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Cristología

Enrique Pardo Fuster
11 julio 2008
Sección: Biblia en la Teología

Tratado XV

Capítulo preliminar: S. Juan Bautista

1. Jesucristo legado divino

2. Jesucristo legado divino. Testimonios de sí mismo

3. Jesucristo. Relaciones con el Padre

4. La oración de Cristo

5. Cristo al servicio del Padre

6. Cristo Mesías: Su anuncio

7. Cristo Mesías: Obras

8. Virtudes

9. Cristo-Luz

10. Cristo-Profeta (Antecedentes)

11. Cristo-Profeta (Profecías)

12. Cristo Buen Pastor

13. Cristo Maestro. Su doctrina

14. Cristo Maestro. Modo de predicar

15. Cristo Taumaturgo

16. Cristo Sacerdote

17. Cristo Sacerdote. Funciones

18. Cristo Ungido

19. Otras grandezas

20. Jesucristo Hijo del hombre

Juan Bautista

-Su venida profetizada en el A. T.

-El anuncio del Bautista acerca del Mesías fue profetizado en el A. T.

-El Bautista publicó el anuncio de la venida del Mesías

-Fue enviado para dar testimonio de la luz

-Vino al mundo para mostrar a Jesucristo a los hombres

-Su predicación consta de exhortación, consejos y anuncio del Mesías

-La venida del precursor Juan Bautista al mundo fue profetizada en el Antiguo Testamento.

Una voz clama: «En el desierto abrid camino a Yahvéh, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios…» (Is. 40, 3).

-El anuncio clamoroso de Juan Bautista acerca de la venida del Mesías fue profetizado en el Antiguo Testamento.

Una voz clama: «En el desierto abrid camino a Yahvéh, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios…» (Is. 40, 3).

He aquí que no envió a mi mensajero a allanar el camino delante de mí, y enseguida vendrá a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis;… (Mal. 3, 1).

-Juan Bautista publicó el anuncio clamoroso de la venida del Mesías.

Este es el anunciado por el profeta Isaías cuando dice:

Voz que clama en el desierto:

Preparad el camino del Señor,

rectificad sus sendas (Mt. 3, 3).

Conforme a lo escrito en el profeta Isaías:

Mira, envío mi mensajero delante de

ti, el que ha preparado su camino.

Voz que clama en el desierto.

Preparad el camino del Señor,

rectificad sus sendas (Mc. 1, 2).

…como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

Voz que clama en el desierto:

Preparad el camino del Señor,

rectificad sus sendas;… (Lc. 3, 4).

Dijo él: «Yo soy

voz que clama en el desierto:

rectificad el camino del Señor,

como dijo el profeta Isaías» (Jn. 1, 23).

-Juan Bautista, precursor de Jesucristo, fue enviado para dar testimonio de la luz.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él (Jn. 1, 6-7).

-Juan Bautista vino al mundo para mostrar a Jesucristo a los hombres.

Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él sea manifestado a Israel (Jn. 1, 31).

-La predicación de Juan Bautista consta de exhortación a la penitencia, consejos particulares y anuncio de la venida del Mesías.

a) -Exhortación a la penitencia.

Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados (Mt. 3, 5-6).

Decía, pues a la gente que venía para ser bautizada por él: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, frutos dignos de conversión,… (Lc. 3, 7-8).

b) -Consejos particulares.

-La gente le preguntaba: «Pues qué debemos hacer? Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer que haga lo mismo (Lc. 10-11).

-Unos publicanos le dijeron: «Maestro, ¿Qué debemos hacer?» Él les dijo: «No exijáis más de lo que está fijado» (Lc. 3, 12-13).

-Le preguntaron unos soldados: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?» Él les dijo: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada» (Lc. 3, 10-14).

c) -Anuncio del Mesías.

…aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no merezco llevarle las sandalias (Mt. 3, 11).

Y Juan proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; ante el cual no merezco inclinarme para desatar las correas de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo» (Mc. 1, 7-8).

inicio

1. Jesucristo. Legado divino

-Los profetas anunciaron la venida del Mesías

-La legación divina profetizada en el A. T.

-La venida de Jesucristo como sabiduría, profetizada en el A. T.

-Antes que naciere, los judíos esperaban al Mesías.

-Los pueblos del A. T. esperaban su venida

-El Mundo la anhelaba en el A. T.

-Las profecías del A. T. acerca de sus funciones, se han cumplido totalmente

-El Mesías procedía de la estirpe de David por parte de José y también de María

-Los Profetas anunciaron la venida del Mesías.

Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que la doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 7, 14).

Por que un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, el señorío reposará en su hombro y llamará «Admirable-Consejero», «Dios-Poderoso», «Siempre-Padre», «Príncipe de Paz». Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia (Is. 9, 5-6).

…es la recompensa de Dios, él vendrá y os salvará (Is. 35, 4).

Por eso Yahvéh los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz (Miq. 5, 2).

-La legación divina de Jesucristo está profetizada en el Antiguo Testamento.

Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar (Gén. 3, 15).

Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra,… (Gén. 22, 18).

Aclaración. «Descendencia» significa Cristo.

no dice: «y a los descendientes» como si fueran muchos, sino a uno sólo«a tu descendencia», es decir, a Cristo (Gál. 3, 16).

No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tu piernas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, y a quien rindan homenaje las naciones;… (Gén. 49, 10).

He aquí que una doncella ha concebido y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (Is. 7, 14).

-La venida de Jesucristo al mundo, como sabiduría de Dios, fue profetizada en el Antiguo Testamento.

Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras que estaba presente cuando hacías el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus mandamientos. Envíala desde los cielos santos, mándala de tu trono de gloria para que a mi lado participe en mis trabajos y sepa yo lo que a ti te agrada, pues ella todo lo sabe y todo lo entiende (Sab. 9, 9-11).

Después apareció ella en la tierra, y entre los hombres convivió (Bar. 3, 38).

-Antes de que Jesucristo naciera, los Judíos esperaban al Mesías como enviado de Dios.

Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos trataba de averiguar el lugar donde había de nacer el Cristo (Mt. 2, 4).

Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor (Lc. 2, 26).

Este se encuentra al amanecer con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» que quiere decir, Cristo (Jn. 1, 41).

Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Este es sin duda el profeta que iba a venir al mundo» (Jn. 6, 14).

-Los pueblos del Antiguo Testamento tenían la esperanza de la venida del Redentor.

No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas, hasta tanto que venga aquel a quien le está reservado, ya quien rindan homenaje las naciones;… (Gén. 49, 10).

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, el señorío reposará en su hombro, y se llamará «Admirable-Consejero»,

«Dios-Poderoso»,

«Siempre-Padre»,

«Príncipe de Paz».

Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia. Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahvéh Sebaot hará eso (Is. 9, 5-6).

Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley, y también los profetas: Jesús, el hijo de José, el de Nazaret» (Jn. 1, 45).

-La venida de Jesucristo al mundo fue anhelada ya en el Antiguo Testamento.

Las expresiones constan:

a) -En el cántico de Moisés.

Como lluvia se derrame mi doctrina,

caiga como rocío mi palabra,

como blanda lluvia sobre la hierba verde,

como aguacero sobre el césped (Deut. 32, 2).

b) -En el salmo 85.

Amor y Lealtad se han dado cita,

Justicia y Paz se abrazan;

Lealtad brotará de la tierra,

y de los cielos se asomará Justicia (Sal. 85, 11-12).

c) -En el «Oráculo de salvación» de Isaías.

Destilad, cielos, como rocío de lo alto,

derramad, nubes, la victoria.

Abrase la tierra y produzca salvación,

y germine justamente la justicia (Is. 45, 8).

d) -En las palabras Yahvéh en Isaías.

Así dice Yahvéh: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse (Is. 56, 1).

-Las profecías del Antiguo Testamento acerca de las funciones para cuyo cumplimiento vino Jesucristo a la tierra, se han cumplido totalmente y dan testimonio de su legación divina.

Las funciones son: Salvar a los hombres, abolir la Ley de Moisés e instituir la ley nueva y fundar una religión a la cual pertenezcan todas las gentes.

a) -Salvar a los hombres.

He aquí que viene a ti tu rey; justo él y victorioso,… (Zac. 9, 9).

…os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor,… (Lc. 2, 11).

b) -Abolir la ley de Moisés e instituir la ley nueva.

He aquí mi siervo…He puesto mi espíritu sobre él; dictará ley a las naciones (Is. 42, 1).

Por eso es mediador de una nueva alianza,… (Hebr. 9, 13).

c) -Fundar una religión.

…y en todo lugar se ofrece incienso a mi Nombre y una obligación pura (Mal. 1, 10).

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc. 16, 15).

Aclaración. Es claro que su voz de dirige a todos los hombres, que el Sacrificio de la Misa se ofrece a Dios en todos los lugares de la tierra y que todas las gentes han de acercarse a Cristo para adorar a Dios.

-El Mesías procedía de la estirpe de David, por parte de José y también por parte de María.

a) -Por parte de José.

Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,… (Lc. 2, 4).

b) -Por parte de María.

…acerca de su Hijo, nacido del linaje de David según la carne,… (Rom. 1, 3).

Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David,… (2 Tim. 2, 8).

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2. Jesucristo legado divino. Testimonios de sí mismo

-Dio testimonio de ser Hijo de Dios

-De ser el Mesías anunciado por los profetas

-De ser el Mesías esperado

-De ser un enviado de Dios

-A personas privadas, a grupos de personas y en presencia del pueblo

-Por adivinar las interioridades de sus interlocutores

-Por sus obras

-Por los hechos futuros que profetizó

-Por su resurrección

-Porque no puedo engañar ni ser engañado

-Jesucristo dio testimonio de ser Hijo de Dios.

a) -A sus discípulos.

