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Un Papa preservador


14 julio 2008
Sección: Sobre el Papa

Hoy se nos quiere hacer creer que “conservador” es sinónimo de cerrazón. Conservar es sinónimo de preservar

La figura de Juan Pablo II estuvo llena de simpatía y el reconocimiento del mundo por su papel en la historia contemporánea unió a personas de todas las razas e incluso credos. Sin embargo siempre hubo un reproche: era demasiado conservador.

¿Conservador de qué?

Conservar es sinónimo de preservar. La Iglesia Católica tiene el Depósito de la Fe encomendada a ella por Jesucristo mismo. Mantener con integridad la enseñanza del Evangelio es una de las misiones de la Iglesia. Esto es conservar.

La Iglesia tiene un papel crucial en ir dictando los criterios respecto de la Fe conforme avanza el tiempo. En tiempos de Jesús no había clonación, ni se tenía a la Eutanasia como un tópico diario. La Iglesia tiene un papel de interpretación que estudia cuidadosamente el espíritu del cristianismo y compara las circunstancias actuales para identificar cómo se ajustan a la Voluntad Divina.

¿Sinónimo de cerrazón?

Hoy se nos quiere hacer creer que “conservador” es sinónimo de cerrazón. Se ve al conservador como un retrógrada. Sin embargo tenemos enfrente al liberalismo como una nueva bandera de libertad mal entendida. La actitudes liberales nada tienen de nuevas, ya Protágoras ponía en el centro de la existencia al hombre. Tampoco es muy “avant garde” la ética de las situaciones o el relativismo.

Su Santidad Benedicto XVI declaró alguna vez, antes del inicio de su pontificado, lo siguiente:

"…Hoy realmente se da una dominación del relativismo. Quien nos es relativista parecería que es alguien intolerante. Pensar que se puede comprender la verdad esencial es visto ya como algo intolerante. Pero en realidad esta exclusión de la verdad es un tipo de intolerancia muy grave y reduce las cosas esenciales de la vida humana al subjetivismo. De este modo, en las cosas esenciales ya no tendremos una visión común. Cada uno podría y debería decidir como puede. Perdemos así los fundamentos éticos de nuestra vida común.

Cristo es totalmente diferente a todos los fundadores de otras religiones, y no puede ser reducido a un Buda, o a un Sócrates, o un Confucio. Es realmente el puente entre el cielo y la tierra, la luz de la verdad que se nos ha aparecido. El don de conocer a Jesús no significa que no haya fragmentos importantes de verdad en otras religiones. A la luz de Cristo, podemos instaurar un diálogo fecundo con un punto de referencia en el que podemos ver cómo todos estos fragmentos de verdad contribuyen a una profundización de nuestra propia fe y a una auténtica comunión espiritual de la humanidad. (…) "

Basta con dar un paseo por las secciones de “autoayuda” que abarrotan las librerías. Nada tiene de malo la superación personal, pero si el hombre es tan feliz teniéndose como centro, abandonándose a todo placer imaginable, ¿por qué se nota tanto vacío?

Los católicos debemos seguir con fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Los sucesores de San Pedro han ido dando criterios firmes durante siglos, de modo que la Iglesia Universal lleva un par de milenios siendo conservadora del cristianismo.

Jesucristo nos ha liberado del pecado, enseñado un nuevo orden que lleva –necesariamente- a la felicidad humana. ¿Por qué debemos apartarnos del camino que Él nos enseñó? Él es el Buen Pastor, y el Vicario de Cristo en la tierra tiene la máxima responsabilidad de preservar -con absoluta integridad- las enseñanzas del Salvador.

¿Por qué caus tanta polémica el que el Papa pueda ser conservador? Hay dos razones de fondo: el miedo y el egoísmo. No hay motivos para tener miedo, pues Benedicto XVI seguirá, indudablemente, los pasos en materia de doctrina de Juan Pablo II. Una actitud egoísta en la que se pone al ser humano en el centro de todo perdiendo de vista a la Divinidad siente una clara afrenta porque no se resolverán conforme a caprichos temas como el aborto, la eutanasia, la ordenación sacerdotal de mujeres y otros tantos que preocupan a la agenda políticamente correcta de hoy. No podemos, ni debemos, dejarnos llevar ni por el miedo, ni por el egoísmo.

¿Un Papa conservador? Sería mucho más preciso decir: un Papa preservador.

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