Jesucristo:
1. Hijo, si buscas la paz en el trato con alguno para tu entretenimiento y compañía, siempre te hallarás inconstante y embarazado. Pero si vas a buscar la verdad que siempre vive y permanece, no te entristecerás por el amigo que se fuere o se muriere. En Mí ha de estar el amor del amigo, y por Mí se debe amar cualquiera que en esta vida te parece bueno y muy amable. Sin Mí no vale ni durará la amistad, ni es verdadero ni limpio el amor en que yo no intervengo. Tan muerto debes estar a las aficiones de los amigos, que habías de desear (por lo que a ti te toca) vivir lejos de todo trato humano. Tanto más se acerca el hombre a Dios, cuanto se desvía de todo gusto terreno. Y tanto más alto sube a Dios, cuánto más bajo desciende en sí, y se tiene por más vil.
2. El que se atribuye a sí mismo algo bueno, impide que la gracia de Dios venga sobre él; porque la gracia del Espíritu Santo siempre busca el corazón humilde. Si te supieses perfectamente anonadar y desviar de todo amor criado, yo entonces te llenaría de abundantes gracias. Cuando tú miras a las criaturas, apartas la vista del Criador. Aprende a vencerte en todo por el Criador, y entonces podrás llegar al conocimiento divino. Cualquier cosa, por pequeña que sea, si se ama o mira desordenadamente, nos estorba gozar del sumo bien, y nos daña.

Estate Señor conmigo siempre sin jamás partirte,
Y cuando decidas irte, llévame Señor contigo,
Porque el pensar que Te irás me causa un terrible miedo,
de si yo si Tí me que quedo, de que Tú sin mi te vas…
Llévame en tu compañía donde tu vayas, Jesús,
Porque bien sé que eres tu, la vida del alma mía…
Si Tú vida no me das, yo se que vivir no puedo,
Ni si yo sin Tí me quedo, ni si Tú sin mi te vas…
Por eso más que a la muerte, temo Señor tu partida,
Y quiero perder la vida, mi veces más que a la muerte,
Pues la inmortal que tu das, se que alcanzarla no puedo
Cuando yo sin Tí me quedo, cuando Tú sin mi te vas…
Amén…
Señor… no cierres mis oídos a tu voz; quita de mí el mundanal ruido y permite que Tu Palabra y Tu sabiduría guíen mi camino.
Abre mi corazón a Tu Divina Presencia y permite, por consecuencia, que mis oídos estén atentos a Tu Voz.
Que tu Santo Espíritu habite en mi corazón y haga de mí el más humilde de tus siervos…
Amén.
Cierto… Muy cierto… Jesús nos dijo: «Mi paz os dejo, mi paz os doy…» y también … «Yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos»…
Vivamos siempre en Cristo y con Cristo y La Paz reinará en nuestros corazones.