Nueva década: Lucha nueva

Hoy damos inicio a una nueva década, la 2020 y se hace balance de la década que termina con la marca en positivo en cuanto a varios índices de desarrollo humano. Leía que la década que termina ha sido impresionante en cuanto a avances globales en sanidad, distribución de la riqueza y protección del medio ambiente. Pero, ¿podemos decir esto en cuanto a desarrollo espiritual y conservación de los valores que es lo que hacen a una persona verdaderamente desarrollarse y elevarse humanamente?  Por eso he titulado este post: “Nueva década: lucha Nueva.”

Y es que esto es lo que hacemos todos los días como portadores del mensaje de amor y salvación más grande de todos los tiempos y no comparable a ningún otro.

 

Tú y yo somos escogidos portadores de la Verdad. Y ¿qué es la verdad? Nuestro Papa Francisco nos dice que “la verdad es la revelación maravillosa de Dios, de su rostro de Padre, y de su amor sin límites. Esta verdad corresponde a la razón humana, pero la supera infinitamente porque es un don derramado sobre la tierra y encarnado en Cristo crucificado y resucitado”.

Además, en su homilía reciente en la Casa Santa Martha, el Santo Padre nos invita a avivar nuestra relación con el Espíritu Santo y también a distinguir entre el espíritu del mundo y el Espíritu de Dios. Por esto, más allá de las metas populares que nos ponemos casi todos al principio del año como son bajar peso, comer más saludable, viajar, casarnos, cambiarnos de casa etc.; es importante que este año también consideremos luchar más, combatir como verdadero soldado de Cristo. Me ilusiona verlo así y me entusiasma.

Precisamente en mi intervención en la Radio Católica Relevant hablé de esto. Hoy y di seis puntos importantes para practicar en esta lucha y que comparto contigo aquí querido católico, creo que pueden ayudarte a comprender que las metas y el cuidado del alma son fundamentales en nuestras vidas.

1-   Aprender a escuchar: Tratar de hacerlo con respeto y con interés dando crédito a las personas y sin olvidarse de que tu juicio siempre está frente a la presencia de Dios.

2-   Crecer en Dios: Y esto lo haremos por medio de un plan de vida espiritual concreto y sobre todo disciplinado. De todos los días y no solamente para cuando siento o tengo alguna necesidad.

3-   Aprender a tener empatía: Estamos en unos tiempos de mucha necesidad de comprender al otro, contemplar las heridas del otro para ayudarle a superarse y con eso superarme yo mismo.

4- Ahondar en el conocimiento de la verdad: Sería muy importante contemplar las palabras de nuestro Papa francisco en un sagrario y a solas.

5- Confesión frecuente: porque ella nos enseña a ser humildes, a reconocer que sin ayuda de la gracia no podemos dejar de pecar.

6- Misa diaria: porque es nuestra garantía para salir victoriosos en la batalla del alma. Porque es Cristo VIVO en su cuerpo y en su Sangre que nos convierte a ti y a mí en otro Cristo en la tierra.

Queridísimo lector, sigamos celebrando la Navidad ofreciendo a nuestro Dios el oro de nuestro esfuerzo; la mirra de nuestra oración y el incienso de nuestra oración incesante. Que la Virgen del Amor Hermoso camine a nuestro lado.

FIRMASHEILA

Sheila Morataya
Austin, TX
www.sheilamorataya.com
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