Del maravilloso afecto del divino amor
El Alma: 1. Bendígote, Padre celestial, Padre de mi Señor Jesucristo, que tuviste por bien acordarte de este pobre. ¡Oh Padre de las misericordias, y Dios de toda consolación! Gracias te doy porque a mí, indigno de todo consuelo, algunas veces recreas con tu consolación. Bendígote y te glorifico siempre con tu Unigénito Hijo, con […]
