Empieza la gran misión
–Víctima propiciatoria. –El éxtasis crucificante. El domingo 4 de septiembre de 1910 cantaba su primera misa solemne. El padre Agostino, que había acudido y predicó el sermón, resaltó los lugares privilegiados del sacerdote: el púlpito, el altar y el confesonario. Luego, dirigiéndose al Padre Pío, profetizó: «No tienes mucha salud, no puedes ser un predicador. […]