Díceles: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Tomando entonces la palabra Jesús le respondió: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos…» (Mt. 16, 15-17).

b) -En presencia del pueblo.

Los judíos trataban de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios (Mt. 5, 18).

Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo (Jn. 5, 19).

c) -En presencia de magistrados.

…el procurador le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «Sí, tú lo dices» (Mt. 27, 11).

d) -En presencia del Sumo Sacerdote y del Sanedrín.

Díjole entonces el Sumo Sacerdote: «Yo te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho…» (Mt. 26, 63-64).

-Cristo dio testimonio de ser el Mesías anunciado por los profetas.

Andrés se encuentra con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías, que quiere decir Cristo. Y le llevó donde Jesús. Jesús fijando su mirada en él le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» (Jn. 1, 41-42).

Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera crees?» has de ver cosas mayores. Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre» (Jn. 1, 49-51).

Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Éstas lo han sido para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombres (Jn. 20, 30-31).

-Jesucristo afirmó de sí mismo que Él es el Mesías esperado.

Díjole entonces el Sumo Sacerdote: «Yo te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dícele Jesús. «Sí, tú lo has dicho (Mt. 26, 63-64).

Le dice la mujer: «Sé que va a venir el Mesías el llamado Cristo. Cuando él venga, nos lo anunciará todo. Jesús le dice: «Yo soy, el que te está hablando» (Jn. 4, 25-26).

-Jesucristo afirmó de sí mismo que era un enviado de Dios, para hablar a los hombres de parte del mismo Dios.

Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra» (Mt. 28, 18).

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc. 16, 16).

Jesús les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado. El que quiera cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Dios o hablo yo por mi cuenta (Jn. 7, 16-17).

Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo (Jn. 17, 18).

Jesús repitió: «La paz sea con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío» (Jn. 20, 21).

-Jesucristo dio testimonio de ser el legado divino o el Mesías anunciado por los profetas, a personas privadas, ante grupos de personas y en presencia del pueblo.

a) -A personas privadas.

Jesús le dice a la Samaritana: «Yo soy el que te está hablando» (Jn. 4, 26).

b) -A grupos de personas.

Los discípulos de Juan preguntaron a Jesús: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?» Jesús les respondió: «Id y contad lo que oís y veis: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva…» (Mt. 11, 3-5).

c) -En presencia del pueblo.

…subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Los judíos asombrados decían: «¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?» Jesús les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado…» (Jn. 7, 14-16).

-Jesucristo dio testimonio de ser legado divino por adivinar las interioridades secretas de sus interlocutores.

Jesucristo adivinó:

a) -El pensamiento de Natanael.

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Le respondió Natanael: «Rabbi, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel» (Jn. 1 47-49).

b) -Los pecados de la Samaritana.

Jesús le dice: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá.» Respondió la mujer: «No tengo marido.» Jesús le dice: «Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho verdad.» Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un profeta…» (Jn. 4, 16-19).

c) -Los pensamientos de los escribas.

Más Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestro corazones?» (Mt. 9, 4).

d) -Las determinaciones de sus enemigos.

Pero Jesús no se confiaba a ellos porque los conocía a todos y no tenía necesidad de que se le informara acerca de los hombres, pues él conocía lo que hay en el hombre (Jn. 2, 24-25).

e) -Las discusiones de sus discípulos.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quien era la mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc. 9, 33-35).

-Jesucristo afirmó de sí mismo que sus obras son prueba de que era un enviado del Padre.

Respondió Jesús: «…Tengo que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día…» (Jn. 9, 3-4).

Jesús les respondió: «…Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, creed por las obras, aunque a mí no me creáis, y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre» (Jn. 10, 34-38).

Si no hubiera hecho entre ellos obras que no ha hecho ningún otro, no tendrán pecado; pero ahora las han visto, y nos odian a mí y a mi Padre (Jn. 15, 24).

-Jesucristo dio testimonio de ser legado divino por los hechos futuros que profetizó.

Jesucristo profetizó:

a) -La entrega de Judas.

Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. Y mientras comían, dijo: «Yo os aseguro que me entregará uno de vosotros» (Mt. 26, 20).

b) -Las negaciones de Pedro.

Díjoles Jesús: «Yo te aseguro que esta misma noche, antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces» (Mt. 26, 34).

c) -Su propia muerte.

Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura (Mc. 14, 8).

d) -Las suertes del Reino de Dios.

…Jesús, quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os digo de verdad que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande (Lc. 8,10).

Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente a ponerse a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes» (Mt. 8, 10-12).

e) -Las desgracias de la ciudades impenitente.

¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que con saco y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el infierno te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti (Mt. 11, 21-24).

f) -La dispersión de los judíos.

Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y Cólera contra este pueblo; y caerán a filo de esparada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles (Lc. 21, 23-24).

g) -…se le acercaron sus discípulos para mostrarle las construcciones del Templo: Pero él les dijo: «¿Veis todo esto? Yo os aseguro: no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derruida» (Mt. 24, 1-3).

-La resurrección de Cristo da testimonio de su legación divina.

…los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: «Señor, recordamos que este impostor dijo cuando aún vivía: A los tres días resucitaré.» Manda, pues, que puede asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan los discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: «Resucitó de entre los muertos», y la última impostura será peor que la primera» (Mt. 27, 62-64).

Aclaración. Las profecías en las cuales obra el espíritu de Dios, no pueden confirmar un error.

-El testimonio que dio Jesucristo es totalmente digno de fe, puesto que no pudo engañar por la santidad de su vida, ni ser engañado porque era sabio.

a) -No pudo engañar por la santidad de su vida.

Jesús respondió: ¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? (Jn. 8, 46).

Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: «Ningún delito encuentro en este hombre» (Lc. 23, 3).

…Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas. El que no cometió pecado, y en cuya boca no se halló engaño;… (1 Pe. 2, 21-22).

b) -No pudo ser engañado porque era sabio.

Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla este hombre» (Jn. 7, 46).

…porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas (Mt. 7, 29).

Nadie era capaz de contestarle nada; y desde ese día ninguno se atrevió ya a preguntarle más (Mt. 22, 46).

…todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas (Lc. 2, 47).

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3. Jesucristo. Relaciones con el Padre

-Imagen visible de los atributos de Dios

-Afirma las relaciones íntimas de conocimiento, de amor y de poderes con su Padre.

-Se atribuyó poderes que todos creían que eran de Dios

-En Él reside toda la plenitud del ser de Dios

-Jesucristo es imagen visible y adecuada de los atributos y perfecciones invisibles de Dios.

a) – de la gloria.

Pues de mismo Dios que dijo: «Del seno de las tinieblas brille la luz», ha hecho brillar la luz en nuestro corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo (2 Cor. 4, 6).

b) -de la sabiduría.

…Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; más para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1 Cor. 1, 23-24).

c) -de su resplandor.

…el Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su esencia,… (Hebr. 1, 2-3).

d) -imagen de Dios.

Él es Imagen de Dios invisible,… (Col. 1, 15).

-Jesucristo afirma la existencia de sus relaciones íntimas y únicas, de conocimiento, de amor, y de poderes, con su eterno Padre.

a) -De conocimiento.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mt. 11, 17).

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Lc. 10, 22).

b) -De amor.

El Padre ama al hijo y ha puesto todo en su mano (Jn. 3, 35).

c) -De poderes.

1º -De dispensar el sábado.

Porque señor es del sábado el Hijo del Hombre (Mt. 12, 8).

De suerte que el Hijo del hombre también es Señor del Sábado (Mc. 2, 28).

Y les dijo: «Señor es del sábado el Hijo del Hombre» (Lc. 6, 5).

2º -De perdonar pecados.

…para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados… (Mt. 9, 6).

Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados» (Mc. 2, 5).

-Jesucristo se arrogó poderes que todos creían que eran propio de Dios.

a) -De perdonar pecados.

Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paráclito: «¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados» (Mt. 9, 2).

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vayas a tu Reino.» Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso (Lc. 23, 42).

b) -De dispensar del sábado.

Porque señor es del sábado el Hijo del hombre (Mt. 12, 8).

De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado (Mc. 2, 28).

Y les dijo: «Señor es del sábado el Hijo del hombre» (Lc. 6, 5).

-En Jesucristo como hombre reside toda la plenitud del ser de Dios.

Le dice Jesús: «…¿No creéis que yo estoy en el Padre y el Padre está mí?…» (Jn. 14, 10).

…Creedme: «…yo estoy en el Padre y el Padre está en mí…» (Jn. 14, 11).

Porque en él reside toda la plenitud de la Divinidad corporalmente,… (Col. 2, 9).

Aclaración. En Cristo resucitado se une el mundo divino entero, al que pertenece por su ser preexistente y glorificado, y el mundo creado que asumió, -directamente la humanidad e indirectamente el cosmos, mediante su encarnación y resurrección. Es decir, toda la plenitud del ser.

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4. Jesucristo. Oración

-Jesucristo oraba habitualmente

-Su oración unida a su actividad

-Practicaba también la oración pública

-Jesucristo hacía oración habitualmente y en otras muchísimo ocasiones de su vida y de su pasión.

a) -Cuando el Padre se le revela.

Cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús y puesto en oración, se abrió el cielo… (Lc. 3, 21).

b) -Antes de elegir a sus apóstoles.

Por aquellos días se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió a doce de entre ellos,… (Lc. 6. 12-13).

c) Antes de la multiplicación de los panes.

Al oírlo Jesús se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario (Mt. 14, 13).

d) – En la transfiguración.

Unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar (Lc. 9, 28).

e) -Al sanar al sordo.

Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá, que quiere decir: «¡Ábrete!». Se abrieron sus oídos… (Mc. 7, 34).

f) -Al resucitar a Lázaro.

Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos y dijo: «Padre te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía que tú siempre me escuchas;… (Jn. 11, 41-42).

g) -Antes de requerir a Pedro su confesión.

Mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él los discípulos y él les preguntó:… (Lc. 9, 18).

h) – Cuando enseña a orar.

Estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos. «Maestro enséñanos a orar,…» (Lc. 11, 1).

i) -Después de regresar sus discípulos de su misión.

…tomando Jesús la palabra, dijo. «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños (Mt. 11, 25).

j) -Al bendecir a los niños.

Entonces le presentaron unos niños para que les impusiera las manos y orase;… (Mt. 19, 13).

k) -Cuando ora por Pedro.

…pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca (Lc. 22, 32).

l) -En la oración del huerto.

Y se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc. 22, 42).

ll) -En la Cruz.

Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc. 23, 34).

-La oración privada de Jesucristo estaba siempre unida a su actividad.

a) -Antes de predicar en las sinagogas de Galilea.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar (Mc. 1, 35).

b) -Al dirigirse a Betsaida con sus discípulos.

Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar (Mc. 6, 46).

c) -Antes de atravesar el mar para ir a Genesaret donde curó a todos los enfermos.

Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar (Mt. 14, 23).

d) -Antes de elegir a los doce apóstoles.

Por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió a doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles (Lc. 6, 12-13).

-Jesucristo practicada también la oración pública.

a) -En las sinagogas.

Vino a Nazara, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura (Lc. 4, 16).

b) -En el templo.

Y les dijo: «Está escrito: Mi casa será llamada Casa de oración…» (Mt. 21, 13).

c) – Con las muchedumbres, en la multiplicación de los panes.

…y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos… (Mt. 14, 19).

d) -En la última cena.

Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y, pronunciada la bendición, lo partió y,… (Mt. 26, 26).

e) -Con los discípulos de Emaús.

Cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió… (Lc. 24, 30).

f) -Con sus discípulos.

Y cantados los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos (Mt. 26, 30).

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5. Jesucristo al servicio del Padre

-El Padre elige a Cristo como siervo suyo

-Estuvo dedicado al servicio del Padre

-Independiente de las criaturas para cumplir sus deberes con el Padre

-Con sujeción de obediencia

-Con sujeción de servicio

-Cristo y María modelos de dedicación al Padre

-Hay conciliación perfecta entre el mandato del Padre y la libertad del Hijo

-Mostró siempre su conformidad con la voluntad del Padre

-Dios Padre elige a Jesucristo como siervo suyo.

He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma (Is. 42, 1).

Ahora, pues, dice Yahvéh, el que me plasmó desde el seno materno para siervo suyo,… (Is. 49, 5ª).

…el oráculo del profeta Isaías:

He aquí a mi Siervo, a quien elegí,

mi Amado, en quien mi alma se complace (Mt. 12, 18).

…se despojó de sí mismo tomando condición de siervo,… (Fil. 2, 7).

-Toda la vida de Jesucristo estuvo dedicada al servicio del Padre.

No sacrificio ni oblación querías,

pero el oído me has abierto,

no pedías holocausto ni víctima,

dije entonces: Heme aquí, que vengo (Sal. 40, 7).

Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc. 2, 49).

Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra (Jn. 4, 34).

…porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 6, 38).

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar (Jn. 17, 4).

Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: «todo está cumplido» (Jn. 19, 30).

-Jesucristo proclama una independencia absoluta de las criaturas para cumplir los deberes especiales con respecto a su Padre.

Se deduce de los siguientes versículos:

Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos y desean hablarte.» Mas él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos?» Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos…» (Mt. 12, 47-49).

Cuando le vieron quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo. «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre? (Lc. 2, 49).

Y, como faltar vino, le dice a Jesús su Madre: «no tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora» (Jn. 2, 3-4).

Aclaración. Jesucristo afirma que no había llegado la hora de glorificar al Padre, pero el milagro conseguido con la intervención de María será su anuncio simbólico.

-Jesucristo en cuanto hombre estuvo sujeto al Padre, con sujeción de obediencia.

Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado sólo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él (Jn. 8, 29).

…por la obediencia de uno sólo todos serán constituidos justos (Rom. 5, 19).

…y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz (Fil. 2, 8).

-Jesucristo en cuanto hombre estuvo sujeto al Padre, con sujeción de servicio.

He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma (Is. 42, 1).

Escucha, pues, Josué, sumo sacerdote,…: He aquí que yo voy a traer a mi siervo «Germen» (Zac. 3, 8).

Aclaración. Estos textos se interpretan de Jesucristo.

-Jesucristo y la Virgen María son modelos de consagración a Dios Padre.

a) -Jesucristo.

Y por ellos me consagro a mí mismo, para que ellos también sean consagrados en la verdad (Jn. 17, 19).

b) -La Virgen María.

Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc. 1, 38).

-Hay conciliación perfecta entre el mandato del Padre y la libertad del Hijo.

Dícele entonces Jesús: «Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñan la espada, a espada perecerán. ¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría a punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles? Mas, ¿cómo se cumplirán entonces las Escrituras de que así debe suceder?» (Mt. 26, 53).

Aclaración. Jesucristo no pidió esta dispensa, sino que eligió libremente la muerte.

-Jesucristo mostró siempre su conformidad total con la voluntad de Dios Padre.

Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú» (Mt. 26, 39).

Y adelantándose un poco, cayó en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de él aquella hora. Y decía: «¡Abbá, Padre!»; todo es posible para ti; aparta de mí esta cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú» (Mc. 14, 35-36).

Y se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc. 22, 41-42).

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6. Jesucristo Mesías. Su anuncio

- La expectación mesiánica tiene por objeto un Rey que cumplirá las promesas de Dios

-Su venida se vislumbra en el A. T.

-Se anunció en el A. T. con términos poco claros

-Profetizada por Dios en el A. T.

-Los Profetas menores también la anunciación

-Las profecías sobre el Mesías se han cumplido en Jesucristo

-Las profecías sobre las funciones del Mesías, se han cumplido

-La expectación mesiánica tiene por objeto un Rey que cumplirá las promesas de Dios.

Mirad que días vienen -oráculo de Yahvéh- en que suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente, practicaré el derecho y las justicia en la tierra (Jer. 23, 5).

Escucha, pues, Josué…: He aquí que yo voy a traer a mi siervo «Germen»… (Zac. 3, 8).

¡Exulta sin mesura, hija de Sión, lanza gritos de gozo, Hija de Jerusalén! He aquí que viene a ti tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno, en un pollino cría de asna (Zac. 9, 9).

-La venida del Mesías al mundo ya se vislumbra en el Antiguo Testamento.

Entonces Yahvéh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar» (Gén. 3, 14-15).

Aclaración. «su linaje» es decir, el Mesías.

-La venida del Mesías comenzó a anunciarse en el Antiguo Testamento con términos todavía poco claros.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, el señorío reposará en su hombro, y se llamará

«Admirable-Consejero»,

«Dios-Poderoso»,

«Siempre-Padre»,

«Príncipe de Paz»,… (Is. 9, 5).

He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí,… (Mal. 3, 1).

-La venida del Mesías al mundo está profetizada por Dios en el Antiguo Testamento.

Yahvéh tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis (Deut. 18, 15).

yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande (Deut. 18, 18).

-Los Profetas menores anunciaron también la venida del Mesías.

¡Exulta sin mesura, hija de Sión, lanza gritos de gozo, hija de Jerusalén! he aquí que viene tu rey: justo él y victorioso, humilde y montado en un asno,…y él proclamará la paz a la naciones. Su dominio irá de mar a mar y desde el Río hasta las confines de la tierra (Zac. 9, 9-10).

He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí, y enseguida vendrá a su Templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el Ángel de la alianza, que vosotros deseáis, he aquí que viene, dice Yahvéh Sebaot (Mal. 3, 1-2).

Aclaración. «Mensajero», «Ángel» se interpretan de Jesucristo según el siguiente texto:

Este es de quien está escrito: «He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, el cual te preparará por delante el camino» (Mt. 11, 10).

-Las profecías sobre el Mesías se han cumplido en Jesucristo.

Investigad las Escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí;… (Jn. 5, 39).

-Las Profecías que anuncian las funciones del Mesías se han cumplido en Jesucristo.

a) -Que iba a ser Rey.

Ya tengo yo consagrado a mi rey en Sión mi monte santo (Sal. 2, 6).

Grande es se señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino,… (Is. 9, 6).

b) -Que iba a ser sacerdote.

Lo ha jurado Yahvéh y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec» (Sal. 110, 4).

c) -Que iba a ser profeta.

Yahvéh tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis (Deut. 18, 15).

d) -Que iba a ser legislador.

Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande (Deut. 18, 18).

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7. Jesucristo Mesías. Sus obras

-El Espíritu de Dios dirige a Cristo para el cumplimiento de su función mesiánica

-Jesucristo es el Mesías

-Él se manifiesta como tal

-Estaba subordinado al Altísimo

-Obra como enviado del Padre

-Confirmó la fe monoteísta

-El Espíritu de Dios unge y dirige a Jesús para el cumplimiento de su función mesiánica.

a) -El Espíritu de Dios unge a Jesús.

…como Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu Santo y con poder… (Act. 10. 38).

b) -El Espíritu de Dios dirige a Jesús.

Entonces Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo (Mt. 4, 1).

Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región (Lc. 4, 14).

Le entregaron el libro del profeta Isaías, y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva,…» (Lc. 4, 17-18).

-Jesucristo es el Mesías.

Por la concordancia de la historia con las profecías.

Los habitantes de Jerusalén y sus jefes cumplieron, sin saberlo, las Escrituras de los profetas que se leen cada sábado; y sin hallar en él ningún motivo de muerte pidieron a Pilato que le hiciera morir (Act. 13, 27).

Pablo, según su costumbre, se dirigió a ellos y durante tres sábados discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicándolas y probando que Cristo tenía que padecer y resucitar de entre los muertos… (Act. 17, 2-3).

Con el auxilio de Dios hasta el presente me he mantenido firme dando testimonio a pequeños y grandes sin decir cosa que esté fuera de lo que los profetas y el mismo Moisés dijeron que había de suceder: que el Cristo había de padecer y que después de resucitar el primer de entre los muertos, anunciaría la paz al pueblo y a los gentiles (Act. 26, 22-23).

Él, (Pablo) les iba exponiendo el Reino de Dios, dando testimonio e intentando persuadirlos acerca de Jesús basándose en la Ley de Moisés y en los Profetas (Act. 28, 23).

-Jesucristo manifiesta que Él es el Mesías y que ha llegado la hora del Reino mesiánico.

a) -Por la consonancia de sus obras.

Y Juan, que en la cárcel había sido hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?» (Mt. 11, 2-3).

Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva;… (Mt. 11, 4-5).

Llegando donde él aquellos hombres, dijeron: «Juan el Bautista nos ha enviado para que te digamos: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?» En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos (Lc. 7, 20-21).

Y les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva;… (Lc. 7, 22).

b) -Por su poder sobre los demonios.

Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios (Mt. 10, 7-8).

Convocando a los Doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar (Lc. 9, 1-2).

Si yo expulso los demonio por Beelzebul,

¿por quién los expulsan vuestros hijos? (Lc. 11, 19).

Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios (Lc. 11, 20).

c) – Por predecir a las ciudades incrédulas el castigo que les espera el último día.

Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para la ciudad aquella (Mt. 10, 15).

Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras (Mt. 11, 22).

d) -Por predecir el castigo que espera a Jerusalén.

«¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados!…»

Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa (Mt. 23, 37-38).

e) -Por felicitar a sus discípulos porque han visto los tiempos mesiánicos.

Respondióles:… ¡Dichosos, pues, vosotros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os digo de verdad que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron (Mt. 13, 16-17).

f) -Por afirmar la relación única y recíproca que el une con el Padre.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (Mt. 11, 27).

-Jesucristo como Mesías estaba subordinado al Altísimo y manifiesto esta dependencia a los hombres.

a) -Hablando de la misión que le fue encomendada.

Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado (Mt. 10, 40).

El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba, no me recibe a mí sino al que me envió (Mc. 9, 37).

El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe al que me envió;… (Lc. 9, 48).

El que os escucha a vosotros, a mí me escucha; y el que os rechaza, a mí me rechaza; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado (Lc. 10, 16).

b) -Indicando ciertos límites de sus atribuciones, declarando que el Padre se había reservado;

-ordenar la jerarquía de los elegidos,

Díceles Jesús: «Mi cáliz, sí lo beberéis; pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre» (Mt. 20, 23).

…pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado (Mc. 10, 40).

-y revelar la hora del Juicio final.

Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre (Mt. 24, 36).

Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre (Mc. 13, 32).

-Jesucristo obra como enviado del Padre.

a) -Realiza las órdenes del Padre.

Tengo poder para darla -la vida- y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre (Jn. 10, 18).

…porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar (Jn. 12, 49).

…pero el mundo ha de saber que amó al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado (Jn. 14, 31).

…yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor (Jn. 15, 10).

Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar (Jn. 17, 4).

b) -Cumple su voluntad.

Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra (Jn. 4, 34).

…no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 5, 30).

…porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado… (Jn. 6, 38).

c) -Hace sus obras en el nombre del Padre.

Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí;… (Jn. 10, 25).

-Jesucristo como Mesías confirmo la fe monoteísta.

a) -Conservando en vigor el primer mandamiento del Decálogo.

…uno de los fariseos le preguntó…«Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él les dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente (Mt. 22, 35-37).

…uno de los escribas…le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le contestó: «El primero es: Escucha Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas (Mc. 12, 28-30).

b) – Recordando que Dios es la bondad perfectísima.

En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?» Respondióle: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es Bueno» (Mt. 19, 16-17).

…uno…le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios» (Mc. 10, 17-18).

Uno de los principales le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Respondióle Jesús. «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios (Lc. 18, 18-19).

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8. Jesucristo. Virtudes

-Modelo de todas ellas

-Modelo de todo hombre regenerado por la gracia

-No necesitó orar, sino que lo hizo por nuestro ejemplo

-Busca la soledad y el silencio para orar

-Su oración siempre escuchada por el Padre

-Practicó la virtudes propias de su alma racional

-Cumplió siempre la voluntad de su Padre

-Nunca buscó su propia gloria

-Da testimonio de sí mismo

-Mostraba celo por la observancia de la Ley de Moisés

-Daba gracias al Padre en las comidas

-Jesucristo es modelo de todas las virtudes.

…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;… (Mt. 11, 29).

Aclaración. a) -Mansedumbre es la serenidad de espíritu como resultado del control y de la jerarquización del psiquismo superior sobre las tendencias del apetito sensitivo.

b) -Humildad es el reconocimiento sincero del propio yo, y constituye el fundamento de todas las virtudes.

En la mansedumbre y en la humildad, están, por consiguiente incluidas todas las demás virtudes.

-Jesucristo es modelo de todo hombre regenerado por la gracia y elevado por la adopción de hijos.

Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva (Gál. 4, 4).

…nos ha elegido en él antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo,… (Ef. 1, 4-5).

-Jesucristo no necesitó orar, sino que lo hizo por nuestra instrucción y ejemplo.

Jesús levantó los ojos y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre escuchas; pero lo he dicho por éstos que me rodean, para que crean que tú me han enviado» (Jn. 11, 41-42).

-Jesucristo busca a menudo la soledad y el silencio de la noche para orar.

Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Al atardecer estaba sólo allí (Mt. 14, 23).

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario, donde se puso a orar (Mc. 1, 35).

-La oración de Jesucristo durante su vida en la tierra fue siempre escuchada por su Padre.

…Jesús levantó los ojos y dijo: «Padre te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas;…» (Jn. 11, 42).

-Jesucristo practicó las virtudes que son propias del alma racional; mostrando así la condición de su naturaleza humana.

a) -Humildad.

…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;… (Mt. 11, 29).

b) -Obediencia.

Yo no puede hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 5, 30).

c) -Conmiseración.

Y al ver la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor (Mt. 9, 36).

d) -Mansedumbre.

…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón;… (Mt. 11, 29).

-Jesucristo cumplió siempre la voluntad de su Padre Celestial.

Les dice Jesús: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra…» (Jn. 4, 34).

…porque ha bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jn. 6. 38).

«Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado sólo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él» (Jn. 8, 29).

-Jesucristo no busco nunca su propia gloria.

Yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga (Jn. 8, 50).

Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica,… (Jn. 8, 54).

-Jesucristo da testimonio de sí mismo.

a) -Ante Anás.

El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su doctrina. Jesús le respondió: «He hablado abiertamente ante todo el mundo; he enseñado siempre en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he hablado nada a ocultas. ¿Por qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado; ya saben ellos lo que he dicho» (Jn. 18, 19-21).

b) -Ante Caifás.

Entonces, se levantó el Sumo Sacerdote y le dijo: «¿No respondes nada? ¿Qué es lo que éstos atestiguan contra ti?» Pero Jesús seguía callado. Díjole entonces el Sumo Sacerdote: «Yo te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.» Dícele Jesús: «Sí, tú lo has dicho. Y yo os declaro que a partir de ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Padre y venir sobre las nubes del cielo» (Mt. 26, 62-64).

El Sumo Sacerdote le preguntó de nuevo: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?» Jesús respondió: «Sí, yo soy, y veréis al Hijo del Hombre, sentado a la diestra del poder y venir entre las nubes del cielo» (Mc. 14, 61-62).

c) -Ante Pilato.

…el procurador le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» Respondió Jesús: «Sí, tú lo dices» (Mt. 27, 11).

Pilato le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?». Él le respondió: «Sí, tú lo dices» (Mc. 15, 2).

Pilato le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?». Él le respondió: «Sí, tú lo dices» (Lc. 23, 3).

Entonces Pilato le dijo: «¿Luego tú eres Rey?» Respondió Jesús: «Si, como dices, soy Rey…» (Jn. 18, 37).

-Jesucristo mostraba su celo por la observancia de la Ley de Moisés.

Entonces Jesús despidió al leproso, ordenándole severamente: «Mira, no digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio» (Mc. 1, 44).

-Jesucristo daba gracias a Dios Padre en el momento de las comidas.

…y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a sus discípulos y los discípulos a la gente (Mt. 14, 19).

Tomó luego los siete panes y los peces, dio gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente (Mt. 15, 36).

Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y, pronunciada la bendición, lo partió y, dándoselo a los discípulos dijo: «Tomad, comed, este es mi cuerpo» (Mt. 26, 26).

Tomó luego un cáliz y, dadas las gracias, se lo dio diciendo: «Bebed de él todos, porque esta es mi sangre de la Alianza,…» (Mt. 26, 27-28).

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9. Jesucristo. Luz

-La luz es símbolo de vida de felicidad y de alegría

-Los hombres andaban en tinieblas ante de la venida de Cristo

-La Ley de Dios iluminaba el camino hacia Él en el A. T.; ahora Cristo

-Cristo es luz para todo el mundo

-Su doctrina es luz que conduce a los hombres a la vida

-La Luz es símbolo de vida, de felicidad, de alegría; las tinieblas, de muerte, de desgracia, de lágrimas.

