Padre José Martínez Colín

Magnifica Humanitas (17) | Ser “más que humano”

1) Para saber

“Los grandes resultados requieren grandes ambiciones” (Heráclito). En el mundo científico, el transhumanismo tiene la ambición de usar la tecnología para transformar al hombre, superando sus limitaciones y todo sufrimiento. Pero, estos deseos, ¿son válidos? ¿Ser mejor es una buena ambición? ¿O es un anhelo destinado a la frustración? El Papa León XIV no desaprueba esos deseos, lo que señala es que la humanidad —que es magnífica, pero está herida— no debe ser sustituida. Es válido acoger los progresos de la técnica para aliviar sufrimientos, pero siempre que no reniegue de lo esencial: la capacidad de relación y de amor. Es más, la Iglesia siempre ha anunciado que el hombre está llamado a trascenderse, a alcanzar una altura insospechada y maravillosa, no está encerrado en los límites de su naturaleza. Pero esta plenitud no se le debe a la técnica, no es una divinización tecnológica, sino causada por la gracia de Dios, ganada por Cristo, donde el hombre es transformado por el Espíritu Santo sin dejar de ser lo que es. Y lo hace a través del amor. Logrando ese “más que humano”, que se pretendía.

2) Para pensar

Un ejemplo de superación nos lo relata la escritora Luz Tlāltikpakayotl sobre el tenista Rafael Nadal a quien la Universidad de Salamanca le otorgó en 2025 el doctorado “Honoris Causa”, primer deportista en recibirlo. De niño aprendió que el talento sin disciplina es una promesa rota. Ganó 22 Grand Slams, 14 de ellos en Roland Garros, además del oro olímpico. En su vida sobresale su constancia: siendo diestro, aprendió a jugar con la zurda.

Los principios señalados por el Papa León en su Encíclica, Nadal los vivió en el deporte: La dignidad de la persona: tratar al otro como fin, nunca como medio; el bien común: el juego limpio que favorece a todos, el fin no justifica los medios; la solidaridad: levantarse con y por el equipo. Y la subsidiariedad: empoderar a quien puede crecer. Se resumió en una regla: exigirse primero a uno mismo y respetar siempre al rival, cuidando los pequeños detalles de cada día, porque ahí se forjan los grandes logros.

En sus conferencias enfatiza que la excelencia no se improvisa, sino se entrena cada día: una ambición “sana” centra el verdadero éxito no en el resultado, sino en el camino, la paciencia, el esfuerzo y humildad: la autoridad bien entendida educa en responsabilidad, no en el miedo. Tiene una Fundación que atiende a niñas y niños vulnerables con una educación apoyada en valores. Él mismo entrena a niñas que necesitan una oportunidad para creer en sí mismas: “El deporte me enseñó a no sentirme mejor que nadie”.

3) Para vivir

Humanamente se pueden conseguir grandes logros, pero es infinitamente superior la perfección por la gracia que Dios nos da a través de los sacramentos, es una re-creación de lo humano: «El que vive en Cristo es una nueva criatura: un ser nuevo» (2 Cor 5,17). La gracia no nos hace menos humanos, por el contrario, alcanzamos la plenitud de nuestro ser más verdadero. Con la ventaja de que todos tienen la posibilidad de obtenerla.

Lo que salva lo humano no es la autosuficiencia potenciada, sino una relación que libera, una comunión en el amor que transforma. (articulosdog@gmail.com).

9 de octubre de 2026

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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.

Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

1) Para saber

Se ha dicho que la gran frontera del siglo XXI ya no está en el espacio exterior, sino dentro de nuestra propia biología. Este planteamiento cuestiona los límites permitidos a la ciencia respecto a la persona humana. Por ello el Papa León XIV enfatiza que el tema central de su encíclica es custodiar lo humano.

Existen libros, películas o series futuristas, como “Lucy” o “Sin límites”, en que el protagonista toma una droga que le potencia su cerebro y es transformado en un superhombre. Esto que era simple ficción, ya está presente en el trasfondo ideológico de algunos centros de investigación tecnológica e influyen en la sociedad a través de los medios y redes sociales.

Es lógico el entusiasmo que suscitan los avances tecnológicos. La Iglesia favorece el desarrollo de la ciencia y la técnica, pero siempre y cuando no se desvincule del desarrollo moral y social, pues terminarían por volverse contra el propio hombre. Señala el Papa León XIV que es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una “salvación” puramente técnica. Importa que las tecnologías no traten al ser humano como una simple materia para ser perfeccionada o superada. La historia muestra que cuando a la persona, olvidándose de su dignidad, se le trata en términos de eficacia los menos útiles, los más vulnerables, son eliminados en nombre del progreso, son “sacrificios necesarios”.

2) Para pensar

Un hecho controvertido de un transhumanismo pragmático sucedió en la década pasada en una empresa que hacía implantes de prótesis de retina biónica. Durante varios años, muchas personas pagaron una fuerte cantidad para implantarse un chip en el ojo que traducía video de una cámara a señales nerviosas, devolviéndoles cierta visión básica. Pero en 2019 la empresa tuvo problemas financieros y quebró. De la noche a la mañana, más de 350 personas quedaron con un hardware obsoleto implantado en sus ojos. Cuando los procesadores se rompían o los cables se desgastaban, no había repuestos, ni soporte técnico ni actualizaciones de software. Algunos pacientes sufrieron complicaciones dolorosas o infecciones, y varios volvieron a una segunda ceguera cuando el sistema dejó de funcionar.

A veces se habla maravillas de las posibilidades de la técnica, pero se omite advertir los peligros y riesgos que implican.

3) Para vivir

En general, el transhumanismo imagina que el ser humano ha de ser potenciado por medio de las tecnologías —biomedicina, ingeniería del cuerpo, dispositivos, algoritmos—, para incrementar su rendimiento y sus capacidades. El posthumanismo, a su vez, los más radicales plantean una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente, creyendo que el “hombre hibridado” entrará en una nueva etapa evolutiva. En ambas se propone superar al ser humano, teniendo como centro a la técnica y el sueño de superar los límites de la condición humana. Lo malo, dice León, no es el uso de la técnica sino la visión errónea que se tiene del hombre y tratarlo sólo como una materia, olvidándose de su espíritu. (articulosdog@gmail.com).

 

 

28 de agosto de 2026

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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.

Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

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