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Las parábolas de la verdadera justicia


4 julio 2008
Sección: Vida de Jesús

Las parábolas que vienen a continuación resumen el contenido de los tres años de predicación.

Lo esencial ya está dicho, pero queda mucho por desarrollar. Los apóstoles –en esta ocasión- no preguntan el significado de las parábolas. Ya los discípulos están más preparados para entender la doctrina de Jesús.

Parábola de fariseo y del publicano

Los acontecimientos explican muy bien una parábola de Jesús sobre la verdadera oración, la actitud farisaica y la verdadera humildad. "Dijo también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos teniéndose por justos y despreciaban a los demás: Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, quedándose de pie, oraba para sus adentros: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo. Pero el publicano, quedándose lejos, ni siquiera se atrevía a levantar sus ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios ten compasión de mí que soy un pecador. Os digo que éste bajó justificado a su casa, y aquél no. Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado" (Lc).

La oración del fariseo es rechazada porque sus pensamientos son fruto del orgullo espiritual. Hace cosas difíciles y loables en sí mismas, pero con intención torcida. El fariseo se vanagloria de sus limosnas, de sus ayunos y se compara con el publicano, al que considera inferior, juzgándole. Busca el secreto orgullo de saberse perfecto. No le mueve el amor de Dios, y no es consciente de que, sin la ayuda del Señor, no puede nada. El orgullo ha tomado una apariencia espiritual que esconde un pecado de soberbia, difícil de curar, porque está llena de buenas obras no para la gloria divina. Usa a Dios para la propia gloria.

El publicano, en cambio, dice la verdad de su propia indignidad, por eso pide perdón. No se compara con nadie, se sitúa en su sitio y Dios le mira con compasión. Le justifica. La suya es una oración humilde, y, por eso, es escuchada y arranca bendiciones del cielo.

Jesús quiere que los suyos juzguen con rectitud y no se queden en las meras apariencias, sino que dejen el juicio íntimo para Dios, y ellos oren con humildad, incluso cuando las obras buenas les puedan llevar a un cierto engreimiento y vanidad.

Reproducido con permiso del Autor,

Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales universitarias

pedidos a eunsa@cin.es 

Comentarios
12 Comentarios en “Las parábolas de la verdadera justicia”
  1. Eduardo Rivera Dijo:

    en verdad solo nostificamos,dandonos la razon aunque no la tengamos, pero Dios que todo lo ve y lo escuha, seria inutil mofarnos delante del hombre si dios sabe lo que somos, Bendiciones.

  2. ulises Dijo:

    Agradezco a Dios de la verdadera Fe y amor al projimo y el orgullo queda de manifiesto que no es la entrada a nuestro padre celestial ni tampoco la hipocrecia y vanidad de los hombres

  3. Olaris Dijo:

    Padre Eterno permìteme seguir el ejemplo del poblicano

  4. jose mendez Dijo:

    es un buen ejemplo de justicia de nuestro señor jesucristo

  5. mary gomez Dijo:

    pido a mi padre dios sepa yo orar como el publicano. bendiciones

  6. MARCO ANTONIO GUERRA LONGORIA Dijo:

    No debemos jactarnos de las ayudas que damos, puesto que debemos estar agraciados con quienes nos permiten tomar unpedazo de cielo.

  7. j.roberto gomez Dijo:

    gracias a DIOS por darnos la oportunidad de aprender de EL.Te pedimos ilumines nuestras mentes con tu amor y bondad para hacer oracion humilde.

  8. Diana Martínez Dijo:

    El humilde es el grande-Diana Mt:DComparto estas frases:?Hago mi trabajo con Jesús, lo hago por Jesús, lo hago para Jesús y, por tanto, los resultados son de Él, no míos.? Madre Teresa de Calcuta «Da «toda» la gloria a Dios. -«Exprime» con tu voluntad, ayudado por la gracia, cada una de tus acciones, para que en ellas no quede nada que huela a humana soberbia, a complacencia de tu «yo»»«Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada vale» Cuántas veces, Jesús, estoy buscando el éxito personal, el lucimiento propio, quedar lo mejor posible ante los demás. Y, en realidad, buscar la gloria en la tierra es uno de los grandes engaños que me puedo hacer en mi vida. Entre otras cosas, porque esta vida pasa, y pasa muy rápido…San José Ma Escribá ?No se puede ser bueno si no se es humilde, virtud sin humildad no es virtud""Dios da más importancia a lo que somos, que a lo que hacemos, Él mira las manos limpias, no las llenas… no buscará en nosotros medallas, ni diplomas o títulos, sino cicatrices…" "Dios se encuentra en todo, también en el dolor; en el dolor sobre todo…" -Mis éxitos como mis fracasos los deposito a los pies de mi Señor- Diana Mt:D

  9. Jorge Dijo:

    Es cierto lo que nos enseña el evangelio, pues muchos nos comportamos como el fariseo, nos creemos los buenos y tenemos la tendencia a juzgar a los demás, Jesús nos quiere humildes y dispuestos a reconocernos pecadores y limitados, necesitados de su misericordia y perdonsolo con esa actitud vamos a poder encontrar el verdadero camino del amor que es ofrecido gratuitamente por nuestro padre Dios.

  10. amelia Dijo:

    el Señor nos llama cada día y hoy nos invita a la justicia, que nos acompañe en la vida para conocerla y con sencillez de corazón vivirla

  11. saul Dijo:

    es verdad Dios nos viene hablando para q los arrepintamos

  12. LIGIA ESTHER Dijo:

    mE UNO AL COMENTARIO DE OLARIS Y ROBERTO,,,Y APROVECHO PEDIRLE A nUESTRO sEÑOR PERDÓN,,POR LAS VECES QUE ME HA SORPRENDIDO O QUERIDO SORPRENDER UN PENSAMIENTO COMO EL DEL FARISEO,,,AYUDANOS sEÑOR, CON TU Santo Espiritu, a darte toda la Gloria, pues de Tí recibimos todo.




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