El Centurión, un verdadero hombre
Un centurión pudo ser testigo privilegiado de todos los hechos del sacrificio de Cristo. Fue tan buen testigo que se convirtió en el momento de la muerte de Jesús. Estaba acostumbrado a este tipo de cosas, habría visto -y dirigido- bastantes crucifixiones, y no iba a dejarse impresionar por una más; no era un trabajo










