Caminando en la luna

  • Para saber

El pasado 21 de julio se cumplieron 50 años de que el hombre pisara el suelo de la luna por primera vez en la historia. En ese entonces, el ahora santo, Papa Pablo VI, dirigió unas palabras: Un pensamiento está en la mente de todos: la expedición de los astronautas norteamericanos a la Luna. Esos avances tecnológicos han de llevarnos a una reflexión sobre el hombre… Sí, sobre el hombre. ¿Quién es este ser capaz de tanto, tan pequeño, tan frágil… pero que es tan superior, tan victorioso sobre el tiempo y el espacio? ¿Quiénes somos? El hombre es criatura de Dios, mucho más que la Luna misteriosa, y se nos revela gigante, divino, no en sí mismo, sino en su principio y su destino. Honor al hombre, honor a su dignidad, a su espíritu y su vida: “Por la humanidad, por los pensadores y los héroes de esta fabulosa empresa, hoy rezamos”, concluía.

Ahora, con motivo del 50 aniversario, el Papa Francisco exhortó para que el recuerdo de ese gran paso para la humanidad “encienda el deseo de progresar juntos hacia metas todavía más grandes: más dignidad para los débiles, más justicia entre los pueblos y más futuro para nuestra casa común”.

  • Para pensar

En la Sagrada Escritura el apóstol San Juan relata su contemplación de una “Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap. 12,1). Con ese motivo, en España existe desde hace siglos la advocación a la “Virgen de la Luna”. Una cofradía se encarga de honrarla. En 1969, año del viaje del Apolo XI a la luna, el Secretario de dicha Cofradía, el señor Felipe Sánchez, escribió una carta a los astronautas Armstrong, Collins y Aldrin, “dándoles la enhorabuena por la gesta que habían conseguido”, les adjuntó unas estampas de la Virgen de Luna, y la envió a la NASA.

Grata sorpresa tuvo el señor Felipe cuando llegó a su casa un sobre de la NASA, en que los tres astronautas le enviaban una foto firmada por ellos, agradeciendo su carta y las estampas de la Virgen.

No todo terminó ahí, esas cartas fueron el inicio de una bonita historia, pues el intercambio de correspondencia siguió con las siguientes misiones espaciales. Consta que hasta el Apolo XVII mantenía correspondencia con los astronautas. El señor Felipe falleció en 1997. Esas cartas se conservan en el Santuario de la Jara, en Córdoba, en donde está la Virgen de la Luna.

  • Para vivir

Neil Armstrong, que era el comandante de la misión, se convirtió en el primer hombre en pisar el satélite, tras lo cual pronunció su famosa frase: “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”.

A su vez, el astronauta del Apolo 16, Charlie Duke, comentaba que es muy agradable caminar por la Luna, pues está cubierta de polvo fino, como harina, y desprende muchísimo brillo. Afirmó que cuando subió a la nave «no era cristiano», pero vio la «fuerza de Dios» cuando su mujer cambió de vida hacia la alegría, y de ahí empezó a leer la Biblia. Piensa que los hombres no pueden ser «enemigos» de Dios, ni debe haber conflicto entre la comunidad científica y el cristianismo. Duke considera su vida como «un milagro», siendo un gran «privilegio» haber caminado por la Luna, en su caso además, «en compañía de Dios».

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Padre José Martínez Colín: Ingeniero en Sistemas por la UNAM, Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Capellán del Colegio Chapultepec en Culiacán.

Lleva más de 20 años dando clases sobre todo de Lógica y Gnoseología en el Seminario de Culiacán.

Por 20 años a publicando artículos en varios periódicos del país, sobre todo comentando lo dicho por el Papa.

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