S. LUCIO I (253-254) Nació en Roma. Al poco tiempo de ser elegido fue exiliado a no se sabe bien dónde, pero pudo regresar a Roma gracias a la benevolencia del emperador Valeriano.

 

En su breve pontificado luchó contra el laxismo de las costumbres al que muchos eclesiásticos se habían entregado. Se hizo cada vez más frecuente la costumbre de la cohabitación de diaconisas y clérigos, con fines de caridad y asistencia. Igual de frecuentes eran las debilidades. Lucio prohibió esa convivencia, y extendió también a los laicos el veto a vivir con mujeres fuera del matrimonio, de no ser éstas familiares muy próximas.

 

Prescribió además que el papa, en sus viajes para las sagradas funciones, estuviese acompañado por tres diáconos y por lo menos dos sacerdotes.

 

Lucio murió de muerte natural y fue enterrado en la cripta de los papas del Cementerio de S. Calixto. Hoy yace en la iglesia romana de S. Cecilia.  

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