La Misa Nupcial: Liturgia de la Palabra

La liturgia de la palabra es un medio altamente eficaz para la catequesis sobre el sacramento del matrimonio y sus obligaciones

 

Cuando el matrimonio se celebra durante la Misa, se usa vestimenta blanca y la Misa Nupcial. Si el matrimonio se celebra en domingo o días festivos, se oficia la Misa del día con la bendición nupcial y bendiciones finales especiales, de acuerdo con las circunstancias.

 

Sin embargo, la liturgia de la palabra adaptada para la celebración del matrimonio es un medio altamente eficaz para la catequesis sobre el sacramento del matrimonio y sus obligaciones. Por tanto, cuando no se celebra la Misa, puede elegirse una de las lecturas de los textos que se emplean en la celebración del matrimonio (nos. 67, 105), excepto del Jueves Santo a la Pascua, en las solemnidades de Epifanía, la Ascención, Pentecostés o Corpus Cristi, o en Días Sagrados de obligación. En los domingos de la temporada de Navidad y en tiempo ordinario, puede emplearse toda la Misa Nupcial en las Misas que no son de la parroquia.

 

Cuando se celebra un matrimonio en tiempo de Adviento o Cuaresnma, así como en otros días de penitencia, el sacerdote de la parroquia deberá recomendar a la pareja que tome en cuenta la naturaleza especial de estos tiempos litúrgicos.

 

(Ritos de la Iglesia Católica, vol 1: Rito del Matrimonio no. 11. Nueva York: Pueblo Publishing Company, 1990).

 

MISA NUPCIAL

 

Rito para celebrar el Matrimonio durante la Misa

 

RITO DE ENTRADA

 

El día establecido, el sacerdote, vestido para la Misa, va con los ministros a la puerta de la Iglesia o, si es más conveniente, al altar. Ahí se reúne con los novios en una forma amigable, mostrándoles que la Iglesia comparte su alegría.

 

Cuando se desee que el rito de bienvenida se omita, la celebración del matrimonio empieza inmediatamente con la Misa.

 

Si hay una procesión al altar, los ministros van primero, seguidos por el sacerdote y luego la novia y el novio. De acuerdo con la costumbre local, puede haber una escolta por lo menos de los padres y de dos testigos. Mientras tanto, se toca una melodía de entrada.

 

Si no hay música para la entrada puede recitarse la siguiente antífona:

 

Ps 19, 3.5

 

Que el Señor les envíe ayuda desde su santo lugar y desde Zión esté pendiente de ustedes. Que les conceda sus deseos de corazón y les preste su ayuda en todos sus planes.

ORACIÓN DE APERTURA

 

Padre,

tú has hecho del enlace del matrimonio

un ministerio sagrado

un símbolo del amor de Cristo por su Iglesia.

 

Escucha nuestra oración por N. y N.

 

Con fe en ti y uno en el otro

ellos se prometen amor hoy,

Que sus vidas siempre atestiguen

la realidad de ese amor.

 

Te lo pedimos por la intercesión de Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo,

siendo Dios, por los siglos de los siglos.

 

Dios todopoderoso,

escucha nuestras oraciones por N. y N.,

que han venido hoy aquí

para unirse en el sacramento del Matrimonio.

 

Aumenta su fe en ti y de uno en el otro,

y a través de ellos bendice a su Iglesia (con hijos Cristianos

0

 

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu hijo,

quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo,

Siendo Dios, por los siglos de los siglos.

 

o

 

Padre,

escucha nuestras oraciones por N. y N.,

que hoy se unen en matrimonio ante tu altar.

 

Dáles tu bendición

y fortalece su amor entre ellos.

 

Te lo pedimos por nuestro señor Jesucristo, tu hijo,

quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo,

Un solo Dios, por los siglos de los siglos,

 

o

 

Padre,

cuando creaste la humanidad

quisiste que hombre y mujer fueran uno.

 

Une a N. y N. en la unión de amor del matrimonio

y haz que su amor fructifique

para que ellos vivan atestiguando

tu divino amor en el mundo.

 

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

quien vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,

 

Un solo Dios, por los siglos de los siglos

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

La liturgia de la palabra se celebra de acuerdo con la rúbrica. Puede haber tres lecturas, la primera de ellas del Antiguo Testamento.

