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Purifica el interior

SheilaMorataya
31 agosto 2015
Sección: Blog, Sheila Morataya

llorar

“Nos convertimos en lo que amamos. Si amamos lo que es inferior, nos convertimos en algo inferior. Pero si amamos lo que es noble, llegaremos a ser nobles”. Venerable Fulton J. Sheen.

 

Hola Sheila;

Mi nombre es Johanna. Tengo 23 años, y llevo casada 4 años con mi esposo (de 25 años) Nos casamos muy jóvenes, enamorados y seguros de que queríamos hacerlo.

Hace ya 3 meses, me enteré que él me había sido infiel. Hace 3 semanas volví a descubrirlo con la misma persona que me engañó la primera vez, es decir, aunque fue descubierto no terminó la relación. En su momento, al ver que él no quería dejarla, decidí alejarme con mis dos niñas las cuales estaban sufriendo mucho ya que su estilo de vida estaba cambiando y para la mayor era difícil ya no ver a su papá.

Él nos ha buscado una vez más para que regresáramos y lo intentáramos de nuevo. Dice ya haber acabado ese romance. Está dispuesto a acudir a terapia y lo que sea necesario para que podamos recobrar el amor que un día nos unió. Decidí regresar a su lado, más que por mí, por mis hijas pero siento que no puedo hacerlo ya que la confianza no existe. Aunque él diga que no ésta más con esa persona; me siento segura que no ha terminado la relación y sigue en contacto.

Me resulta muy difícil intentar tratarlo con cariño para que vea mi voluntad y al mismo tiempo me parece que si lo trato con desprecio lo alejaría más. Siento que no está comprometido en su totalidad a encontrar una solución y esto me hace desilusionar.

A partir de toda ésta situación, veo más sus defectos y he empezado a cuestionarme si escogí la persona adecuada. Yo lo amo, lo siento de verdad, pero no siento lo mismo de él hacia mí.

Busco una guía en mi vida para poder ayudarlo y ver si logro hacerle entender lo mal que hace, pero al mismo tiempo pienso que forzándolo no lograré un cambio honesto. No entiendo por qué al saber que me duele; lo sigue haciendo. A veces, quiero alejarme pero no quiero ver sufrir a las pequeñas.

Por favor guíeme, para poder direccionarlo y que se acerque más a Dios y a nosotros como familia.

 

Querida amiga: Siento mucho que estés pasando por una situación como esta. Ésta es una de las conductas que causa una herida emocional y espiritual, en la pareja y en los hijos. Una situación de infidelidad puede ser entendida de dos formas: como transgresión y como sentimiento psicológico. Esta última no es religiosa, más aún, puedo decirte que tiene el poder de llegar a susurrarte, debido a ésta infidelidad de tu esposo, lo que piensas: “A partir de esto, veo más sus defectos y he empezado a cuestionarme si escogí la persona adecuada”. Esto es psicológico, pues las emociones están tan afectadas que nos llevan a concentrarnos sólo en nuestras necesidades. La transgresión es distinta. Pero, ¿de qué transgresión hablo? ¿Cómo comprenderla con mayor claridad puede ayudarte a evitar el sentimiento psicológico que te ha llevado a hacer cosas poco saludables para la restauración de tu matrimonio?

Antes de continuar quiero señalarte los elementos psicológicos que están interfiriendo para que tu matrimonio se salve, desde la metodología con la cual trabajo con parejas, creado por los Doctores Julie y John Gottman, denominado “La casa de una relación sólida”:

  • Hay un dominio del sentimiento negativo
  • Existe distancia y separación emocional de tu parte
  • Resentimiento
  • Hoy, la desconfianza habita en tu casa.

Para que una terapia de pareja funcione te puedo dar 3 consejos: primero, tendrás que tomar la decisión de volver a confiar en tu marido. Segundo, trabajarás para limpiar tu corazón de todo rastro de resentimiento. Tercero, con decisión y lucha constante harás a un lado tu ego, para que los intentos de reparación que él está haciendo (la de pedirte perdón y una segunda oportunidad) funcionen.

No hay duda que una infidelidad provoca angustia y puede ser un motivo de divorcio. De acuerdo a la investigación de Gigy & Kelly, en el Proyecto de Mediación de Divorcio de California, se ha descubierto que la mayor causa de divorcio (el 80% de las veces) es que la gente se desconecta emocionalmente y toma rumbos diferentes a la de su pareja. Al marcharte con tus hijas de tu casa, tú también causaste, impulsada por el dolor, una herida en su amistad y a la intimidad de la relación que tienen ambos. Este matrimonio se puede salvar de acuerdo a este método solo si vuelves a confiar en él (por medio de la terapia se re-construye esa confianza) y él, definitivamente, deja a la otra mujer (deberá asumir y restaurar el compromiso que también en la terapia que emprendan juntos).

Tienes la capacidad de poder hacer esto, por dos reflexiones que haces en tu carta: “Busco una guía en mi vida para poder ayudarlo y ver si logro hacerle entender lo mal que hace” (…) “Por favor guíeme, para poder direccionarlo y que se acerque más a Dios y a nosotros como familia.”

Estas dos reflexiones indican de la presencia del espíritu por sobre lo psicológico, pues quieres encontrar sentido a lo que te ha pasado. Hay humildad de tu parte para reconocer en que te has equivocado y asumes tu responsabilidad como esposa. Puedes salvar tu matrimonio desde la dimensión espiritual de tu ser. Esto me lleva a ahondar en la otra forma de abordar la infidelidad. Tu esposo ha transgredido el sexto mandamiento, no cometerás adulterio (Ex 20: 14; Dt 5:17) y al hacerlo hirió su amor, su carne y la carne de tus hijos, pues ellos son carne de su carne y lo que ha pasado afecta a todos. Transgredir es ir más allá de los límites de la libertad y esto siempre llevará a dañar, herir, destruir a alguien. Sin embargo él está arrepentido, y tú si bien mencionas a Dios, no dices si eres una mujer católica que conoce el regalo de esta fe y tiene una vida interior comprometida. Por lo que te recomiendo que antes de iniciar o buscar un terapeuta , elabores una estrategia junto a Dios que te ayude a superar el resentimiento, la duda y la desconfianza que hoy tienes. Te puedo facilitar algunas ideas:

  • Confesión, trata de prepararte muy bien antes de ir.
  • Misa diaria
  • Visita diaria al Santísimo, postra tu corazón ante Jesús y ruégale que libere tu corazón del resentimiento para poder seguir amando.
  • Lectura del libro de Juana de Chantal
  • Consagración de tu psicología a María por medio del rezo diario del Santo Rosario

Si haces esto, es porque quieres salvar tu matrimonio. Dios te dará la gracia para ir saliendo de las tinieblas psicológicas hasta hacer que te vayas alejando de esos malos pensamientos y tendrás gran claridad en el alma para poder superar este sufrimiento, ofreciéndolo por los Dolores de Cristo en la Pasión y por todas aquellas mujeres que están en tu misma situación. No dudes que Dios comprende lo que te pasa y sabe lo difícil que es para ti. Esta es una gran prueba para decidir si debes conducir tu matrimonio por la senda psicológica o la senda religiosa. Reflexiona y piensa en hacer aquello que te acerque a ti y a tu familia a Dios.

Cuando vengan esos momentos de tormento psicológico, mira a Nuestra Señora y transforma tus lágrimas en tantos “Acordaos” como necesite tu corazón: “Acordaos! Oh! Piadosísima Virgen María! Que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animada por esta confianza, a vos acudo. Oh Madre! Virgen de las vírgenes! Y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh Madre de Dios! No desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.”

Confía querida amiga, confía en que como mujer tienes la capacidad necesaria para solucionar ésta situación. Si amas a tu marido deja de lado el rencor, perdona de corazón y juntos restauren su amor.

 

FIRMASHEILA
Sheila Morataya
Austin, TX
sheilamorataya.co

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