Ser defensores valientes

La voluntad de Dios es restaurar matrimonios  y la vocación de los esposos es buscar la santidad a través del sacramento,  es poder dar cuentas a Dios de cuánto lo hemos amado a Él  a través de ese esposo y poder juntos entrar al reino de Dios.

Nunca, nunca dejemos de luchar… nunca permitamos que llegue a nosotros el desaliento y nos atribule para no seguir la misión que Dios nos ha confiado de defender el sacramento del matrimonio y la unidad de la familia! 

Así como hay un solo Dios, un solo Señor, una sola iglesia así somos los esposos cuando recibimos la bendición de Dios al hacernos un solo cuerpo, una sola carne según sus promesas de ser uno hasta que la muerte nos separe. 

No permitamos que las corrientes del mundo nos engañen con todo egoísmo de buscar la felicidad aún cuando sea sobre el dolor de otro porque no existe tal felicidad. 

La única y verdadera felicidad solo se logra en la unidad con Cristo y en cumplir sus mandamientos y sacramentos.

Danos Señor la gracia de perseverar en la defensa del sacramento del matrimonio a quienes has elegido para dar a conocer al mundo la indisolubilidad, la grandeza, la profundidad y la sacralidad que tiene quien lo recibe por primera vez siendo un vínculo imposible de romper. Que no hay poder humano que separe a los esposos cuando han recibido Tu bendición. 

Que sigamos con fe y paciencia con la esperanza de la promesas tuyas dadas a los esposos y poder ser restaurados dando testimonio que lo que es imposible para el hombre es posible para ti y que tu nos darás a saborear de los segundos vinos siendo mejores con las tinajas llenas nuevamente.

Demos gracias a Dios por haber sido elegidos a defender y luchar por este hermoso y sagrado sacramento de ser parte de su plan por la salvación de muchas almas especialmente la de nuestros esposos y nuestros hijos. 

Pidamos a Dios aumente nuestra fe y nos fortalezca nuestro espíritu para seguir aún contra corriente y glorificarlo con testimonios de amor, verdad y justicia de muchos matrimonios unidos nuevamente y tener hogares luminosos que han podido saber esperar en medio del dolor, las angustias, tormentas sabiendo que El siempre es fiel y tiene la última palabra!

Que nuestra madre María interceda por nosotros para que nos ayude a decir sí, si sigo entre estos hombres y mujeres valientes que han decidido defender el sacramento del matrimonio, que nos de la gracia de la paciencia y perseverancia con la misma humildad de ella aceptando con fe y confianza lo que Dios eligió para ella. 

“Todos nuestros sacrificios son como un río subterráneo: no lo vemos porque corre por debajo de la tierra, pero por arriba los árboles crecen y dan frutos. La indisolubilidad es como el canal unido al corazón de Cristo Esposo con los dos cónyuges y es nuestro deber rezar para que Dios haga fluir su gracia hacia el otro, lejos física y afectivamente, pero aún unido en el espíritu de Dios mismo.” (Ma.Pia Campanella)

Por Luce Bustillo-Schott

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