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De los deseos desordenados

Tomás de Kempis
8 julio 2008
Sección: Imitación de Cristo

…..1. Cuantas veces desea el hombre desordenadamente alguna cosa, luego pierde el sosiego.

El soberbio y el avariento nunca están quietos; el pobre y el humilde de espíritu viven en mucha paz.

El hombre que no es perfectamente mortificado en sí, presto es tentado y vencido de cosas pequeñas y viles.

El flaco de espíritu y que aún está inclinado a lo animal y sensible, con dificultad se puede abstraer totalmente de los deseos terrenos.

Y cuando se abstiene recibe muchas veces tristeza, y se enoja presto si alguno le contradice.

Pero si alcanza lo que desea, siente luego pesadumbre por el remordimiento de la conciencia; porque siguió a su apetito, el cual nada aprovecha, para alcanzar la paz que busca.

En resistir, pues, a las pasiones se halla la, verdadera paz del corazón, y no en seguirlas.

No hay, pues, paz en el corazón del hombre carnal, ni del que se entrega a lo exterior, sino en el que es fervoroso y espiritual.

Comentarios
2 Comentarios en “De los deseos desordenados”
  1. Luis Armando Dijo:

    Sacudamosnos todo pensamiento desordenado que nos perturbe, haciendo oración y diciéndo… “Alejate Enemigo, que el Señor está conmigo” … La satisfacción de lograrlo nos dará una gran paz en el Señor…

  2. Luis Armando Dijo:

    Señor, ayúdame a resistir las tentaciones que constantemente se me presentan; permite que mi amor por Tí las venza y pueda yo dedicarme por completo a alabarte y bendecirte mortificando con ello los malos deseos y hacer tu Santa Voluntad….amén.




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