Santoral 27 de septiembre | San Vicente de Paúl, presbítero

San Vicente de Paúl, presbítero  (1581-1660)

Nació en Dax, Francia,  cerca de los Pirineos.  Sus padres eran labriegos y pasaban apuros para alimentar a sus seis hijos.  Vicente colaboró en la economía familiar, cuidando un pequeño hato de ovejas.  

Lo pusieron a estudiar con los franciscanos.  Un agricultor, al ver sus buenas cualidades, lo tuvo como preceptor de sus hijos y lo mandó a estudiar a Zaragoza y a Toulousse.  A los 19 años recibió el sacerdocio.  Ejerció de párroco en París.  Fundó la Congregación de la Misión, destinada a la formación del clero y al servicio de los pobres, y también, con la ayuda de Santa Luisa de Marillac, fundó la Congregación de Hijas de la Caridad. «por monasterio -les dice- tendréis las salas de los enfermos; por clausura, las calles de la ciudad; por rejas, el temor de Dios y por velo, la santa modestia». 

Como cura en la Parroquia de Chatillon les Dombes realizó la idea de la misericordia fraternal dentro de la comunidad, en una forma completamente nueva.  Con un sermón conmovió los corazones de su feligreses, de tal suerte que muchísimos se dedicaron al cuidado personal de los enfermos y a visitar a los pobres, compartiendo sus bienes con ellos, creado así dos cofradías eclesiásticas para hombres y mujeres: «LAS SIERVAS DE LOS POBRES» y «LOS AYUDANTES DE LOS POBRES», que sirvieron como modelo para futuras asociaciones vicentinas e isabelinas.  

Aparte de organizar las cofradías mencionadas anteriormente, atiende y defiende a los condenados a las galeras. Conoce su vida lastimosa. Así consigue cambiar la legislación y un trato más humano para ellos.

Su celo apostólico lo lanza a todas partes.  Funda la «CONGREGACION DE LOS SACERDOTES DE LA MISION», para reformar el Clero, dirigir Seminarios y dar misiones.  El centro es San Lázaro, por lo que en el futuro se llamarían «Lazaristas».

Donde había una necesidad, ahí estaba Vicente.  «no es lícito perderse en teorías, escribía,  mientras muy cerca hay niños que necesitan para subsistir un vaso de leche.   Los pobres serán nuestros jueces.  Sólo podremos entrar en el cielo sobre los hombros de los pobres».

Y aún le quedaba tiempo para convertir a jansenistas y hugonotes, para dirigir almas santas, como Santa Juana de Chantal.  Por sus obras y fundaciones es uno de los grandes bienhechores de la humanidad.

Escribió también cartas, memorias, conferencias.  Y siempre aparece el hombre de acción, el amigo de los pobres, el organizador de la caridad, el apóstol, el santo.  Sus Hijos e Hijas, y las Conferencias de San Vicente de Paúl, fundadas por Ozanam, continúan su obra. Sus amigos recordarían sus últimas palabras: «despues de dar todo por Nuestro Señor, ya no nos queda nada que regalar. Pondremos la llave bajo la puerta y calladamente nos iremos». Murió el año de 1660. Sus restos se veneran en la Capilla de los Lazaristas, en París.

* Cuando sientas el día de hoy que faltas a la caridad por tu mal genio, pide perdón al Señor que es al primero que se ofende siempre, y pídele su ayuda para mejorar tu carácter día a día.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *