De la corrupción de la naturaleza

1 pensamiento sobre “De la corrupción de la naturaleza

  1. Oh Señor… SinTí nada soy; quédate conmigo porque, como dice San Pablo,» todo lo puedo en Aquel que me conforta…».
    Y efectivamente, como el Alma dice en el punto 4: «¡Oh, cuán necesaria me es, Señor, tu gracia, para comenzar el bien, continuarlo y perfeccionarlo! Porque sin ella ninguna cosa puedo hacer; pero en Ti todo lo puedo, confortado con la gracia.»…
    Tu gracia es lo único que vale y no es equiparable a las riquezas de este mundo; no obstante, mi debilidad me hace olvidarme de ello y rápidamente me dirige al pecado de la sensualidad, desviándome de Tu camino.
    Tu misericordia es tan grande que creo y espero en Tí confiando que pronto me alcanzará Tu gracia y, como dijeran los peregrinos de Emaus: «Quédate con nosotros y parte para nosotros el pan…»
    Bendito seas por siempre Señor…

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