 

(Las dos lecturas primeras no las hace el sacerdote o el diácono. Los padres de la novia o del novio pueden leerlas, o parientes o amigos cercanos.

 

Después del Evangelio, el sacerdote dice la homilía extraída del Texto Sagrado. Habla sobre el misterio del matrimonio Cristiano, la dignidad del amor de los esposos, la gracia del sacramento y las responsabilidades de los casados, teniendo en cuenta las circunstancias de este matrimonio en particular.

 

PRIMERA LECTURA (DEL ANTIGUO TESTAMENTO)

 

Lectura del libro del Génesis 2, 18-25

 

El Señor dijo: "No es bueno que el hombre esté solo. Haré, pues, un ser semejante a él para que lo ayude". Dios enconces formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y cada ser viviente habría de llamarse como el hombre lo había llamado. El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara. Entonces Dios hizo caer en un profundo sueño al hombre y éste se durmió. Y le sacó una de sus costillas, tapando el hueco con carne. De la costilla que Dios había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer porque del varón ha sido tomada. Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y forma con ella un solo ser.

 

Génesis 1, 26-28, 31a

 

Macho y hembra los creó

 

Génesis 24, 48-51, 58-67

 

Isaac amó a Rebeca y así se consoló de la muerte de su madre.

 

Tobías 7, 9-10, 11-15

 

Que el Señor los mantenga unidos hasta la vejez y los llene de bendiciones.

 

Cantar de los cantares 2, 8-10, 14, 16a; 8, 6-7a

 

El amor es tan fuerte como la muerte.

 

Eclesiástico 26, 1-4, 16-21.

 

Como la salida del sol es la belleza de una buena esposa en una casa bien atendida.

 

Jeremías 31, 31-32a, 33-34a.

 

Haré un nuevo pacto con la Casa de Israel y de Judá.

 

 

SEGUNDA LECTURA (DEL NUEVO TESTAMENTO)

 

Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios 5, 2a, 21-33

 

Sigan el camino del amor, a ejemplo de Cristo que los amó a ustedes, entregándose por nosotros.

 

Sométanse unos a otros por consideración a Cristo. Que las esposas se sometan a sus maridos como al Señor, porque Cristo es la cabeza de la Iglesia y la salva, así el esposo es la cabeza de la esposa; y como la Iglesia se somete a Cristo, así deben someterse las esposas a sus maridos en todo. Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la Iglesia y se sacrificó por ella para santificarla. Quería que esta esposa fuera santa y por eso la limpió con el bautismo del agua junto a la palabra. Deseaba presentársela a sí mismo muy gloriosa, sin mancha ni arruga, ni nada parecido, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos. Para un hombre amar a su esposa es como amarse a sí mismo. Y nadie jamás ha aborrecido su cuerpo, al contrario lo alimenta y lo cuida. Eso es justamente lo que Cristo hace por la iglesia, pues es su cuerpo – y nosotros somos sus partes vivientes.

 

Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse con su esposa y los dos formarán un solo ser.

 

Este misterio es muy grande y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En resumen, también ustedes, que cada cual ame a su esposa como a sí mismo y que la esposa respete a su marido.

 

Romanos 8, 31b-35, 37-39.

 

¿Quién nos separará del amor de Cristo?

 

Romanos 12, 1-2, 9-18

 

Entreguen a Dios sus cuerpos como sacrificio vivo y santo que le agrade.

 

I Corintios 6, 13c-15a, 17-20.

 

Tu cuerpo es templo del Espíritu.

 

I Corintios 12, 31; 13, 8a.

 

Si no tengo amor, no me hará bien.

 

Colosienses 3, 12-17

 

Sobre todo tienen amor, que es el enlace de la perfección.

 

I Pedro 3, 1-9

 

Ustedes deben de ponerse de acuerdo, sean compasivos y amen a sus hermanos.

 

I Juan 3, 18-24.

 

Nuestro amor debe ser real y activo.

 

I Juan 4, 7-12

 

Dios es amor.

 

Revelación 19, 1, 5-9a

 

Felices son aquellos que son invitados a la fiesta nupcial del Cordero.