Yo esperaba la dicha, y llegó la desgracia,

aguardaba la luz, y llegó la oscuridad (Job. 30, 26).

Yo modelo la luz y creo la tiniebla,

yo hago la dicha y creo la desgracia,

yo soy Yahvéh, el que hago todo esto (Is. 45, 7).

-Los hombres andaban en tinieblas antes de la venida de Jesucristo al mundo.

Así como el sol ilumina un camino, así es «luz» todo lo que ilumina el camino hacia Dios; y así como las tinieblas son carencia de luz para poder caminar, las tinieblas obscurecen el camino hacia Dios.

El pueblo que andaba a oscuras vio una luz intensa. Sobre los que vivían en tierra de sombras brilló una luz (Is. 9, 1).

Yo, Yahvéh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y de las gentes, para abrir los ojos a los ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas (Is. 42, 6-7).

…las entrañas de misericordia de nuestro Dios, harán que nos visite una luz de la altura, a fin de iluminar a los que se hallan sentados en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos en el camino de la paz (Lc. 2, 78-79).

-La Ley, la sabiduría y la palabra de Dios iluminaban el camino hacia El en el Antiguo Testamento, ahora Cristo y finalmente cualquier cristiano que dé testimonio de su doctrina a los ojos del mundo.

La luz.

a) -En el Antiguo Testamento.

-La Ley.

¡Ojalá mis caminos se aseguren

para observar tus preceptos! (Sal. 119, 5).

-La sabiduría.

Yo vi que la sabiduría aventaja al desvarío, como la luz a las tinieblas (Qo. 2, 13).

-La palabra de Dios.

Para mis pies antorcha es tu palabra,

luz par mi sendero (Sal. 119, 105).

b) -Ahora Cristo es la luz.

La Palabra -el Verbo de Dios- era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn. 1, 9).

Jesús les dijo: «…Caminad mientras tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que camina en tinieblas, no sabe a dónde va…» (Jn. 12, 35).

c) -Finalmente, cualquier cristiano que dé testimonio de su doctrina.

Vosotros sois la luz del mundo (Mt. 5, 14).

-Jesucristo no sólo es luz para Israel sino para todo el mundo, por sí mismo y por sus apóstoles.

a) -Por sí mismo.

Respondió Jesús: «…Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo (Jn. 9, 3 y 5).

b) -Por sus Apóstoles.

Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «…Vosotros sois la luz del mundo…Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mt. 5, 2 y 14 y 16).

-La doctrina de Jesucristo es Luz que conduce a los hombres a la verdadera vida.

Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn. 8, 12).

Respondió Jesús: «…Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo (Jn. 9, 3 y 5).

Jesús gritó: «…Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas…» (Jn. 12, 44 y 46).

Aclaración. Luz es uno de los efectos de la energía térmica y doctrina segura que conduce a los hombres a la verdadera vida. Este es el sentido de «luz» en estos versículos.

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10. Jesucristo Profeta. Antecedentes

-Dios constituyó a Cristo como sumo Profeta

-La venida de Cristo como Profeta fue profetizada en el A. T.

-Jesucristo fue profetizado en el A. T.

-Él es el profeta supremo prometido en el A. T.

-Cristo fue una gran Profeta

-Dios constituyó a Cristo-Hombre como Sumo Profeta.

Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo les mande (Deut. 18, 18).

…me ha ungido Yahvéh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado… (Is. 61, 1).

Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino… (Mt. 4, 23).

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros (Mt. 5, 11).

A estos mismos, después de su pasión, se les presentó, hablándoles acerca del Reino de Dios (Act. 1, 3).

-La venida de Jesucristo como profeta fue profetizada en el Antiguo Testamento.

Yahvéh tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis (Deut. 18, 15).

…entonces Yahvéh me dijo. Bien está lo que han hecho. Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo mande (Deut. 18,. 17-18).

Aclaración. Basándose en este texto del Deuteronomio, los judíos esperaban al Mesías como un nuevo Moisés.

Y le preguntaron: (a Juan Bautista) «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy.» – «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No» (Jn. 1, 21).

-Jesucristo como profeta fue profetizado en el Antiguo Testamento.

Yahvéh, tu Dios suscitaré, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis (Deut. 18, 15).

…entonces Yahvéh me dijo: Bien está lo que han dicho. Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo les mande (Deut. 18, 18).

-Jesucristo es el profeta supremo prometido en el Antiguo Testamento.

Yahvéh tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis (Deut. 18, 15).

Moisés efectivamente dijo: «El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga…» (Act. 3, 22).

Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley, y también los profetas: Jesús, el hijo de José, el de Nazaret» (Jn. 1, 45).

Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Este es sin duda el profeta que iba a venir al mundo» (Jn. 6, 14).

-Cristo fue un gran profeta.

Profeta es aquel que conoce y predice los sucesos futuros libres.

El temor se apoderó de todos, y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros,…» (Lc. 7, 16).

Ellos le dijeron: «Lo de Jesús de Nazaret, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo;… (Lc. 24, 19).

Le dice la mujer: «Señor, veo que eres un Profeta…» (Jn. 4, 19).

Aclaración. La luz profética de Cristo no era la misma que la de la ciencia beatífica o infusa, sino una gracia especial concedida para utilidad de los demás.

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11. Jesucristo Profeta. Profecías

-Argumento certísimo de la divinidad de la doctrina

-El único cuyas predicciones han sido confirmadas en el decurso de los Siglos

-Anuncia la proximidad y llegada del Reino mesiánico

-Profetizó su pasión, muerte y resurrección

-Anuncia la llegada de la hora de glorificar al Padre

-Profetizó que el E. Santo enseñaría toda la verdad

-Que su doctrina sería predicada en todo el mundo

-Las persecuciones y los premios de su Iglesia

-El castigo que les espera a las ciudades incrédulos

-Las Profecías son argumento certísimo de la divinidad de la doctrina en cuyo beneficio, estimación y defensa se pronuncian.

Jesús les dijo «…Os lo digo desde ahora antes de que suceda, para que, cuando suceda. Creáis que yo soy (Jn. 13, 19).

Aclaración. La traición de Judas y la muerte de Jesús profetizadas y sucedidas después, deberán afianzar la fe de los discípulos, la ciencia divina de Jesús y la verdad de las Escrituras.

-Jesucristo es el único cuyas predicciones han sido confirmadas en el decurso de los siglos.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mt. 25, 35; Mc. 13, 31; Lc. 21, 33).

…pero la Palabra del Señor permanece eternamente. Y esta es la Palabra: la Buena Nueva anunciada a vosotros (1 Pe. 1, 15).

-Jesucristo anuncia la proximidad y llegada del Reino Mesiánico.

A estos doce envió jesús, después de haberles dado estas instrucciones: «…Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca…» (Mt. 10, 5-7).

Convocando a los Doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios,…y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar (Lc. 9, 1-2).

En la ciudad en que entréis y os reciben, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El Reino de Dios está cerca de vosotros…» (Lc. 10, 8-9).

-Jesucristo profetizó su pasión, su muerte y su resurrección.

1ª vez. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser condenado a muerte y resucitar al tercer día (Mt. 16, 21).

2ª vez. Yendo un día juntos por Galilea, les dijo Jesús: «El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará.» Y se entristecieron mucho (Mt. 17, 22).

3ª vez. Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce y les dijo por el camino: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo de Hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará» (Mt. 20, 17-19).

-Jesucristo anuncia la proximidad y la llegada de la hora de glorificar al Padre.

a) -Anuncia la proximidad.

Entonces quisieron detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora (Jn. 7, 30).

…mientras enseñaba en el Templo…nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora (Jn. 8, 20).

b) -Anuncia la llegada.

Jesús les respondió -a Andrés y Felipe- «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre… Y ¿qué voy a decir? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre, glorifica tu Nombre» (Jn. 12, 23 y 27-28).

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre,… (Jn. 13, 1).

Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti (Jn. 17, 1).

-Jesucristo profetizó que el Espíritu Santo enseñaría a los discípulos toda la verdad.

…y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad,… (Jn. 14, 16-17).

Cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, y que yo os enviará de junto al Padre, él dará testimonio de mí (Jn. 15, 26).

Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir (Jn. 16, 13).

Aclaración. «Lo que ha de venir» es decir, el nuevo orden de cosas, que sigue a la muerte y resurrección de Jesucristo.

-Jesucristo profetizó que su doctrina sería predicada en todo el mundo.

Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones (Mt. 24, 14).

Yo os aseguro dondequiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que está ha hecho para memoria suya (Mt. 26, 13).

Y es preciso que antes sea proclamada la Buena Nueva a todas las naciones (Mc. 13, 10).

-Jesucristo profetizó las persecuciones, odios, desprecios e injurias que habría de sufrir su Iglesia en el transcurso de los tiempos y prometió los premios eternos con que habría de recompensar a quienes los padeciesen por su amor y por su nombre.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos,… (Mt. 5, 11).

Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mí os llevarán ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles (Mt. 10, 17).

Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ese se salvará (Mt. 10, 22).

Y cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis de qué vais a hablar; sino hablad lo que se os comunique en aquel momento (Mc. 13, 11).

Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ese se salvará (Mc. 13, 13).

Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriben vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo (Lc. 6, 22-23).

Cuando lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de como os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir (Lc. 12, 11-12).

Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernados por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio (Lc. 21, 12-13).

Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas (Lc. 21, 16-19).

Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros (Jn. 15, 18).

Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros;… (Jn. 15, 20).

Os expulsarán de las sinagogas (Jn. 16, 2).

No os extrañéis, hermanos, si el mundo os aborrece (1 Jn. 3, 13).

