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La mujer adúltera

EnriqueCases
29 abril 2008
Sección: Vida de Jesús

Los sucesos de la fiesta de los Tabernáculos han dejado los ánimos divididos. Cada vez son más los que creen en Jesús en el propio Jerusalén. En el mismo sanedrín aparecen partidarios de Él. Y los ánimos contrarios se enconan, y van a preparar una encerrona a Jesús con malicia notable.

Van a conjugar el cumplimiento de la ley y la misericordia con el perdón tantas veces predicados por Jesús. En sus mentes retorcidas parece incompatible compaginar lo que dice la ley con el perdón.

Sucedió al día siguiente de la fiesta, cuando Jesús baja del monte de los olivos al Templo para enseñar. De repente, se organiza un notable tumulto. Un grupo de escribas y fariseos se agitan y gritan. Una mujer está en el centro del grupo; se acercan a Jesús. "Los escribas y fariseos trajeron una mujer sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés en la Ley nos mandó lapidar a éstas; ¿tú que dices?"(Jn). En el Levítico se prescribe la pena de muerte para estos casos; en el Deuteronomio se manda que se saque fuera de la ciudad a los adúlteros y se les lapide, los romanos prohibían la lapidación. Pero están dispuestos a realizarla.

"Esto lo decían tentándole, para tener de qué acusarle". Es la primera vez que le tienden una trampa a Jesús, intentando envolverle en cuestiones aparentemente insolubles. Por un lado estaba el cumplimiento de la ley que, en justicia, pedía esa pena. Por otro lado, estaba la constante actitud de perdonar que Cristo tenía, y que tan amable le hacía a muchos. Si optaba por la justicia se hacía odioso al pueblo; si perdonaba no cumplía la Ley. En sus mentes resentidas no había otra opción.

Jesús reacciona con un silencio sereno. "Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en la tierra". Parece no querer cruzar su mirada con el tumulto ni con ninguno de ellos. Ese silencio es una oportunidad para que rectifiquen los malintencionados, pero también puede ser un enfado contenido ante la crueldad de aquellos que no piensan en la mujer, en su vergüenza, en su pecado o en su muerte. Los escribas y fariseos se alegran de su silencio, piensan que no sabe que decir, que ya lo tienen vencido.

"Como ellos insistieran en preguntarle, se incorporó" les mira con mirada severa dirigiéndose a cada uno "y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado que tire la piedra el primero". Fue como un trallazo en el grupo. Ahora son ellos los que guardan silencio. Pasan de acusadores a acusados. Pedían justicia y se encuentran que la justicia les interpela. Cada uno se encuentra con la verdad de su propia vida. En lo externo son cumplidores, pero en lo oculto son pecadores. Se miran. Dudan. Nadie se mueve, ni habla. Jesús "inclinándose de nuevo, seguía escribiendo en la tierra. "Al oírle, se iban marchando uno tras otro, comenzando por los más viejos". Ninguno puede soportar un juicio en el que saldrían condenados por la verdad. Por eso optan por la salida poco digna, pero salida al fin, de callar y escapar.

"Y quedó solo Jesús y la mujer, de pie, en medio. Jesús se incorporó y le dijo: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado? Ella respondió: Ninguno, Señor. Díjole Jesús: Tampoco yo te condeno; vete y desde ahora no peques más"(Jn). El juicio pasa de la justicia a la misericordia, y triunfa el perdón. Jesús consigue con su misericordia la meta del arrepentimiento y la rectificación de una conducta alocada y, con ella, una justicia más alta. En ningún momento ha alabado su conducta, llama al pecado, pecado; pero perdona, Y este perdón misericordioso es como un acicate que impulsa al cambio de vida.

Reproducido con permiso del Autor,

Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales universitarias

pedidos a eunsa@cin.es

Comentarios
4 Comentarios en “La mujer adúltera”
  1. yolanda davila Dijo:

    Mil gracias por las meditaciones diarias, me sirven mucho para mi catequesis.

  2. Diana Dijo:

    1,000 gracias por sus ensenanzas en comtenplar y saber en si q quieres Jesus de Nazareth para con nosotros, una vez mas gracias.

  3. María Mercedes Ramírez Guevara Dijo:

    Cada Palabra de Dios es un aliento para seguir viviendo.Gracias por las reflexiones me ayudan mucho para entenderme y entender a los demás.

  4. Marianaty Dijo:

    Mil, mil gracias por compartir las reflexiones en lo personal me animan a enmendarme y ser mas compasiva. Que Dios los bendiga.




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