La muerte de una santa
Dos sacerdotes presidieron la entrada de su cuerpo a la Iglesia, seguidos por ocho pequeñines, sus nietos, que portaban flores blancas y el candor de su inocencia. Después, su féretro empujado por su marido, seguido de sus hijas y cerrando el cortejo, sus dos hijos y nueras. Quienes conocen el templo de San Felipe en […]




