Una nueva moneda de 2 euros rinde homenaje a Notre-Dame, permitiendo que millones de personas lleven un pedazo del alma de Francia en el bolsillo
Notre Dame de París ha sido durante mucho tiempo más que una iglesia: es un tesoro nacional. Cuando el incendio dañó gravemente la querida catedral en 2019, los corazones de toda Francia y del mundo se rompieron. Ahora, mientras el milagro gótico ha sido restaurado y se alza de nuevo, la Casa de la Moneda francesa ha decidido honrarla con uno de los objetos más cotidianos que se puedan imaginar: una moneda.
La Monnaie de Paris ha emitido una moneda conmemorativa de 2 € con la icónica fachada de la catedral. Alrededor de 20 millones de estas monedas entrarán en circulación, convirtiéndose en pequeños símbolos del patrimonio que adornan los bolsillos de toda Europa.
En el anverso (lado nacional), la moneda muestra la detallada fachada oeste de Notre-Dame, con sus torres gemelas y su rosetón central; mientras que el reverso presenta el mapa estándar de Europa. También estarán disponibles ediciones especiales para coleccionistas, pero la mayoría se emitirán como moneda de curso legal.
Marc Schwartz, director general de la Monnaie de Paris, explicó que el diseño es «una forma de homenajear a todos los artesanos y artesanas que trabajaron en la obra», según publicó The Local. Canteros, carpinteros y artesanos de toda Francia contribuyeron a la restauración de la catedral, y la moneda honra ese esfuerzo colectivo. El grabador jefe, Joaquín Jiménez, la describió como «un testimonio del renacimiento de Notre-Dame… ahora grabado para la posteridad».
Un silencioso testimonio de fe
Para una república laica como Francia, plasmar una catedral en su moneda podría parecer sorprendente. Sin embargo, el poder simbólico de Notre-Dame trasciende las fronteras religiosas y culturales. Incluso quienes no profesan la fe la consideran un pilar del patrimonio francés. Al fin y al cabo, Notre-Dame es símbolo tanto de fe como de identidad nacional: un lugar religioso con profundas raíces en la cultura francesa y un espacio donde lo espiritual y lo secular conviven con naturalidad. Al incluirla en una moneda, Francia reconoce que fe y cultura permanecen intrínsecamente ligadas.
Para los católicos, este gesto tiene un significado aún más profundo. Notre-Dame no es solo un monumento, sino un hogar espiritual. Es el lugar donde innumerables fieles se han reunido para la misa, han celebrado los sacramentos o simplemente se han sentado a rezar bajo sus bóvedas. Ver su imagen grabada en una moneda es presenciar cómo algo sagrado se integra en el ritmo de la vida cotidiana: un recordatorio, del tamaño de un bolsillo, para elevar el corazón a Dios, incluso en medio de una rápida visita al café o al supermercado.
En una época donde las manifestaciones explícitas de fe suelen ocultarse a la vista del público, este discreto grabado se convierte en algo más que un recuerdo. Se convierte en un testimonio. La nueva moneda de 2 € puede servir como recordatorio de resiliencia, belleza y la presencia constante de Dios en una ciudad que una vez creyó haberlo superado.
Ya sea guardada en la cartera o cambiada en una panadería de barrio, la nueva moneda de Notre-Dame cuenta una historia de comunidad, artesanía y esperanza. Puede que solo valga 2 €, pero su significado es incalculable.
Por Cerith Gardiner
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