La Cátedra de San Pedro | Febrero 22
El divino Maestro como correspondencia a la firme confesión de su fiel apóstol Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo», le dirigió aquellas trascendentales palabras: «Bienaventurado tú, Simón Baryona, porque no es la carne ni la sangre quien eso te ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo










