Santoral 24 de mayo | María Auxiliadora, San Donaciano, San Rogaciano y Mártires Coreanos

María Auxiliadora

En el año 1572 tuvo lugar la famosa batalla de Lepanto, en la cual los cristianos se enfrentaron con los mahometanos que querían invadir Europa y amenazaban con llegar a la misma Roma. El papa Pío V convocó a los Príncipes Católicos a que salieran a defender a sus colegas de religión. Se encontraron los dos ejércitos en el Golfo de Lepanto; el número de barcos y soldados era mucho menor en el lado cristiano. Antes de la batalla, los soldados se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. También en Roma, el Papa, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario. Al saberse de la victoria de los cristianos, gracias en parte al viento que cambió de rumbo y que les favoreció, el papa mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre la fiesta del santo Rosario y que en las letanías se rezara siempre esta oración: María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

En el año de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La Santísima Virgen se le había aparecido en sueños a San Juan Bosco pidiéndole que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora. Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer a favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: “Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen”. Aconsejaba San Juan que repitiéramos muchas veces esta jaculatoria “María Auxiliadora, rogad por nosotros”.

San Donaciano y San Rogaciano

Vivieron en Nantes en el siglo III, durante el mandato de Maximino que se había propuesto acabar con el cristianismo. Eran hermanos, el primero y mayor había recibido el bautismo y el segundo se estaba preparando, pero alguien los denunció y el juez los hizo encerrar por propagar el culto a Jesús crucificado y no querer adorar a Júpiter y Apolo. Luego trató de convencer al menor de negarse a recibir el bautismo y abjurar de su fe y no pudo, entonces ordenó a los guardias: “Llevad este imbécil con su profesor de necedades. Mañana la espada del verdugo les hará expiar sus injurias a los príncipes y a los dioses”. Al día siguiente, tras ser torturados en el potro, fueron decapitados. Los hermanos se pasaron la noche rezando y el mayor bautizó al pequeño con sus lágrimas pues agua no tenían y su martirio los llevó como mártires gloriosos al cielo.

Mártires Coreanos (+1839)

Agustín Yi Kwang-hon. Mártir en Seúl, Corea, en cuya casa se celebraba la liturgia de la palabra. Águeda Kim, madre de familia, que recibió el bautismo ya en la cárcel, y siete compañeros que fueron decapitados por ser cristianos. Los nombres de éstos fueron: Magdalena Kim Obi, Bárbara Han Agi, Ana Pak Agi, Águeda Yi Sosa, Lucía Park Hui-sun, Damián Nam Myong-hyog y Pedro Kwon Ugin.

* Si juzgaste con ligereza a alguien, el día de hoy habla sobre una cualidad o buena acción de esa persona.

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