-Jesucristo predice a Jerusalén y a otras ciudades incrédulas el castigo que les espera el último día.

a) -a Jerusalén.

«¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces he querido a sus pollos bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa. Pues o digo que ya no me volveréis a ver hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» (Mt. 23, 37-39).

b) -a las ciudades incrédulas.

Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para la ciudad aquella (Mt. 10, 15).

«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubiera hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que con saco y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras (Mt. 11, 21-22).

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12. Jesucristo Buen Pastor

-Es el Pastor supremo de las almas

-Profetizado en el A. T.

-El plan de congregar sus ovejas en un sólo rebaño, profetizado en el A. T.

-La congregación de las ovejas en un sólo rebaño profetizada en el A. T. y en el N.

-Se compadecía de las muchedumbres abandonados sin Pastor

-Proyecto congregar sus ovejas en un sólo rebaño

-Jesucristo es el Pastor Supremo de las almas.

Y cuando aparezca el Mayoral, recibiréis la corona de gloria que no se marchita (1 Pe. 5, 4).

-Jesucristo, como buen Pastor, fue profetizado en el Antiguo Testamento.

a) -La figura profetizada.

Yo suscitaré para ponérselo al frente un sólo pastor que las apacentará, mi siervo David: él las apacentará y será su pastor (Ez. 34, 23).

b) -La imagen del Buen Pastor.

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas (Jn. 10, 11).

Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo a él, y doy la vida por las ovejas (Jn. 10, 14-15).

-El plan de Jesucristo de congregar sus ovejas en un sólo rebaño fue profetizado en el Antiguo Testamento.

Yo recogeré el Resto de mis ovejas de todas las tierras a donde las empujé, las haré tornar a sus estancias, criarán y se multiplicarán (Jer. 23, 3).

-La congregación de las ovejas en un sólo rebaño y bajo un sólo Pastor fue profetizada en el Antiguo y el Nuevo Testamento.

a) -En el Antiguo Testamento.

Yo recogeré el Resto de mis ovejas de todas las tierras a donde las empujé, las haré tornar a sus estancias, criarán y se multiplicarán (Jer. 23, 3).

b) -En el Nuevo Testamento.

También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a esas tengo que llevarlas y escucharán mi voz; habrá un sólo rebaño y un sólo pastor (Jn. 10, 16).

-Jesucristo se compadecía de las muchedumbres abandonadas como ovejas sin pastor.

Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor (Mt. 9, 36).

Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues eran como ovejas que no tienen pastor,… (Mc. 6, 34).

-Jesucristo proyecto y deseo congregar sus ovejas en un sólo rebaño.

También tengo otras ovejas, que no son de es redil; también a esas tengo que llevarlas y escucharán mi voz; y habrá un sólo rebaño, un sólo pastor (Jn. 10, 16).

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13. Jesucristo Maestro. Doctrina

-Su doctrina es independiente de las demás

-Es camino verdad y vida de los hombres

-Su palabra conserva siempre tu validez

-Explicó el cumplimiento de todo lo escrito sobre Él

-Revela a los hombres la verdad de Dios

-El Evangelio es revelado para salvar a todos los creyentes

-Mostró gran estima de la Ley natural

-No habla por su cuenta sino que predica las enseñanzas del Padre

-Su doctrina no proviene de la Ley de Moisés

-Maestro de toda la humanidad

-La doctrina de Jesucristo es independiente de otras doctrinas, compromisos o especulaciones humanas.

Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo (1 Cor. 3, 11).

Un sólo Señor, una sola fe, un sólo bautismo, un sólo Dios y Padre de todos,… (Ef. 4, 5).

Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le habéis recibido; enraizados y edificados en él; apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en acción de gracias (Col. 2, 6).

No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas (Hebr. 13, 9).

Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ese posee al Padre y al Hijo (2 Jn. 9).

…y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios, ese es el del Anticristo (1 Jn. 4, 3).

-Jesucristo es camino, verdad y vida de los hombres.

a) -Camino.

Porque no hay bajo el cielo otro hombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos (Act. 4, 12).

b) -Verdad.

-en su persona.

…el Espíritu de la verdad…dará testimonio de mí (Jn. 15, 26).

-en sus obras.

Todo se hizo por ella -por la Palabra, el Verbo de Dios- y sin ella no se hizo nada de cuanto existe (Jn. 1, 3).

-en su doctrina.

…en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Col. 2, 3).

c) -Vida.

En ella -la Palabra, el Hijo- estaba la vida y la vida era la luz de los hombres (Jn. 1, 4).

-La Palabra de Dios conserva siempre su validez y su actualidad.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mt. 24, 35).

Para siempre, Yahvéh, tu palabra, firme está en los cielos (Sal. 119, 89).

«…mas la palabra de nuestro Dios permanece por siempre» (Is. 40, 8).

-Jesucristo explico y profetizo el cumplimiento de todo lo escrito sobre él, en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

a) -Explicó.

Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, le explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras (Lc. 24, 27).

b) -Profetizó.

Después les dijo: «Estas son aquellas palabras mías que os habló cuando todavía estaba con vosotros: "Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí"» (Lc. 24, 44).

-Jesucristo revela a los hombres la verdad de Dios y de la salvación de los hombres.

…la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo (Jn. 1, 17).

…Cristo Jesús, a quien Dios exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente, en tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en Jesús (Rom. 3, 25-26).

-La doctrina del Evangelio es revelada por Dios para salvar a todos los creyentes.

Pues no me avergüenzo del Evangelio, que es una fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree… (Rom. 1, 16).

Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan, -para nosotros- es fuerza de Dios (1 Cor. 1, 18).

…nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1 Cor. 1, 24).

He sido yo quien, por el Evangelio, os engendré en Cristo Jesús (1 Cor. 4, 15).

De ahí que también por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes (1 Tes. 2, 13).

-Jesucristo mostró gran estima de la Ley natural declarada en los libros de Moisés y de los profetas.

No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar su cumplimiento (Mt. 5, 17).

Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o un ápice de la Ley sin que todo se haya cumplido (Mt. 5, 18).

Por tanto, el que quebrante uno de estos mandamientos menores, y así lo enseñe a los hombres, será el menor en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ese será grande en el Reino de los Cielos (Mt. 5, 19).

-Jesucristo no habla por su cuenta, sino que predica las enseñanzas del Padre.

a) -No habla por su cuenta.

Jesús les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino de que me ha enviado…» (Jn. 7, 16).

b) -Predica las enseñanzas del Padre.

A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado (Jn. 1, 18).

Aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios,… (Jn. 3, 34).

Yo hablo lo que he visto donde mi Padre;… (Jn. 8, 38).

…y que yo no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo (Jn. 8, 28).

…porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso las palabras que yo hablo las hablo como el Padre me lo ha dicho a mí (Jn. 12, 49-50).

Y mi Palabra no es mía, sino del que me ha enviado (Jn. 14, 24).

…porque yo les he comunicado lo que tú me comunicaste; (Jn. 17, 8).

-La doctrina de Jesucristo no proviene de la Ley de Moisés.

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí, y, viviendo a su tierra, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? (Mt. 13, 53-54).

Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Los judíos, asombrados, decían: «¿Cómo entiende de letras sin haber estudiado?» Jesús les respondió: «Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado…» (Jn. 7, 14-16).

Aclaración. Jesucristo nunca frecuentó escuelas superiores donde se explicaba la Ley de Moisés. Explicó dogmas que en la Ley de Moisés apenas estaban contenidos y los hombres nunca hubieran podido conocer sino por una nueva revelación. Abolió preceptos que sustituyó por otros más perfectos que sustituyó por otros más perfectos y sublimes y estableció unas sanciones que nunca podían provenir de la Ley de Moisés.

-Jesucristo es el maestro absoluto de toda la humanidad.

Por

a) -ser luz del mundo.

Jesús le habló otra vez diciendo:

«Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la obscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn. 8, 12).

b) -considerarse él la misma verdad.

Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida…» (Jn. 14, 6).

c) -aceptar el título de Maestro y Señor.

Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy (Jn. 13, 13).

d) -ser su misión predicar la verdad.

Jesús les dice: «…tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios…» (Jn. 8, 40).

Respondió Jesús: «Sí, como dices soy Rey. Para esto he nacido yo y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad…» (Jn. 18, 37).

e) -manifestarse el único Preceptor entre los hombres.

…Ni tampoco os dejéis llamar «Preceptores» porque uno sólo es vuestro Preceptor: Cristo (Mt. 23, 10).

f) -conferir a sus discípulos ese poder universal de enseñar.

Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado (Mt. 28, 19-20).

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación (Mc. 16, 15).

g) -ser el supremo revelador de las verdades divinas.

Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo:

«…Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque yo les he comunicado lo que tú me comunicaste;…» (Jn. 17, 1 y 7).

«…Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado,…» (Jn. 17, 1 y 14).

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14. Jesucristo Maestro. Modo de predicar

-La predicación en parábolas profetizada en el A. T.

-Presentada su doctrina como recibida del Padre

-Pretendió sustituir las concesiones otorgadas por Moisés, por la Ley del Señor en su pureza de origen

-Mostraba su sabiduría y su autoridad

-No como los doctores, sino como quien tienen poder

-Su predicación cautivaba a los oyentes

-La predicación de Jesucristo en parábolas fue profetizada en el Antiguo Testamento.

Escucha mi ley, oh pueblo mío,

tiende tu oído a las palabras de mi boca;

voy a abrir mi boca en parábolas,

a evocar los misterios del pasado (Sal. 78, 1-2).

-Jesucristo presentaba su doctrina como recibida de su Padre.

Jesús le respondió: «…el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo» (Jn. 8, 26).

Jesús les respondió: «…Yo hablo lo que he visto donde mi Padre;…» (Jn. 8, 38).

