Meditaciones para mujeres que aman demasiado a María

Por Sheila Morataya

¡Madre mía Inmaculada! ¡llámala fuerte! 

¡No temas acudir a María!

En muchas partes del mundo celebramos en mayo el mes de las flores.  Mirar una flor llena de serenidad la mente y  de alegría el  corazón. Mirar una flor nos dibuja una sonrisa.  Esto es lo que hace la Santísima Virgen María con sus hijos amados. Nos sonríe. Ella es la mujer que más ha sufrido, pero también es la mujer que más ha sonreído. La que se repone de forma heroica a sus Dolores: el que le causó huir a Egipto, perder al niño en el templo, ver morir a su hijo frente a ella.

¿Será por esto que mayo es el mes elegido para celebrarla, y aprender a mirarnos en su sonrisa?  Es también un tiempo exclusivo de ejercicios espirituales para gozar de su presencia, su Amistad, de su Maternal compañía y guía.

La Virgen te sonríe. Me sonríe.

Cuando santa Bernadette quiso saber su nombre, la Virgen no le respondió de inmediato. Le sonrió.  Más tarde le dice: “yo soy la Inmaculada Concepción”.

Vio a la Virgen, piénsalo y nos deja este mensaje que puede ayudar a los que confundidos vivimos hoy en el mundo: “Lo que le pido a Nuestro Señor no es que me conceda la salud, sino que me conceda valor y fortaleza para soportar con paciencia mi enfermedad. Para cumplir lo que recomendó la Santísima Virgen, ofrezco mis sufrimientos como penitencia por la conversión de los pecadores».

¿Qué le ofreces tú a la Virgen en su mes?

La Virgen es madre y nunca abandona a sus hijos. Nos instruye, nos lleva a Jesús. Santa María sonríe antes de revelar quién es. Qué dulce ha de ser su sonrisa.

Quizá recordarás que de niña en tu colegio celebraban el mes de María.  Quizá llevabas un diario donde cada día ponías una estampita para mostrar tu amor y que Ella te devolviera la sonrisa.  Y es que en tu sonrisa María se refleja la ternura de Dios hacia mí. 

Eres la puerta, el camino más santo, más directo, para llegar a nuestro Señor Jesucristo. Por esto, amadísima Madre quiero refugiarme en tu sonrisa y aprender  de tu vida metida siempre en Dios.  Ayúdame, Mujer Perfecta y Máximo Modelo de femineidad a mirarte más, contemplarte más, volverme apasionada de ti para poder vivir con la dignidad, abandono  y confianza con la que Tú viviste en Dios.

En tu sonrisa puedo encontrar respuestas, consuelo y sosiego, alegría y paz.

“Desear contemplar la sonrisa de la Virgen, no es dejarse llevar por una imaginación descontrolada, buscar la sonrisa de María, no es sentimentalismo devoto o desfasado, sino más bien, la expresión justa de la relación viva y profundamente humana que nos une con la que Cristo nos ha dado como Madre”. (Benedicto VXI)

Mayo es su mes, el mes más bonito del año, el mes de las flores. Quiero celebrarlo en grande. Quiero traer las mías en forma de palabras, sentimientos, ofrecimientos, y peticiones a ti que eres la más santa de todas las Santas.  ¡Qué fuerte eres!

San Josemaría Escrivá anotó sobre la Virgen: «Y, si alguna vez no sabes cómo hablarle, ni qué decir, o no te atreves a buscar a Jesús dentro de ti, acude a María, toda pura, maravillosa, para confiarle: Señora, Madre nuestra, el Señor ha querido que fueras tú, con tus manos, quien cuidara a Dios: ¡enséñame -enséñanos a todos- a tratar a tu Hijo!»

FIRMASHEILA

Sheila Morataya
Austin, TX
www.sheilamorataya.com
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1 pensamiento sobre “Meditaciones para mujeres que aman demasiado a María

  1. Con todo respeto, quisiera sugerir un cambio en el nombre del blog. La razón: demasiado significa excesivo.
    Nada es excesivo para amar a la santa Virgen.
    Lo que se quiere decir con el nombre actual es: bastante, mucho, increíblemente, infinitamente, un amor asaz…
    En el amor a la santa Madre,

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