Que el hombre no sea importuno en los negocios

1 pensamiento sobre “Que el hombre no sea importuno en los negocios

  1. Señor… me pongo en tus manos… Haz de mí lo que quieras…
    Por todo lo que hagas de mí te doy las gracias…
    Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo con tal de que Tu voluntad se haga en mí y en todas mis obras…
    No deseo nada para mí sino para Tí…
    Ojalá y lo logre de una manera digna y perfecta, porque Tú eres mi Padre…
    Amén

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