La sexualización de la cultura y la teología del cuerpo

Millones de personas fuimos testigos este domingo en el medio tiempo del famoso juego americano Super Bowl del show en el que actuaron las cantantes colombiana Shakira y de Puerto Rico Jennifer López. En una cultura donde el empoderamiento de la mujer es apoyado sin considerar los valores morales y la dignidad excelsa que tiene como mujer y dónde ella misma (Jennifer, Shakira) consiente a ser presentada como algo que se puede consumir , es todo un desafío para los padres formar a nuestros hijos con la capacidad de poder controlar sus emociones(afectividad) y comprender que significa su sexualidad y para qué es.  

Comparto con el querido lector, una entrevista que se me hizo para www.RelevantRadioenespañol.com  en los Estados Unidos conversando sobre este tema tan delicado y que a nosotros los católicos no nos debería pasar por alto. Los padres nos debemos involucrar para formar y proteger a nuestros hijos.

Sheila, ayer nos dabas tus impresiones sobre el show que se dio en el medio tiempo del super bowl entre Shakira y Jennifer López. ¿Cómo consideras que los jóvenes se están formando en torno a educación de la afectividad y sexualidad?

 Este tema es tan importante y te quiero dar las gracias por preocuparte por él. Lo es de alguna manera especialmente para mí, que no fue sino hasta los 29 años de edad cuando comprendí el sentido profundo de mi propia sexualidad.

Mi sexualidad, ser mujer es un don y mi cuerpo es la casa, el hogar, el templo donde habita Dios. Si esto, me lo hubieran explicado de niña, que estoy segura que mi madre lo hizo desde donde pudo, te aseguro que no hubiera perseguido ser modelo profesional y tampoco hubiera trabajado en ese mundo que se dedica exclusivamente al endiosamiento del cuerpo y de la vanidad dejando a un lado la verdad: el sentido esponsal de la sexualidad humana. “Mediante el cuerpo , se revela la persona también en cuanto marido esposa. Esta dimensión de la persona ligada a la sexualidad es parte esencial de la “objetividad” del cuerpo”. (Documentos del Instituto de Ciencias para la Familia)

Respondiendo a tu pregunta, las escuelas públicas y los medios de comunicación seculares no está proporcionando ningún tipo de educación afectiva y menos, forman a los niños y jóvenes hacia el respeto propio y cuidado de su propio cuerpo, residencia de la dignidad humana.

¿POR QUÉ EDUCACIÓN AFECTIVA?

Porque los seres humanos tenemos tres aspectos dinámicos de nuestro ser:  inteligencia, voluntad y afectividad, las cuales se encuentran muy unidas de manera que, si la inteligencia está oscurecida, la voluntad se vuelve ciega y entonces la afectividad se desata sin control.

 Como padres y madres católicos, nos toca ir contra corriente, porque la presión de los medios de comunicación es fuerte. Se ha hablado de una cultura pansexual que significa que la sexualidad se reduce a los genitales, dejando completamente de lado la belleza de cada persona que es imagen y semejanza de Dios . Todos los programas de televisión y los medios sociales están empeñados en adoctrinar a nuestros niños, más concretamente a las niñas, ya que despiertan antes que el varón al instinto sexual.

El día domingo, del super bowl, millones de niños y niñas fueron sometidos (porque esto es así) a todo lo que no significa ser hombre o mujer. No sólo con el espectáculo que dieron Jennifer y Shakira sino con el bombardeo de anuncios televisivos que promueven la cultura de la muerte del espíritu y se centra en los sentidos, los deseos de la carne. 

Lo segundo es que, las escuelas públicas no consideran la unidad indivisible de cuerpo y espíritu a la hora de educar y por tanto dejan por fuera la vida moral, la vida consciente, la vida buena que es lo que da felicidad auténtica. 

Las escuelas no están preocupadas para educar los sentimientos, o el auto control, por esto es tan urgente hacer teología del cuerpo y hacerla a un nivel de enseñanza donde la mayoría pueda comprenderla, asimilarla para así asegurarnos cómo enseñar a nuestros hijos a vivir una vida pura y buena, alejada de todo lo que es superficialidad.

Nuestra fe no puede estar separada de la sociedad en la que vivimos. Tú y yo llevamos a la sociedad el ambiente que hemos creado interiormente gracias a nuestra vida de piedad y de oración.

¿QUÉ ES PARA UN CATÓLICO LA EDUCACIÓN SEXUAL? 

John, estudiando en la Universidad de Navarra en España me pareció fascinante aprender y comprender esto: “El cuerpo es parte constitutiva de la personalidad”. Lo dije anteriormente, tú y yo somos una unidad substancial de cuerpo y espíritu, esto quiere decir que la persona humana es persona en primer lugar por su espiritualidad.; en segundo lugar, el cuerpo es el lenguaje de la persona humana; y tercero, la castidad representa el verdadero lenguaje del cuerpo humano. Cualquier padre o madre que conozca su naturaleza no sólo psicológica sino también espiritual sabe que estos aspectos deben integrarse. Es imperativo que los padres nos formemos si no lo estamos pues nadie nos puede sustituir en esta tarea y sólo se tiene una oportunidad por ello la niñez sobre todo es tan importante.

Pero si yo, no estoy formada, no estoy actualizada en mi fe, no sólo en catecismo sino también en el sentido metafísico y antropológico, la misma cultura me va adormecer y este adormecimiento me va a llevar muchas veces a consentir actitudes, como que mis hijos vean programas que no son buenos para ellos; que se les dé permiso de irse a dormir con amigos que no sé de donde provienen, etc.,

Como coach de fe y  vida he impartido escuela para padres, he desarrollado programas para niños y adolescentes en cuánto lo que significa ser una persona que es única e irrepetible en todos los sentidos.

La doctora Nieves González Rico dice lo siguiente en una entrevista para ACEPRENSA: “La infancia, pre adolescencia y adolescencia son periodos de especial vulnerabilidad, porque en ellos se descubre y consolida la identidad personal y, en ella, la sexual. La persona, al madurar, está llamada a integrar sus dinamismos, que abarcan la dimensión biológica, psicológica, social y espiritual como necesidad de sentido. Si la educación no se realiza en clave de integración sino de disociación, especialmente del valor del cuerpo, veremos los efectos en las futuras generaciones. Creo que se debe respetar el derecho fundamental de los padres a la educación que desean para sus hijos, si estiman que esta perspectiva les puede confundir más que ayudar . Como padres debemos enseñarles que, por la dignidad que conlleva sus vidas, necesitan descubrir el valor infinito del cuerpo y del alma”.

FIRMASHEILA

Sheila Morataya
Austin, TX
www.sheilamorataya.com
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