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“Todo lo que hagas, hazlo bien”


13 noviembre 2017
Sección: Valores

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“El bien ser y hacerlo bien” del destacado empresario nikkei Carlos Kasuga…

“Soy hijo de inmigrantes japoneses que en los años treinta tuvieron la gran visión de escoger esta tierra. Soy de fabricación japonesa, pero orgullosamente hecho en México” son las primeras palabras que Carlos Kasuga expresa al público con suma emoción y convicción. Y agrega: “Esto me dió la gran oportunidad de vivir en un hogar japonés, con idioma, costumbres y tradiciones japonesas y desarrollarme en el medio nacional mexicano”.

En cada palabra que el destacado empresario nikkei Carlos Kasuga Osaka expresa, son motivo de reflexión y enseñanza. Y no es casualidad que sus conceptos tengan como principales receptores a los jóvenes: “El objetivo de mi vida ha sido tratar de ayudar a los jóvenes, que estudien muy fuerte, que sean empresarios de la vida, que generen muchas fuentes de trabajo a mucha gente, que tanto hace falta en toda latinoamérica”.

Carlos Kasuga sostiene que para tener una empresa de calidad, una familia de calidad, una institución de calidad, primero la persona tiene que comprometerse con uno mismo y con su gente y así ir formando “hombres de calidad”.

Para ésto, Kasuga sugiere seguir cuatro pasos: el “bien ser”, el “bien hacer”, el “bien estar” y el “bien tener”.

Bien Ser

“Debemos ser puntuales, ser honestos, ser trabajadores, ser disciplinados, ser cariñosos… El principio fundamental es el respeto. Si no es tuyo debe ser de alguien… por ejemplo: si este anillo te lo encontraste y no es tuyo debe ser de alguien, entonces devuélvelo ! … si te encuentras una billetera y no es tuyo debe ser de alguien… si te encuentras en una fiesta a una señora y no es tuya, debe ser de alguien…”

Bien hacer

“Todo lo que hagas, hazlo bien… si te vas a levantar hazlo bien, si te vas a vestir hazlo bien, si te vas a despedir de tu familia hazlo como si fuera el último saludo… es hacer las cosas bien”. Las personas que dan más de lo que reciben, a su familia, a sus hijos, a sus trabajadores, a sus empleados, a su sociedad, van a llegar al tercer paso: el bien estar”.

Bien estar

“Este paso es sinónimo de felicidad, porque diste lo mejor de tí a toda la gente con la que tuviste la fortuna de tratar en el día de hoy”.

Siguiendo los tres pasos: bien ser, bien hacer y bien estar… tarde o temprano nos llevarán al “bien tener”.

Bien tener

“Recuerden: no busquen tener el bien tener rápido y fácil sin hacerlo bien y mucho menos sin sentirlo bien. El bien tener es el resultado de desarrollar los tres pasos anteriores: el bien ser, bien hacer y bien estar”.

Los Nikkei

También hay lugar para una definición de los Nikkei:

Somos hombres 120% con lo mejor de Japón y el país de nacimiento.. 60% japonés y 60% del país donde nacimos. Somos pequeños embajadores de Japón en el país donde nacimos y residimos. De la misma manera, somos embajadores de nuestros países de procedencia ante el Japón.”

Educación

Carlos Kasuga se refiere a la importancia de la educación:

“Mi padre me enseñó: si quieres riqueza para tí y para toda tu gente que te rodea, siembra en ellos educación.

En latinoamérica nos procupamos solamente por la educación del conocimiento y por las calificaciones. Lo que nos hace falta es una educación formativa, es decir una educación de valores.

Y si nuestros gobiernos no pueden pagarles más dinero a los maestros, es nuestra obligación brindarles a ellos muchos sueldos moral, sueldo moral de agradecimiento, de reconocimiento, de profunda gratitud”.

Limpieza

“Otro de los problemas es la falta de la higiene, de la limpieza. Debemos enseñar a la niñez, a nuestra gente, a nuestros empleados, a nuestros trabajadores, que la virtud más noble que tiene el ser humano es la limpieza. Es muy común ver a empresarios, ejecutivos, directores, jefes que tienen baños privados, espejos relucientes, jabones perfumados, toallas blancas… mientras el baño del trabajador es un verdadero cochinero… ¿ Ustedes creen que el trabajador no tiene dignidad ?… no tiene sentimiento ni orgullo?… es así que al ver esta diferencia, el trabajador no se llega a poner verdaderamente la camiseta de su empresa”.

Buen ejemplo

“Los jefes, directores ejecutivos, empresarios, ponemos reglamentos como los que se va a sancionar al trabajador que llegue diez minutos tarde.

Es así, que muchas veces, estos altos ejecutivos llegan a bordo de su BMW una hora tarde y nadie dice nada. Mientras que el pobre trabajador que se levantó tempranísimo, caminó ocho cuadras, tomó el colectivo después de minutos de espera, soportó el calor y la incomodidad con otras personas y por un accidente imprevisto en el camino llegó 1 minuto tarde y lo sancionaron ! … ¿ Cómo creen que se siente el pobre trabajador ?… rabia, injusticia e impotencia seguramente serán algunos sentimientos que aflorarán ante este hecho. El buen jefe, buen director, buen empresario debe ser el primero en llegar y el último en irse… el ejemplo arrasa, el ejemplo causa admiración, el ejemplo es lo que crea la disciplina de un pueblo, de una empresa, de una nación… el buen ejemplo”.