Jesús gritó: «…porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, las palabras que yo hablo las hablo como el Padre me lo ha dicho a mí» (Jn. 12, 49-50).

Así habló Jesús…: «Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque yo les he comunicado lo que tú me comunicaste;…» (Jn. 17, 7-8).

-Jesucristo pretendió sustituir las concesiones otorgadas por Moisés por la ley del Señor en su pureza de origen.

Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano «imbécil», será reo ante el Sanedrín; y el que le llame «renegado», será reo de la gehenna de fuego (Mt. 5, 21-22).

Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón (Mt. 5, 27).

También se dijo: El que repudie a una mujer, que le dé acta de divorcio. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la expone a cometer adulterio, y el que se case con una repudiada, comete adulterio (Mt. 5, 31-32).

Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el Trono de Dios, ni por la Tierra, porque es escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey (Mt. 5, 33-35).

Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo que no resistáis al mal; antes bien al que te abofetee en la mejilla derecha preséntale también la otra;… (Mt. 5,38).

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros amigos y rogad por los que os persigan,… (Mt. 5, 43-44).

-Jesucristo enseñaba mostrando su sabiduría y su autoridad.

Respondían los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre» (Jn. 7, 46).

-Jesucristo enseñaba, no como los doctores, sino como quien tiene poder.

…porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas (Mt. 7, 29).

-La predicación de Jesucristo cautivaba a los oyentes por la plenitud de gracia, por la fuerza sugestiva, por el encanto de su estilo y por la profundidad de pensamiento.

a) -Cautivaba a los oyentes.

Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4, 15).

b) -Por la plenitud de gracia.

Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Lc. 4, 22).

c) -Por la fuerza sugestiva.

…Jesús…les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? (Mt. 13, 54).

d) -Por el encanto de su estilo.

Respondieron los guardias: «jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre» (Jn. 7, 46).

e) -Por la profundidad de pensamiento.

…todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas (Lc. 2, 47).

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15. Jesucristo Taumaturgo

-Sus milagros profetizados en el A. T.

-Se designan con distintos nombres

-Realizó milagros

-Sus obras prodigiosas son verdaderos milagros

-Son argumentos de su divinidad

-Los milagros de Jesucristo fueron profetizados en el Antiguo Testamento.

Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, y las orejas de los sordos se abrirán. Entonces saltará el cojo como ciervo, y la lengua del mudo lanzará gritos de júbilo (Is. 35, 5-6).

-Los milagros se designan con distintos nombres en la Sagrada Escritura.

a) -Prodigios.

El temor se apoderó de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales (Act. 2, 43).

Por manos de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios en el pueblo (Act. 5, 12).

b) -Señales.

Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «¿Qué señal nos muestras para obrar así?» (Jo, 2, 18).

c) -Obras.

Jesús le respondió: «…Si no hubiera hecho entre ellos obras que no ha hecho ningún otro, no tendrían pecado,…» (Jn. 15, 24).

d) -Milagro.

Entonces se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido (Mt. 11, 20).

-Cristo realizó milagros.

Milagro es un hecho sobrenatural realizado por Dios, fuera del orden de la naturaleza, y perceptible por los sentidos.

Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo.» Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda.» Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar (Jn. 5, 7-9).

…puso el barro sobre los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé (que quiere decir Enviado). Él fue, se lavó y volvió ya viendo (Jn. 9, 6-7).

Aclaración. Los cuatro Evangelistas narran muchísimos más.

-Las obras prodigiosas que Jesucristo realizó son milagros verdaderos.

a) -Por el fin con que las hizo.

-Restablecer el Reino de Dios.

Pero si por el Espíritu de Dios expulso yo los demonio, es que ha llegado el Reino de Dios (Mt. 12, 18).

b) -Por los frutos conseguidos.

-En la Pascua de Jerusalén muchos creyeron.

Mientras estuvo en Jerusalén por la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre al ver las señales que realizaba (Jn. 2, 23).

-En la resurrección de Lázaro, muchos que la presenciaron, creyeron.

Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él (Jn. 11, 48).

-En la curación del hijo de un funcionario real.

…creyó él y toda su familia (Jn. 4, 53).

c) -Por la misma testificación de Cristo.

-Jesucristo alude a sus milagros para demostrar que es el Mesías.

Jesús les respondió: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: "Los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva;" ¡Y dichoso aquel que no se escandalice de mí!» (Mt. 11, 4-6).

-Jesucristo responde a los judíos que le preguntaban.

Le rodearon los judíos y le decían. «¿Hasta cuando vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí;… (Jn. 10, 24-25).

-Jesucristo demuestra su misión divina a los judíos.

…porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí (Jn. 5, 36).

-Demuestra a los judíos su consustancialidad con el Padre.

«Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; pero si las hago, creed por las obras, aunque a mí no me creáis y así sabréis y conoceréis que el Padre está en mí y no en el Padre» (Jn. 10, 37-38).

d) -Resucitó a Lázaro para que crean que el Padre le envió.

…Jesús levantó los ojos y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre escuchas; pero lo he dicho por éstos que me rodean, para que crean que tú me has enviado» (Jn. 11, 42).

e) -Demuestra a sus discípulos que es uno con el Padre.

Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí, Al menos, creedlo por las obras (Jn. 14, 11).

-Los milagros de Jesucristo son argumento invencible de su divinidad.

Nicodemo le dijo -a Jesús-: «Rabbi, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él» (Jn. 3, 2).

Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él (Jn. 11, 45).

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16. Jesucristo Sacerdote

-Anunciado en el A. T.

-Como Hombre fue llamado por Dios al Sacerdocio

-Jesucristo es Sacerdote

-No en cuanto Dios, sin en cuanto hombre

-Según el orden de Melquisedec

-Superior al de Aarón

-Muy superior al levítico del A. T.

-Sus excelencias son muy eximias

-Tiene de común con los hombres la naturaleza humana

-Dotado de inmutabilidad y eternidad

-Su dignidad y actuación son eternas

-El Sacerdocio de Jesucristo está anunciado en el Antiguo Testamento

Lo ha jurado Yahvéh y no ha de retractarse:

«Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec» (Sal. 110, 4).

Aclaración. El carácter mesiánico de estas palabras está confirmado en los siguientes textos:

Tú eres Sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec (Hebr. 5, 6).

-Cristo-…proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec (Hebr. 5, 10).

De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec (Hebr. 7, 17).

…éste -Cristo- lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: «Juro por el Señor y no se arrepentirá; Tú eres sacerdote para siempre» (Hebr. 7. 21).

-Jesucristo como hombre fue llamado por Dios al Sacerdocio.

De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy (Hebr. 5, 5).

-Jesucristo es Sacerdote.

De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec (Hebr. 5, 5).

Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos, que no tiene necesidad de ofrecer sacrificio cada día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo; y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo (Hebr. 7, 26-27).

Pero presentóse Cristo como Sumo Sacerdote de los bienes futuros,… (Hebr. 9, 11).

…se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos, para la destrucción del pecado mediante el sacrificio de sí mismo (Hebr. 9, 26).

-Jesucristo es Sacerdote, no en cuanto Dios, sino en cuanto Hombre.

Porque hay un sólo Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos (1 Tim. 2, 5).

Aclaración. Jesucristo es mediador en cuanto que es sacerdote, porque el oficio de sacerdote es se mediado entre Dios y los hombres.

-El Sacerdocio de Jesucristo es según el orden de Melchisedec.

Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melchisedec (Hebr. 5, 6).

Aclaración. El orden de Melchisedech fue representación y figura perfecta de Jesucristo Sacerdote.

-El Sacerdocio de Jesucristo es superior al Sacerdocio de Aarón.

a) -Por la duración.

Además, aquellos sacerdote fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre (Hebr. 7, 23).

b) -Por la víctima.

…Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).

c) -Por el efecto.

En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados (Hebr. 10, 14).

-El Sacerdocio de Jesucristo es muy superior al Sacerdocio levítico del Antiguo Testamento.

a) -Por ser instituido sacerdote por un solemne juramento de Dios.

-pues los otros fueron hecho sacerdotes sin juramento, mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: «Juro el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre» (Hebr. 7, 20).

b) -Por ser sacerdocio imperecedero.

Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre (Hebr. 7, 23-24).

c) -Por ser sacerdocio santo.

Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos,… (Hebr. 7, 26).

d) -Por ser Hijo de Dios perfecto para siempre.

Es que la Ley instituye Sumos Sacerdotes a hombres frágiles; pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, hace al Hijo perfecto para siempre (Hebr. 7, 28).

e) -Por ofrecer el sacrificio de sí mismo una sola vez, borrando los pecados de los hombres.

…que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo; y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo (Hebr. 7, 27).

-Los dotes y excelencias del Sacerdocio de Jesucristo son muy eximias.

a) -Por razón de su plenitud.

Jesús se acercó a ellos y le habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra…» (Mt. 28, 18).

b) -Por razón de la duración.

-de la persona.

Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar. Pero éste posee un sacerdocio perpetuo, porque permanece para siempre (Hebr. 7, 23).

-del oficio.

…está siempre vivo para interceder en su favor (Hebr. 7, 25).

-del efecto.

En efecto, mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados (Hebr. 10, 14).

c) -Por razón del efecto.

De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor (Hebr. 7, 25).

Él es víctima de proporciona por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (1 Jn. 2, 2).

d) -Por razón de la víctima.

…Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).

-Jesucristo sacerdote tiene de común con los hombres la naturaleza humana.

a) -Para sentir compasión por nuestras flaquezas

-Jesús, Sumo Sacerdote compasivo- …puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, por estar también él envuelto en flaqueza (Hebr. 5, 2).

b) -Para ser autor de la salvación de todos los que el obedecen.

