Padre José Martínez Colín

La vela a cuidar | Una lectura para amar

1) Para saber

«La ignorancia de la Escritura es ignorancia de Cristo». Esta célebre frase de san Jerónimo nos recuerda cuál es el fin de la lectura y la meditación de la Sagrada Escritura: conocer a Jesucristo y, a través de Él, entrar en relación con Dios, nos dice el Papa León XIV. Es una relación que se establece al conversar, al dialogar. Es decir, habría que leer la Biblia, no sólo para enterarnos de lo que ha sucedido en la historia o para saber cosas de religión, sino para conocer mejor a Dios y así tratarlo amorosamente, para dialogar con Él. En su última reflexión sobre la Constitución Dei Verbum del Concilio Vaticano II, el Papa nos recuerda que el amor por las Sagradas Escrituras debe guiar a los ministros de la Palabra y a los teólogos, para que luego todos los fieles puedan beber de esa fuente, sobre todo en la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos.

2) Para pensar

Es importante centrarnos en lo que realmente importa, para que no nos distraigamos en lo secundario. Al respecto, cuentan de un Rey en Oriente que tenía una profunda religiosidad, pero además tenía fama de no estar apegado a sus muchas riquezas y tesoros, sino vivía desprendido de ellas. Un súbdito suyo quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos exuberantes, como solían hacerlo otros soberanos. Así que un día le preguntó al Rey: “Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?” El Rey le propuso: “Te lo revelaré con una condición. Recorrerás mi palacio llevando contigo una vela encendida. Si logras que no se apague, al final te revelaré mi secreto, pero si la vela se te apaga, te cortaré la cabeza. ¿Estás de acuerdo?”

Aquel hombre dudó, pero al fin aceptó. Recorrió los largos pasillos del palacio, atravesó las inmensas galerías llenas de tesoros, cruzó salas adornadas con tapices, cuadros y esculturas y, al final, logró regresar ante el Rey con la vela encendida. Entonces el Rey le dijo: “Bien, ahora que has podido recorrer todo mi palacio, dime, ¿qué piensas de mis obras de arte, de mis joyas, de mis tesoros?” El súbdito replicó: “No vi nada, Majestad. Sólo estuve atento a que no se apagara la vela”.

“Pues bien, ése es mi secreto —dijo el Rey—. Yo permanezco atento tan sólo a mi llama interior, y no me interesan las riquezas que me circundan”.

Si nuestro principal interés fuera seguir al Señor, no nos dejaríamos tan fácil de atrapar por las malas tentaciones. La vela que cuidemos no se apagará.

3) Para vivir

La Iglesia anhela que todos sus miembros conozcan la Palabra de Dios y se alimenten de ella, afirma el Papa. Toda persona tiene una sed de darle sentido a su vida y saber la verdad, y sólo la Palabra de Dios puede saciarla. ¿Qué descubrimos en las Sagradas Escrituras? Que todas ellas se refieren a la Persona de Jesucristo y su presencia que salva a todos nosotros y a toda la humanidad. Todos los fieles estamos llamados a acercarnos con amor y familiaridad a las Sagradas Escrituras. Vivamos con el corazón y la mente abiertos para acoger este don, siguiendo el ejemplo de María, Madre de Cristo y de la Iglesia. (articulosdog@gmail.com)

6 de marzo de 2026

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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.

Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

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