Examen de la noche
Haz, durante dos o tres minutos y antes de retirarte a descansar, un breve examen de conciencia. Ponte en la presencia de Dios, reconociendo su grandeza y tu pequeñez. Dile: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Invoca a tu ángel custodio, pidiéndole que te ilumine para descubrir tus virtudes y defectos: lo que he hecho bien,










