¿Has pensado en ser santo/a?

Los santos hacen pensar que aún hay esperanza para el mundo.

Sin esperarlo he conocido varios, y me han dejado una sensación de gratitud. Me hacen pensar que aún hay esperanza para este mundo

«… santifíquense y sean santos, pues yo soy Santo»

Levítico 11, 44

Cuando era niño, mi mayor anhelo era ser santo. Soñaba con ser uno de esos santos anónimos, invisibles para el mundo, que nadie nota, de los que no sabemos nada. Pasan por la vida haciendo el bien, calladamente.

Sin esperarlo he conocido varios. Y me han dejado una sensación de gratitud. Porque me hacen pensar que aún hay esperanza para este mundo.

Mientras existan personas buenas, que buscan la santidad como un propósito de vida, que rezan y claman a Dios misericordia y la conversión de los pecadores, todo estará bien.

¿Qué se necesita para ser santo?

No recuerdo si alguna vez te lo conté. En mi ingenuidad infantil pensaba que solo debía amar a Dios y Él haría lo demás.

No poseía las virtudes heroicas de los grandes santos, por lo que confiaba que Dios me llevaría de la mano como un padre a su hijito.

Pero al crecer comprendí que no era tan sencillo, necesitaba perseverancia, oración, estado de gracia.

Para llegar a la santidad tendría  que superar las tentaciones cotidianas, confiar y abandonarme en las manos amorosas de Dios, nuestro Padre.

Pero, ¿qué es un santo? ¿Te gustaría ser santo? ¿Alguna vez lo has pensado?

Una vez dijo el papa Benedicto XVI estas palabras sobre los santos. Me dejaron maravillado por su sencillez, claridad y sabiduría:

“Ser santo es ser amigo de Dios”.

Recuerdo la primera vez que lo leí. Pensé maravillado: “¡Es verdad. Todos podemos ser santos!”

Si lo analizas, tiene mucho sentido. Un amigo nunca hará algo que lastime al otro. Si eres amigo de Dios buscarás la manera de pasar largos y amenos momentos con Él, no querrás ofenderlo ni traicionarlo, ni alejarte de su Amor por el pecado.

Si vives en Su presencia amorosa, Dios colmará tus expectativas y te dará lo que necesitas para progresar en la santidad y ser feliz.

¿Es difícil?

¿Qué tan difícil es ser santo hoy, cuando el mundo se ve envuelto en guerras y vemos tantas tragedias?

El 13 de abril del 2011 Benedicto XVI dijo en su audiencia general en la Plaza de san Pedro:

“…permanece la pregunta: ¿cómo podemos recorrer el camino de la santidad, responder a esta llamada? ¿Puedo hacerlo con mis fuerzas?

La respuesta es clara: una vida santa no es fruto principalmente de nuestro esfuerzo, de nuestras acciones, porque es Dios, el tres veces santo (cf. Is 6, 3), quien nos hace santos; es la acción del Espíritu Santo la que nos anima desde nuestro interior; es la vida misma de Cristo resucitado la que se nos comunica y la que nos transforma.

El mundo necesita santos con urgencia. Sé tú uno de ellos. ¿Te animas?

Por Claudio de Castro
es.aleteia.org

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