Hagámonos el propósito de ser honestos con nosotros mismos en una introspección de nuestros actos; reconozcamos nuestras faltas y propongámonos enmendarías en el futuro. Solo así tendremos conciencia de nuestros actos y con voluntad podremos rectificar nuestro camino. Quince minutos al día de encuentro con el Señor, será un buen principio para enmendar nuestros yerros….
Hagámonos el propósito de ser honestos con nosotros mismos en una introspección de nuestros actos; reconozcamos nuestras faltas y propongámonos enmendarías en el futuro.
Solo así tendremos conciencia de nuestros actos y con voluntad podremos rectificar nuestro camino.
Quince minutos al día de encuentro con el Señor, será un buen principio para enmendar nuestros yerros….