Valores

“Cuando estaba estudiando la carrera de contador público iba a la Universidad temprano. En el camino les compraba el periódico a los jóvenes que los vendían en la calle. Les daba un billete de 100 pesos y como costaba unos 50 centavos me tenían que regresar $ 99.50.. pero al no tener cambio, les decía que me los regresen a mi vuelta del trabajo. Muchos no lo hicieron, pero los que sí lo regresaron son los que actualmente tienen un porvenir, son ellos los actuales ejecutivos y directores de mi empresa y tienen todo el confort y bienestar económico. Por eso digo que en latinoamérica con su gente se puede, siempre que le des educación formativa.

Para qué quieres en tu empresa un contador, un ingeniero, un licenciado con dos maestrías, si no es honesto, si no es puntual, si no sabe trabajar en equipo, mientras más años lo tengas en la empresa más daño te vá a ocasionar. Los valores no tienen precio. Pero es lo que hace al ser humano, a las empresas grandes.

Responsabilidad y esfuerzo

“Se suele escuchar como nuestros trabajadores, nuestros alumnos, nuestros hijos, muchos de nosotros decimos: se rompió, se cayó, se perdió… pero cuando se pregunta quién lo hizo ?… nadie se hace cargo.

Otro ejemplo… cuando se le pregunta a una persona: no aprendiste inglés ?… la persona responde: no me lo enseñaron. Cuando la respuesta podría ser: porque no quise aprenderlo”.

“Si quieren ser libre, si quieren volar alto, y si quieren triunfar en la vida… van a tener que develarse muchas noches, sacrificar muchos fines de semana, esforzarse.

Si esperan que se los dé papá gobierno, si esperan que se los dé el patrón o esperan que se los dé alguien… les digo que los felicito, porque estarán haciendo una vida de elefante de circo, de hacer lo mismo todos los días”.

Como en la religión

“Como en la religión, Japón y los países latinoamericanos somos diferentes… mientras que en Japón los fieles van a los templos a ofrecer, en este lado del mundo los peregrinos van a pedir y esperar. Y esto se repite a nivel empresarial: los sindicatos latinoamericanos presentan pliegos de peticiones (mayores sueldos, más vacaciones, más aguinaldo, etc.), mientras que los sindicatos nipones presentan pliego de ofrecimientos (ofrecemos bajar el nivel de error, ofrecemos mayor producción en menor tiempo, etc. … objetivos que cumplidos, terminan en premiar a los trabajadores con beneficios en sueldos, vacaciones y aguinaldos, entre otros)… que pequeña, pero gran diferencia !”.

El triunfador en esta vida, tarde o temprano siempre será el que dá y no, el que pide.

Por eso podemos decir: el que cumple sus obligaciones y dá más de lo que puede, convierte su mundo en un paraíso; el que sólo pide y sólo exige, convierte su mundo en un infierno. Y Siempre hay que tener en cuenta de hacer las cosas con el kimochi, o sea con el sentimiento, con el corazón”.

Principios de la naturaleza

“En Japón las personas están educadas sobre los principios de la naturaleza. Ellos comparan las estaciones del año con las diferentes etapas de la vida:

Primavera: desde el nacimiento hasta los 20 años de edad. Durante este período la persona tiene la obligación de crecer tanto física, moral y espiritualmente, tratando de alcanzar su máxima plenitud.

Verano: desde los 20 hasta los 40 años de edad. Es una época frondosa. Casamiento, hijos, trabajo, tiempo libre.

Otoño: desde los 40 hasta los 60 años de edad. Cambia el cuerpo, cambian los estados emocionales, etc. Nos damos cuenta que estamos envejeciendo.

Invierno: desde los 60 años en adelante. Lo importante es llegar bien a esta etapa, con una jubilación óptima”.

Don Carlos finaliza su conferencia con mucha emoción, contándonos un cuento que su padre le contó en su niñez:

“Había un bosque muy hermoso, donde vivían muchos animalitos. De repente, este bosque se empieza a incendiar y todos los animalitos empiezan a huir. Sin embargo, un gorrioncito se queda allí: vá al río, moja sus alitas, vuela sobre las llamas del incendio y deja que una o dos gotitas de agua, tratando de apagar el incendio. Pasa un elefante y le grita: gorrioncito no seas tonto !, huye como todos !… ¿ no ves que te vas a quemar ?…

Y el gorrioncito se voltea y le dice: No !, este bosque me ha dado todo, familia, alimento, amigos; pero por sobre todo felicidad… y no me importa morirme, por simple lealtad voy a tratar de salvar a mi bosque.

Y así; vá al río, moja sus alitas, vuela sobre las llamas del incendio y deja que una o dos gotitas de agua vuelvan a caer sobre el incendio.

Ante esta actitud, los dioses se compadecen de él y deja caer una fuerte tormenta y el incendio felizmente se apaga.

Y este bosque vuelve a reverdecer y florecer. Todos los animalitos regresan y vuelven a ser felices, más felices de lo que eran”.

Kasuga reflexiona y nos deja esta definición:

“Tal vez su país esté en un incendio económico, social y político. Pero por favor les pido a todos y a cada uno de ustedes, que sean como ese gorrioncito y que todos los días dejen caer una o dos gotitas de sudor, de trabajo y de estudio… y si así lo hacen, su pueblo se los agradecerá y Dios los bendecirá”.

Por Ricardo G. Hokama
www.discovernikkei.org

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