4 comentarios en “De la consideración de sí mismo”
Luis Armando
Estáte Señor conmigo siempre, sin jamás partirte, Y, cuando decidas irte, llévame Señor contigo, Porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo De si yo sin Tí me quedo, de si Tú sin mí te irás … Amén…
Señor… quédate con nosotros y parte para nosotros el pan…. esto es lo que dijeron aquellos hombres que de regreso del Monte de los Olivos pidieron a Aquel desconocido que los alcanzó y que, al hablarles de la vida de Jesús, les abrió los ojos de quien era El y les dijo lo anterior…
Igualmente te pido que día a día me acompañes en mi caminar e impidas que las llamadas de mundo me distraigan de Tu presencia en mí y que yo me consagre a Ti… no permitas que mis oídos sean sordos a tu voz sino que Tu voluntad se haga en mí según Tu Palabra… Amén
Invoquemos al Espíritu Santo para que se adueñe de nosotros, esté con nosotros y viva en nosotros y así podamos decir como San Pablo, «No soy yo el que vive en mí, es Cristo quien vive en mí…» Y así vivir solo por Él y para Él… Amén
Estáte Señor conmigo siempre, sin jamás partirte,
Y, cuando decidas irte, llévame Señor contigo,
Porque el pensar que te irás me causa un terrible miedo
De si yo sin Tí me quedo, de si Tú sin mí te irás …
Amén…
Que Tu Presencia en mi alma me haga consciente de seguir tus caminos para llegar a Tí… Amén…
Señor… quédate con nosotros y parte para nosotros el pan…. esto es lo que dijeron aquellos hombres que de regreso del Monte de los Olivos pidieron a Aquel desconocido que los alcanzó y que, al hablarles de la vida de Jesús, les abrió los ojos de quien era El y les dijo lo anterior…
Igualmente te pido que día a día me acompañes en mi caminar e impidas que las llamadas de mundo me distraigan de Tu presencia en mí y que yo me consagre a Ti… no permitas que mis oídos sean sordos a tu voz sino que Tu voluntad se haga en mí según Tu Palabra… Amén
Invoquemos al Espíritu Santo para que se adueñe de nosotros, esté con nosotros y viva en nosotros y así podamos decir como San Pablo, «No soy yo el que vive en mí, es Cristo quien vive en mí…» Y así vivir solo por Él y para Él… Amén