Sheila Morataya

Heridas: mirar la vida de san Ignacio de Loyola ayuda a superarlas

Su madre murió al nacer Ignacio. Su padre, roto de dolor, no podía ver al niño. Ignacio -o Íñigo, como era su nombre antes de su conversión- creció así privado del amor de sus primeros cuidadores.  Huérfano de madre y huérfano emocional de padre, creció sintiéndose rechazado, abandonado, culpable y sin valor. Este es un

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