Padre José Martínez Colín

Magnifica Humanitas (8) | El placer de compartir

1) Para saber

«Nadie que haya aliviado la carga de sus semejantes habrá fracasado en este mundo.» (Charles Dickens). Después de haber considerado el bien común y la subsidiariedad, el Papa León XIV reflexionó sobre el cuarto principio de la Doctrina Social de la Iglesia: el principio de solidaridad.

El hombre, al haber sido creado por Dios, guarda una relación esencial con Él. Pero, además, ha querido que nazcamos no individualmente, sino de unos padres, y en una sociedad. El Papa Pablo VI hablaba de que formamos una fraternidad humana y sobrenatural que une a todos los hombres y pueblos. De aquí surgen unas obligaciones de caridad, justicia y solidaridad. Es preciso reconocer que el destino de cada uno está ligado al destino de todos, como decía el Papa Francisco, realmente «nadie se salva solo».

2) Para pensar

Contaba la Santa madre Teresa de Calcuta que su mayor experiencia de amor a los demás la tuvo con una familia hindú: «Un señor muy amable vino a nuestra casa y nos dijo: “Madre Teresa, hay una familia que no tiene qué comer desde hace tiempo. Haga algo”. Entonces tomé un poco de arroz y me dirigí inmediatamente a su casa. Y vi a los niños —sus ojos brillaban de hambre—. No sé si han visto alguna vez una persona hambrienta. Yo sí y con frecuencia. La madre de esos niños tomó el arroz que le había dado, y salió de su casa. Cuando volvió, le pregunté: “¿Adónde ha ido?, ¿Qué ha hecho?”. Me respondió con sencillez: “Ellos también tenían hambre”. Lo que me impresionó fue que ella sabía quienes eran sus vecinos. Se trataba de una familia musulmana». Y concluyó la madre Teresa diciendo: “No les llevé más arroz aquella tarde pues quería que disfrutaran de la alegría que supone compartir. La alegría de esos niños que compartían su felicidad, y la paz de una madre que con un amor sin límites era capaz de eso, suponía la confirmación de que el amor se comienza a aprender en el seno de la familia”. Se cumplen las palabras de la Escritura: “Hay más alegría en dar que en recibir”.

3) Para vivir

La solidaridad se expresa cuando cada uno, personalmente y junto con los demás, toma parte en la vida de la comunidad —se informa, se asocia, hace sentir su propia voz, contribuye a las decisiones y a las opciones públicas— asumiendo responsabilidades reales para que el bien común se traduzca en toma de decisiones compartidas.

No somos simplemente vecinos unos de otros, sino que estamos confiados los unos a los otros, para que cada uno se haga cargo, en la medida de lo posible, de la vida y de las heridas del hermano y de la hermana. La solidaridad nace precisamente cuando decidimos no permanecer indiferentes frente a aquello que le sucede a nuestro prójimo y transformamos cualquier vínculo en un camino de cooperación y de cuidado mutuo, aprendiendo a «pensar y actuar en términos de comunidad», afirma el Papa León.

En cuanto virtud, la solidaridad requiere una determinación firme y perseverante de trabajar por el bien común, con una atención particular a los más débiles. (articulosdog@gmail.com).

31 de julio de 2026

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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.

Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

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