Padre José Martínez Colín

Alimentar la vida | Un buen amigo: el libro

1) Para saber

“Si hablas a una persona en una lengua que entiende, las palabras irán a su cabeza. Si le hablas en su propia lengua, las palabras irán a su corazón” (Nelson Mandela). En su reflexión sobre el documento “La Palabra de Dios”, el Papa León XIV señaló que Dios quiso comunicarse con los hombres, pero no lo hizo con un lenguaje celestial o sobrehumano, sino en nuestra propia lengua para que lo comprendamos. Así como el Verbo se rebajó tomando la naturaleza humana, así la Palabra de Dios se hizo escritura en lenguaje humano. Eso muestra la condescendencia misericordiosa de Dios y su deseo de hacerse cercano, es un acto de amor. Por ello, dice el Papa, que la Sagrada Escritura, leída en la Tradición viva de la Iglesia, es un espacio privilegiado de encuentro en el que Dios sigue hablando a los hombres y a las mujeres de todos los tiempos, para que, escuchándolo, puedan conocerlo y amarlo.

2) Para pensar

La Biblia es el libro que más se ha reproducido, se calcula que han sido cinco mil millones de copias; es el más distribuido y vendido de la historia, siendo reconocido como el libro más influyente de todos los tiempos sin equiparable. Cada año se venden unos cien millones de Biblias, y ha sido traducida a 438 idiomas.

Un insigne médico y gran escritor español, considerado como uno de los más grandes intelectuales del siglo XX, D. Gregorio Marañón (1887-1960), escribió un elogio al libro, que con mayor razón se le podría aplicar a la Biblia. Reproducimos algunas palabras:

«Todo lo que rodea al libro está impregnado, aun cuando no sea perfecto, de un aliento de distinción y de superioridad… El libro bueno es el amigo que todo lo da y nada pide. El maestro generoso que no regatea su saber ni se cansa de repetir lo que sabe. El fiel transmisor de la prudencia y de la sabiduría antigua. El consuelo de las horas tristes. El que hace olvidar al preso su cárcel y al desterrado su nostalgia. El sedante de los grandes afanes, que va dondequiera que vayamos con nuestro dolor. El mentor de las grandes decisiones. El que ablanda el corazón en los momentos de dureza, o nos vigoriza cuando empezamos a flaquear. Y después de ser todo esto, tiene la soberana grandeza de no hipotecar nuestra gratitud. Una vez leído lo volvemos sencillamente al estante… No nos pedirá cuenta de lo que nos ha dado, ni nos guardará rencor si no se lo hemos agradecido…

Y así en los libros revive el ímpetu de los héroes y el ingenio de los descubridores, la gracia y el amor, y hasta el trémulo e imperceptible vuelo de las almas a Dios, ahí está… La palabra es el instrumento celeste… El libro la hace universal e inmortal.»

3) Para vivir

¿Quién escribió la Biblia? El Papa León XIV recuerda que el autor principal de la Sagrada Escritura es Dios mismo, que inspira a los distintos hombres que la escribieron, llamados “hagiógrafos” (escritor santo), y son considerados también «verdaderos autores». La Escritura es Palabra de Dios en palabras humanas, donde el autor humano contribuye con su peculiar modo de ser. Es necesario transmitirla de modo que sea comprensible y se encarne en la realidad de los creyentes de hoy. En este sentido, la Escritura sirve para alimentar la vida y la caridad de los creyentes. (articulosdog@gmail.com)

 

6 de marzo de 2026

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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.

Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

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