Vivir las etapas de la infertilidad, ¿cómo lidiar con ellas?

El período más difícil, en cuanto a la espera del embarazo, por lo general es entre los tres y cinco años de esfuerzos sin que acontezca. Es entonces, cuando las parejas buscan el apoyo más intensamente

En entrevista con Justyna Kuczmierowska, psicoterapeuta especializada en el tema de la infertilidad, nos explicó algunas de las dudas más comunes sobre el tema de la infertilidad compartiendo que «el período más difícil, en cuanto a la espera del embarazo, por lo general es entre los tres y cinco años de esfuerzos sin que acontezca. Es entonces, cuando las parejas buscan el apoyo más intensamente».

Por tal motivo Syme, un investigador que abordó este problema, dividió el tiempo de vivir la infertilidad en cuatro etapas:

1 EL ENTUMECIMIENTO

La pareja piensa intensamente en el hijo, en el deseo de ser padres, pero comienza a dudar si tendrá éxito. En esta etapa, la pareja trata de aceptar la posibilidad de la infertilidad.

2 EL ANHELO

Aparece la sensación de soledad. La mujer centra su atención en otras mujeres embarazadas, en los niños pequeños. Comienza a evitar situaciones en las que tendrá que enfrentarse a su deseo insatisfecho.

3 LA DESORGANIZACIÓN Y DESESPERACIÓN:

Un tiempo muy difícil. Por lo general tiene una duración de seis meses o más. A menudo se asocia con un aumento de los celos, culpa e ira hacia los que «tuvieron suerte». Hay una sensación de pérdida de control del cuerpo, de la vida y una tendencia a escapar, a rodearse con un muro para no sufrir. Algunas personas experimentan depresión y falta total de esperanza.

4 LA REORGANIZACIÓN

La aceptación de la situación. El deseo de reorganizar la vida. Búsqueda de un concepto diferente de vivir.

¿La experiencia de la infertilidad se parece al período del duelo?

En nuestra sociedad, tener hijos se ve como algo obvio. Cuando no llegan, puede aparecer la sensación de ser inferior, incompleto. En un mundo donde la mayoría de las parejas tienen hijos, las personas que luchan con las dificultades para concebir se sienten excluidas del entorno en el que otras parejas de su misma edad se centran en el papel de ser padres.

A la pareja infértil le suele acompañar la sensación de pérdida

No puede experimentar lo que es el embarazo, parto o lactancia materna. No podrán probarse en el papel de padres. No sabrá sí será una buena mamá o un buen papá. Nunca tendrá noches de insomnio, problemas con la alimentación, con la dentición. No sabrán cómo serían como abuelos sus propios padres, como llevarían las tareas de la crianza del niño, cómo se comportaría ese niño.

Todo esto requiere de un período de lamentación, por lo que en algunos aspectos la infertilidad recuerda el período del duelo.

El pasar por estas diferentes etapas requiere del apoyo y la empatía de los seres queridos. Afortunadamente, las parejas en esta situación se ven cada vez más comprendidas.

¿Qué provoca que el niño no venga aún?

Pueden entrar en juego una serie de factores físicos, mentales y sociales. El estado de salud de ambos miembros de la pareja, la calidad de su vida, sus hábitos, la relación mutua, el apoyo social y las relaciones con los demás son de suma importancia.

Por otro lado, puede ser también el miedo inconsciente al embarazo, al parto y la paternidad derivada por experiencias pasadas. Si una mujer desde pequeña escuchaba de su madre que el embarazo y el parto, son una experiencia traumática, puede inconscientemente tener miedo a la concepción.

La ansiedad, tristeza y estrés experimentado en gran escala no son propicios para la fertilidad. También hay que tener en cuenta que cuanto más tiempo se espera al niño, mayor es la tensión asociada. Se crea una espiral de: «estoy estresada porque no me quedo embarazada», lo que no es propicio para el embarazo, ya que se genera un estrés mayor.

Es importante romper este círculo vicioso. Así como entender la fertilidad, que es una variable dependiente de muchos factores.

La fertilidad se compone de muchos elementos. Desde la fisiología, salud y cuidado personal, mediante una dieta adecuada, un buen estado mental y cuidado de la esfera espiritual.

Cuando en estas áreas se alcance un estado óptimo, existe la oportunidad de que acontezca ese “¡Boom!” tan esperado. Por ello e importante seguir los cuidados necesarios sin un estrés que altere tu cuerpo y con un acompañamiento y apoyo de un experto en el área, siempre encaminado al bien común y en pro de la familia.

Redacción de Aleteia 

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