Desde tiempos remotos, hemos sentido una fascinación casi innata por la rapidez y la inmediatez. Hoy, en plena era del clic, queremos tenerlo todo al instante, como si todo en el mundo estuviera al alcance de un dedo. Pero, ¿qué ocurre cuando la prisa se convierte en nuestro modo habitual de actuar? En esos momentos, cuando por fin logramos detenernos, nuestra alma nos susurra que muchas de las decisiones tomadas en el apuro no fueron las mejores. La velocidad con la que vivimos nos aleja de lo esencial, de ese «centro» donde habita la paz, la claridad y el sentido profundo de nuestra existencia. Ese centro no es un simple equilibrio, sino el espacio íntimo donde Dios nos habla y nos invita a reencontrarnos con Él. Sin esa conexión espiritual, corremos el riesgo de tomar decisiones que, aunque inmediatas, no nos acercan a la verdadera plenitud.
Vuelve la Mirada a tu Interior
Pregúntate: ¿Cuánto tiempo dedico a mi vida interior? ¿Cuándo fue la última vez que hice silencio para escuchar la voz de Dios? Para recuperar nuestro centro, es imprescindible hacer una pausa, respirar y abrir el corazón a la oración. A continuación, te comparto algunas estrategias para reconectar con lo verdaderamente esencial:
1. Cuida tu Bienestar Físico y Espiritual
Empieza por lo más básico: tu cuerpo y tu alma. Así como procuramos una alimentación sana y descanso adecuado, nuestra vida espiritual también necesita alimento. Establece una rutina de oración diaria, momentos de silencio y reflexión con Dios. Un cuerpo en armonía y un espíritu fortalecido nos brindan la paz necesaria para enfrentar los desafíos diarios.
2. Dedica Tiempo a la Oración
En medio del ajetreo cotidiano, es fácil olvidar nuestra relación con Dios. La oración es ese espacio de diálogo íntimo con Él, donde encontramos dirección, consuelo y fuerza. Además, pregúntate: ¿Estoy viviendo conforme a mi vocación? ¿Estoy alineando mi vida con el propósito que Dios tiene para mí? Dedicar tiempo a discernir nuestro llamado nos permite vivir con mayor plenitud.
3. Pon a Dios en el centro
No permitas que las demandas diarias te arrastren sin rumbo. Organiza tu jornada poniendo a Dios en el centro de tus planes. Antes de decidir, pregúntate: ¿Esto me acerca a mi propósito? ¿Me ayuda a crecer en mi relación con Dios y con los demás? Cuando cada acción tiene sentido en la luz del amor divino, nuestra vida se llena de propósito y dirección.
4. Aprende a Desacelerar para Contemplar
La prisa nos roba la capacidad de maravillarnos. Regálate momentos de pausa para admirar la belleza de la vida: un amanecer, el canto de los pájaros, la sonrisa de un ser querido. En esos instantes, Dios se hace presente y nos habla a través de lo sencillo. La contemplación nos reconecta con la esencia de la existencia y nos devuelve la paz.
5. Confía y Abandona el Control en Manos de Dios
El exceso de preocupaciones y la obsesión por el multitasking nos alejan de la confianza plena en Dios. En lugar de querer controlarlo todo, entrégale tus cargas. «Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso» (Mateo 11:28). Confiar en Dios nos permite vivir con mayor serenidad y esperanza.
Un Plan de Acción para la Vida Interior
Para poner en marcha estos cambios, te propongo un sencillo plan de acción espiritual:
1. Haz silencio y ora: Dedica unos minutos al día para estar a solas con Dios.
2. Escribe un diario espiritual: Anota lo que sientes, tus preocupaciones y las respuestas que vas recibiendo en la oración.
3. Establece prioridades con sentido: Diferencia entre lo urgente y lo verdaderamente importante para tu alma.
4. Crea momentos de gratitud: Agradece a Dios por lo que tienes y confía en su plan para lo que vendrá.
5. Vive el presente con fe: Cada día es una oportunidad para crecer en amor y entrega.
La Oración: Tu Refugio en Medio del Mundo Acelerado
En medio del frenesí y las exigencias del día a día, detenerse a orar y reconectar con nuestro centro espiritual es el primer paso para transformar nuestra vida. Como decía San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti». No busques la paz en lo externo, encuéntrala en la intimidad con Dios.
Byung Chul Han, en su obra «La sociedad del cansancio», nos advierte que la sobrecarga de estímulos y la constante presión por el rendimiento han convertido a nuestra sociedad en una máquina agotadora. Pero la verdadera revolución personal es aprender a descansar en Dios, a confiar en su providencia y a recuperar nuestra vida interior.
En resumen, no se trata solo de equilibrar nuestra vida, sino de integrarla con Dios en el centro. Detente, haz silencio, ora y actúa con la certeza de que cada paso hacia Él es un gran avance hacia una vida más plena y con propósito. ¡Atrévete a recuperar tu centro en Dios y transforma lo ordinario en algo extraordinario!
Soy Sergio Cazadero y te quiero compartir, cómo hacer para crecer.
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3/03/2025


Sergio Cazadero
Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana (UP), Master en Asesoramiento Educativo Familiar por la Universidad Complutense, España, Maestro en Ciencias de la Educación Familiar por el Instituto de Enlaces Educativos (IEE), y Licenciado en Educación Familiar por la misma institución. Cuenta con diversas certificaciones internacionales como el Método Gottman de Terapia de Pareja Nivel 1, en Disciplina Positiva por el PDA (Positive Discipline Association), en Coaching Ontológico para la gestión de talento por la Universidad Panamericana, y Experto en el uso de las TIC´s en la educación por la Universidad de Navarra, España.
Es socio fundador y director de “Educaf, Profesionales en Educación Familiar A.C” y “Destino Canadá, A.C” ambas dedicadas a impulsar programas educativos y brindar una formación integral y profesional a todos sus participantes. En el ámbito académico ha fungido como docente durante más de 30 años, impartiendo clases desde nivel básico hasta nivel maestría, además se ha desempeñado como Director de Comunicación Institucional y Relaciones Públicas en el sector privado por más de 10 años. Es conferencista a nivel nacional e internacional, miembro del claustro de expertos en distintas instituciones como el High Potential Development Center de la Universidad Panamericana, el Pontificio Instituto Juan Pablo II de la Universidad Anáhuac, entre otras. Es presidente del Comité Editorial Red Familia, columnista en El Heraldo de México y el portal Encuentra.com, así como especialista invitado en el programa de radio Excelencia Personal.
Actualmente se desempeña como consultor independiente y es creador del método “Cómo hacer para crecer” que ha impactado a más de 145,000 personas, tan solo en el año 2020. Esta felizmente casado desde hace 30 años, es padre de seis hijos y abuelo de tres nietos.
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