Concepción Cabrera de Armida
Hace poco más de tres décadas, el cansancio por el jet lag y la emoción por mi primer viaje a Europa, se mezclaban con un sentimiento especial al celebrar el 12 de diciembre en la parroquia dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe en Madrid. El templo me pareció maravilloso, como una gran carpa de disposición
