Padre José Martínez Colín

Magnifica Humanitas (I)| La primera Encíclica

1) Para saber

“Qué gran signo de esperanza es que, con nuestras diferencias, podamos escucharnos unos a otros”, aseveró el Papa León XIV en la presentación de su primera encíclica. Lo dijo siguiendo lo apuntado en su introducción: “Deseamos entrar en diálogo con todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, con quienes participamos juntos en los acontecimientos, las preguntas y las aspiraciones de la humanidad”. Y no sólo fueron palabras, sino que fue invitado como ponente, no obstante no ser creyente y tener sus diferencias, el canadiense Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una de las principales compañías de inteligencia artificial (IA).

Como es costumbre, los documentos toman su título de las primeras palabras con que comienzan, aunque también suelen ser muy significativas respecto a su contenido. En este caso la encíclica lleva el nombre: “Magnifica Humanitas” (La Magnífica Humanidad), título que resalta el valor de la persona. De hecho el subtítulo señala la finalidad que pretende: “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.

2) Para pensar

Cada generación tiene la responsabilidad de contribuir en la historia protegiendo la dignidad de la persona, promoviendo la justicia y haciendo posible la fraternidad, señala el Papa. Y nosotros hemos de responder a los retos actuales.

Hay dos opciones que se nos presentan: construir la torre de Babel o reconstruir los muros de Jerusalén. Como recordamos, la Sagrada Escritura relata cómo los hombres pretendían perpetuarse construyendo una torre grandiosa cuya cúspide llegase al cielo: alcanzar el cielo sin Dios. Pero fracasaron, porque cuando se edifica sobre el orgullo creyéndose bastarse a sí mismos, entonces la comunicación se rompe y viene la dispersión. En cambio, la otra imagen bíblica es la de Nehemías, un judío que junto a muchas familias, se propone reconstruir el templo de Jerusalén, teniendo a Dios como centro. Todos en comunión contribuyen y lo logran exitosamente. Son las dos opciones que hoy se nos presentan: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos.

3) Para vivir

La primera encíclica de su pontificado fue firmada por el Papa León XIV el 15 de mayo, misma fecha en que su predecesor León XIII promulgó Rerum Novarum (De las cosas nuevas) ante la deshumanización provocada por la revolución industrial. Ahora, de modo semejante, otro peligro de deshumanización se cierne ante el avance tecnológico y, en concreto, de la llamada inteligencia artificial al estar influyendo cada vez más en muchos ámbitos de nuestra vida y afectando decisiones que modelan la convivencia humana. Se precisa, afirma el Papa León XIV, ser “constructores de comunión y no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse”. Así, la humanidad no perderá su propia belleza y se reconocerá el corazón como el lugar en que Dios desea habitar. (articulosdog@gmail.com)

29 de mayo de 2026

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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.

Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

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