella.muchas gracias.

  4. Daniel Santiago Merlo Dijo:

    Gracias por describir lo que significaba la fiesta de la dedicacion, me llamo la atencion cuando lei la palabra y me quede con la inquietud de saber que se celebraba. Que bueno que es internet para estas cosas!!!!

  5. Hugo Espinaza M. Dijo:

    Gracias por tan detallada explicación, me ha sido de mucha utilidad. Una ves más, gracias.

  6. Rosario Zambrano Arias Dijo:

    No sabia nada sobre la fiesta de la dedicación, gracias por su aporte.

  7. MIGUEL A. ARROYO GUEVARA Dijo:

    PARA AMPLIAR MAS SOBRE LA FIESTA DE LA DEDICACION, QUE ES EL TRIUNFO DE LOS MACABEOS, SOBRE EL REY SIRIO PAGANO ANTIOCO EPIFANES IV PODEMOS APOYARNOS EN LA CITAS BIBLICAS 1a. MACABEOS 4,36 Y LA ASISTENCIA DE JESUS A ESTA FIESTA LIBRO DE SAN JUAN 10,22. POR ESO CREEMO QUE LOS LIBROS DEUTEROCANONICOS SON INSPIRADOS POR DIOS.- RV.P.MAAG.+