…se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen (Hebr. 5, 9).

c) -Para ofrecerse en la cruz como hostia de reconciliación.

…lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo (Hebr. 7, 27).

…así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud,… (Hebr. 9, 28).

-El sacerdocio de Cristo esta dotado de las prerrogativas de inmutabilidad y eternidad que se atribuyen a Dios.

De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo: «Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.» Como también dice en otro lugar: «Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec» (Hebr. 5, 5-6).

…éste fue sacerdote bajo juramento por Aquel que le dijo: «Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre»,… (Hebr. 7, 21).

Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre (Hebr. 7, 24).

-El Sacerdocio de Jesucristo, su dignidad y su actuación sacerdotal son eternos.

a) -El sacerdocio.

…Jesús, hecho a semejanza de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre (Hebr. 6, 20).

Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre (Hebr. 7, 24).

b ) -La dignidad.

Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec, que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible (Hebr. 7, 15-16).

c) -La actuación.

Así es el sumo sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos, que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como aquellos sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo; y esto lo realizó de una vez para siempre ofreciéndose a sí mismo (Hebr. 7, 26).

Y penetró en el santuario una vez para siempre… consiguiendo una redención eterna (Hebr. 9, 12).

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17. Jesucristo Sacerdote. Sus funciones

-Fue sacerdote y cumplió sus funciones perfectamente

-Se ofreció a sí mismo en el ara de la Cruz

-En su sacrificio se distinguen los elementos: la inmolación pasiva y la oblación activa

-Purifica a su Iglesia mediante el baño de agua

-Jesucristo fue verdaderamente sacerdote y cumplió perfectamente las funciones sacerdotales para con Dios y para con los hombres.

a) -Fue sacerdote.

Lo ha jurado yahvéh y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el orden de Melquisedec» (Sal. 110, 4).

b) -Fue mediador entre Dios y los hombres.

Porque hay un sólo Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también,… (1 Tim. 2, 5).

c) -Hizo ruegos y súplicas a Dios.

El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que pedía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente,… (Hebr. 5, 7).

d) -Ofreció a Dios dones y sacrificios.

…Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).

-Cristo sacerdote se ofreció a sí mismo a Dios en el ara de la Cruz como verdadero y propio sacrificio cruento.

Sacrificio es el ofrecimiento de un víctima sensible hecho a Dios solamente por un ministro legítimo mediante la destrucción real de la víctima en reconocimiento del supremo dominio de Dios y de nuestra sumisión hacia él y para impetrar perdón a Dios después de nuestra caída.

Víctima – Puede ser animal u hombre.

Inmolación – Es la acción por la cual la víctima se separa de todo uso humano y se destruye.

Ofrecimiento – Es el acto por el cual la víctima es inmolada para reconocer y atribuir a Dios el culto debido por la criatura.

Fines del sacrificio – Petición, satisfacción por las culpas cometidas o por la penas debidas y acción de gracias.

Ministro legítimo – Sacerdote legítimamente constituido.

Destrucción de la víctima- para expresar nuestra disposición de consagrarnos y consumirnos en honor de Dios.

Antiguo Testamento.

También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño… (Gén. 4, 4).

Noé construyó un altar a Yahvéh y tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el altar (Gén. 8, 20).

Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su Hijo (Gén. 22, 13).

Jacob hizo un sacrificio en el monte e invitó a sus hermanos a tomar parte (Gén. 31, 54).

Nuevo Testamento.

El sacrificio de Cristo supera en excelencia en cuanto a la víctima.

…penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna. Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y ceniza de vaca santifica a los contaminados con su aspersión, en orden a la purificación de la carne, ¡Cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto a Dios vivo! (Hebr. 9, 12-14).

…Cristo, después de haberse ofrecido una vez sola, para quitar los pecados de la multitud (Hebr. 9, 28).

…pues es imposible que sangre de toros y machos cabríos borre pecados… (Hebr. 10, 4).

Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo (Hebr. 10, 10).

El sacrificio de Cristo supera en eficacia a los sacrificios del Antiguo Testamento.

Cristo nos proporciona:

-la eterna redención.

penetró en el santuario no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una redención eterna (Hebr. 9, 12).

-el perdón de los pecados.

Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud (Hebr. 9, 28).

-nuestras santificación.

somos santificados merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo (Hebr. 10, 20).

-un camino nuevo.

…por este caminonuevo y vivo inaugurado por él para nosotros… (Hebr. 10, 20).

-la perfección de la vida.

…Mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados (Hebr. 10, 14).

El sacrificio de Cristo fue ofrecido una vez, y los del Antiguo Testamento eran repetidos muchas veces.

…que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo; y esto lo realizó de una vez para siempre ofreciéndose a sí mismo (Hebr. 7, 27).

…todo sacerdote está en pie, día tras día, oficiando y ofreciendo reiteradamente los mismos sacrificios, que nunca pueden borrar pecados. Él, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados un sólo sacrificio… (Hebr. 10, 11).

-En el sacrificio de Cristo se distinguen dos elemento: la inmolación pasiva y la oblación activa.

a) -La inmolación pasiva por la cual Cristo permitió que los enemigos le ocasionarán la muerte.

Fue oprimido y él se humilló y no abrió la boca. Como cordero al degüello era llevo y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca (Is. 53, 7).

b) -La oblación activa que es el acto manifiesto de la voluntad humana de Cristo por el cual aceptó la muerte libremente y se entregó al Padre.

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» y, dicho esto, expiró (Lc. 23, 46).

…Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma (Ef. 5, 2).

-Jesucristo purificó y purifica a su Iglesia mediante el baño de agua.

Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño de agua, en virtud de la palabra, y presentársele resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada (Ef. 5, 25-27).

Aclaración. «El baño de agua, en virtud de la palabra» es la expresión del sacramento del bautismo.»

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18. Jesucristo ungido

-Su unción se extiende sobre todos los hombres

-La unción de Jesucristo se extiende sobre todos los hombres

…también vosotros cual vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, adeptos a Dios por mediación de Jesucristo (1 Pe. 2, 5).

Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa,… (1 Pe. 2, 9).

Al que nos ama, nos ha lavado con su sangre nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos (Apoc. 1, 6).

…y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra (Apoc. 5, 10).

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19. Jesucristo. Otras grandezas

-Fue predestinado

-Es superior a los ángeles

-Es el hombre por excelencia

-Fue admirado por las gentes al escuchar sus palabras

-Conoce los misterios de Dios

-Marcó el camino de la libertad

-Libera al hombre del dominio de Satanás

-El conocimiento de Jesucristo asemeja al hombre a Él

-Jesucristo fue predestinado.

…su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad,… (Rom. 1, 3-4).

-Jesucristo es superior a los ángeles.

…Dios…nos ha hablado por medio del Hijo…el cual, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto más les supera en el hombre que ha heredado (Hebr. 1, 3-4).

-Jesucristo como hombre es el hombre por antonomasia, espiritual, celeste.

a) -Es el hombre por antonomasia.

Porque sólo hay un Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también (1 Tim. 2, 5).

b) -Espiritual.

En efecto, así es como dice la Escritura:

Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente; el último Adán, espíritu que da vida. Mas no es lo espiritual lo que primero aparece, sino lo natural; luego lo espiritual (1 Cor. 15, 45-46).

c) -Celeste…

El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo, viene del cielo. Como el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como el hombre celeste, así será los celestes. Y del mismo modo que hemos revestido la imagen del hombre terreno, revertiremos también la imagen del celeste (1 Cor. 15, 47-49).

-Jesucristo fue admirado y alabado por las gentes al escuchar sus palabras llenas de sabiduría y observar los prodigios que hacía.

a) -Admirado al escuchar sus palabras.

Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca (Lc. 4, 22).

Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos (Lc. 4, 15).

b) -y al observar los prodigios que hacía.

…y todos quedaron atónitos ante la grandeza de Dios (Lc. 9, 43).

…toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía (Lc. 13, 17).

-Jesucristo conoce los misterios de Dios y los revela a los hombres.

En verdad, en verdad te digo: «nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿Cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? (Jn. 3, 11-12).

Juan respondió: «…El que viene del cielo, está por encima de todos: da testimonio de lo que ha visto y oído, pero su testimonio nadie lo acepta» (Jn. 3, 31-32).

-Jesucristo marcó el camino de la libertad en la fidelidad a su palabra y a su Espíritu.

a) -A su Palabra.

Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si el mantenéis fieles a mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Jn. 8, 31-32).

b) -A su Espíritu.

Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad (2 Cor. 3, 17).

-Jesucristo libera al hombre del dominio de Satanás y le restituye su libertad y su dignidad de origen.

a) -Libera del dominio del Satanás.

Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, por quienes tenemos la redención el perdón de los pecados (Col. 1, 13).

b) -Restituye la libertad y su dignidad de origen.

El espíritu inmundo agitó violentamente al hombre y, dando un grito, salió de él. todo quedaron pasmados y se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda a los espíritus inmundos y le obedecen (Mc. 1, 26-27).

-El conocimiento de Jesucristo y la comunión en sus padecimientos llegan a asemejar al hombre a Él.

…y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos (Fil. 3, 10-11).

Aclaración. Se refiere a la verdadera «resurrección, la de los justos, que les sacará "de entre los muertos" para llevarles a vivir con Cristo.

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20. Jesucristo «Hijo de Hombre»

-Profetizado en el A. T.

-Se llama a sí mismo «Hijo de Hombre»

-Jesucristo, como «Hijo del Hombre», fue profetizado en el Antiguo Testamento.

Yo seguía contemplando en las visiones de la noche: Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre (Dan. 7, 13).

-Jesucristo se llama a sí mismo «El Hijo del Hombre».

Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre (Mt. 24, 27).

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