 

 

SALMO RESPONSORIAL Cf. Ps 128, 1-2, 2, 4-5

 

R. (1a) Felices los que temen al Señor.

 

o: R (4) Vean cómo bendice el Señor a quienes le temen.

 

O Benditos son los que temen al Señor

 

y siguen sus caminos

 

Por el trabajo de sus manos comerán.

 

Serán felices y prósperos. R.

 

Tu esposa será como una vid fructífera

 

en el corazón de tu casa;

 

tus hijos como semillas del olivo,

 

alrededor de tu mesa. R.

 

En verdad será bendecido

 

el hombre que teme al Señor.

 

Que el Señor te bendiga desde Zión

 

todos los días de tu vida. R.

 

Salmo 33, 12 y 18, 20-21, 22

 

R. (5b) La tierra está llena de bendiciones del Señor.

 

Salmo 34, 2-3, 4-5, 6-7, 8-9

 

R. (2a) Bendeciré al Señor todos los tiempos.

 

o: R. (9a) Prueba y ve las bondades del Señor.

 

Salmo 103, 1-2, 8 y 13, 17-18a

 

R. El Señor es amable y misericordioso.

 

o:

 

R. (17) La misericordia del Señor es duradera para aquellos que le temen.

 

Salmo 112, 1-2, 3-4, 5-7a, 7bc-8, 9

 

R. (1b) Felices son aquellos que hacen lo que el Señor les ordena.

 

o:

 

R. Aleluya

 

Salmo 145, 8-9, 10 y 15, 17-18

 

R. (9a) El Señor es compasivo con todas sus creaturas

 

Salmo 148, 1-2, 34, 9-10, 11-12ab, 12c-14a

 

R. (12c) Oremos en nombre del Señor

 

o:

 

R. Aleluya

 

 

ACLAMACIÓN DEL EVANGELIO 1 Juan 4, 7b

 

R. Aleluya. Todo el que ama es nacido de Dios y lo conoce. R. Aleluya.

 

1 Juan 4, 8 y 11

 

Dios es amor;

 

Amémonos los unos a los otros como él nos ha amado.

 

1 Juan 4, 12

 

Si nos amamos unos a otros

 

Dios vivirá en nosotros en amor perfecto.

 

I Juan 4, 16

 

El que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él.

 

 

EVANGELIO

 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 2, 1-11

 

Hubo una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba ahí, y Jesús y sus discípulos también fueron invitados. Cuando se terminó el vino, porque el vino que tenían preparado para la boda se había terminado, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino". Jesús dijo: "Mujer ¿Por qué me lo dices? Mi hora no ha llegado todavía". Su madre les dijo a los sirvientes: "Hagan lo que él les diga". Había ahí seis tinajas de piedra, destinadas a las abluciones que acostumbraban los judíos, cada una contenía veintitrés galones. Jesús dijo a los sirvientes, "Llenen las jarras de agua" y ellos las llenaron hasta el borde. "Saquen un poco ahora" les dijo "y dénselo al mayordomo". Ellos lo hicieron; el mayordomo probó el agua, que se había convertido en vino. No teniendo idea de donde provenía -sólo los sirvientes que habían sacado el agua lo sabían- el mayordomo llamó al novio y dijo "la gente generalmente sirve el mejor vino primero, y guarda el más barato hasta que los invitados estén bebidos; pero tú guardaste el mejor vino hasta ahora".

 

Este fue el primero de los signos dados por Jesús: fue dado en Caná de Galilea. El dejó que su gloria apareciera, y sus discípulos creyeron en él.

 

Mateo 5, 1-12

 

Regocíjense y alégrense, porque su premio será grande en el cielo.

 

Mateo 5, 13-16

 

Tú eres la luz del mundo.

 

Mateo 7-21, 24-29

 

El construyó su casa en la roca.

 

Mateo 19, 3-6

 

Así, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

 

Mateo 22, 35-40

 

Este es el principal y primer mandamiento. El segundo es similar a éste.

 

Marcos 10, 6-9.

 

Ellos ya no son dos, sino un solo cuerpo.

 

Juan 15, 9-12.

 

Permanezcan en mi amor.

 

Juan 15, 12-16.

 

Este es mi mandamiento: ámense los unos a los otros.

 

Juan 17, 20-26.

 

Que ellos sean uno solo.

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