1) Para saber
“La verdad es el único lugar al que todos podemos llegar sin perder la dignidad” (Karl Barth). La verdad como un bien común, es uno de los tres principales aspectos que el Papa León XIV quiso reflexionar en su Encíclica ante el reto que supone la irrupción de la inteligencia artificial. Los otros dos son el trabajo y la libertad que se tratarán en otra ocasión. En las plataformas digitales la verdad puede opacarse o ser descartada. La comunicación se ha acelerado y las herramientas que podrían favorecer el debate y la participación se utilizan a menudo para construir narrativas sesgadas y difuminar los límites entre lo verdadero y lo falso, mezclando datos y opiniones. Además, la posibilidad de manipular contenidos, imágenes y vídeos expone a las personas a perspectivas parciales o engañosas. El problema afecta a la cultura y la moral, ya que se pierde credibilidad en la sociedad. Sólo la búsqueda compartida de la verdad de los hechos, asumida como un bien común, puede sentar las bases de una comunicación justa, afirma el Pontífice.
2) Para pensar
El pasado 24 de septiembre de 2026 fue beatificado quien fuera arzobispo Fulton J. Sheen, pionero en el uso de los medios de comunicación para proclamar la verdad, en San Luis, Misuri, Estados Unidos. El Papa León XIV escribió sobre él como un incansable predicador del Evangelio a través de los medios de comunicación modernos y un pastor solícito, animado por el celo misionero. Es el primer obispo nacido en Estados Unidos en ser beatificado por la Iglesia Católica.
Fulton Sheen fue dotado de una inteligencia extraordinaria, un gran sentido del humor y una elocuencia excepcional. Con una creciente reputación como predicador y evangelista de talla mundial, lanzó su aclamada serie de televisión nacional, « La vida merece la pena vivirla», que llegó a ganar el premio Emmy. Por su medio muchas personas se acercaron a la fe. Se cuenta que tuvo un encuentro con el director de un periódico comunista, que le empezó a hablar sobre su ideología, pero el obispo lo detuvo y le dijo: “Yo vengo a hablar sobre su alma”. El hombre se enojó y ya no quiso hablar. El obispo lo encomendó. A las dos semanas le habló el director para decirle que sí quería que hablaran de su alma. Después de un tiempo, se convirtió y se bautizó. Los compañeros comunistas extrañados del cambio de su colega, le hablaron a Fulton y le exigieron: “Díganos en verdad qué le hizo al colega”. El obispo con humor les contestó: “¿Y desde cuándo a los comunistas les interesa la verdad?”.
3) Para vivir
Quienes comunican tienen el poder de provocar cambios culturales y convencer sobre temas fundamentales como: la verdad sobre el ser humano, el sentido de la existencia, la familia, e incluso sobre Dios. Es un poder que debe ser continuamente iluminado por la búsqueda de la verdad y el respeto de la dignidad humana, y así la cultura que se genera en la red sea un espacio en el que puedan madurar la libertad interior y el pensamiento crítico. Para que una sociedad tenga futuro es necesario que asuma un respeto hacia la verdad de la dignidad humana.(articulosdog@gmail.com).
16 de octubre de 2026
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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.
Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.
Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.
1) Para saber
Se ha dicho que la gran frontera del siglo XXI ya no está en el espacio exterior, sino dentro de nuestra propia biología. Este planteamiento cuestiona los límites permitidos a la ciencia respecto a la persona humana. Por ello el Papa León XIV enfatiza que el tema central de su encíclica es custodiar lo humano.
Existen libros, películas o series futuristas, como “Lucy” o “Sin límites”, en que el protagonista toma una droga que le potencia su cerebro y es transformado en un superhombre. Esto que era simple ficción, ya está presente en el trasfondo ideológico de algunos centros de investigación tecnológica e influyen en la sociedad a través de los medios y redes sociales.
Es lógico el entusiasmo que suscitan los avances tecnológicos. La Iglesia favorece el desarrollo de la ciencia y la técnica, pero siempre y cuando no se desvincule del desarrollo moral y social, pues terminarían por volverse contra el propio hombre. Señala el Papa León XIV que es necesario distinguir con claridad: una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una “salvación” puramente técnica. Importa que las tecnologías no traten al ser humano como una simple materia para ser perfeccionada o superada. La historia muestra que cuando a la persona, olvidándose de su dignidad, se le trata en términos de eficacia los menos útiles, los más vulnerables, son eliminados en nombre del progreso, son “sacrificios necesarios”.
2) Para pensar
Un hecho controvertido de un transhumanismo pragmático sucedió en la década pasada en una empresa que hacía implantes de prótesis de retina biónica. Durante varios años, muchas personas pagaron una fuerte cantidad para implantarse un chip en el ojo que traducía video de una cámara a señales nerviosas, devolviéndoles cierta visión básica. Pero en 2019 la empresa tuvo problemas financieros y quebró. De la noche a la mañana, más de 350 personas quedaron con un hardware obsoleto implantado en sus ojos. Cuando los procesadores se rompían o los cables se desgastaban, no había repuestos, ni soporte técnico ni actualizaciones de software. Algunos pacientes sufrieron complicaciones dolorosas o infecciones, y varios volvieron a una segunda ceguera cuando el sistema dejó de funcionar.
A veces se habla maravillas de las posibilidades de la técnica, pero se omite advertir los peligros y riesgos que implican.
3) Para vivir
En general, el transhumanismo imagina que el ser humano ha de ser potenciado por medio de las tecnologías —biomedicina, ingeniería del cuerpo, dispositivos, algoritmos—, para incrementar su rendimiento y sus capacidades. El posthumanismo, a su vez, los más radicales plantean una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente, creyendo que el “hombre hibridado” entrará en una nueva etapa evolutiva. En ambas se propone superar al ser humano, teniendo como centro a la técnica y el sueño de superar los límites de la condición humana. Lo malo, dice León, no es el uso de la técnica sino la visión errónea que se tiene del hombre y tratarlo sólo como una materia, olvidándose de su espíritu. (articulosdog@gmail.com).
28 de agosto de 2026
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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.
Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.
Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

