Yo no me vendo
Cuando todo tiene un precio, incluso las personas y las relaciones, nos prostituimos, nos convertimos en alcahuetes, meros tratantes, y los demás en pura carne de cañón Quizá es un poco utópico, pero sería muy bonito que nuestra recompensa fuera el disfrutar haciendo bien las cosas: no necesitar que me devuelvan un favor, lo he […]










